Era día de mirar al futuro, ellos eran los protagonistas: tres novilleros, tres jóvenes con cierto rodaje. Abría plaza «Jarretón», un burraco que no se empleó en varas. Tampoco en la muelta saliendo suelto en cada muletazo, condición propia de la mansedumbre. Digno estuvo Atienza. Mejor en el final que en el inicio, al menos, dispuesto y poniendo lo que al animal le faltaba. Esfuerzo sin lucimiento, la emoción que le faltaba al novillo. La espada estropeó el esfuerzo realizado durante la faena. Sin picar en el segundo encuentro quedó «Extranjero», puro simulacro. Sin miramientos se cambió el tercio, nadie lo protestó. Cadaval y Toñete -destacó por gahoneras- quisieron lucirse capote en mano, la rivalidad que tanto «morbo» da al respetable. Poco después, de rodillas en los medios citaba Cadaval al novillo, quiso templarlo con la muleta y muy «torero» estuvo en el pase del desdén. Entero estaba el de Mayalde, claro, sin picar. Probó con la mano izquierda pero la faena no terminaba de romper. Algo suelto y descompuesto -a pesar de que ofreció opciones- el astado que también buscaba la salida en ciertos finales. Buenas sensaciones dejó Cadaval, más despegado en el final de faena. No hubo la rotundidad que exigía el animal -con movilidad y cierta chispa- pero se gustó antes de ir a por la tizona doblándose con el mismo. Saludó en el tercio tras una minoritaria petición que, con razón, no fue atendida por el Presidente.

En su línea fue el inicio de faena de Toñete, soso y sin trasmitir a los tendidos. Mismo defecto tuvo el noble novillo -de buen fondo- que le tocó en suerte. Faena de corta duración en la que el novillero se mostró correcto en cuanto a las formas. Dos ayudados por alto, dos por abajo, y uno de pecho, dejaban todo listo para la espada. Acierto faltó y a la segunda cayó el astado, desprendida se fue la tizona. Algunas palmas en el arrastre para el interesante novillo y división durante el saludo de Toñete en el tercio. A porta gayola se fue Atienza. De rodillas resolvió, sin excesivos apuros, la suerte de recibo al segundo de su lote. Deslucido fue el tercio de varas y banderillas al cuarto de la tarde, que sacó casta en la muleta. Mejor por el derecho Atienza que, sin embargo, se vio sobrepasado por el animal con la mano izquierda. Gran novillo de Mayalde que embistió con profundidad, prontitud. Exigía firmeza y quizás eso fue lo que le faltó al novillero. Duró y gustó al público venteño «Guadamonte I», un novillo para reventar Madrid y cualquier plaza… Faena larga de Atienza que aunque intentó poder al astado, sobre todo, por el derecho, no lo consiguió. En lo alto enterró la espada, no tan efectiva y rápida como parecía. Gran ovación para el novillo, bravo y encastado, de nota.

Con fuerza y genio salió el quinto de la tarde que sufrió un fuerte golpe contra el burladero. Con toques suaves comenzó la faena Cadaval, quería aprovechar su última bala de la que era su presentación en Madrid. Pero se fue de vacío, tan sólo quedo su disposición -sin firmeza- ante un novillo que se movió y tuvo nobleza pero sus irregulares embestidas deslucieron aquello. Con altibajos la faena de Alfonso que no despegó en ningún momento y, además, falló con los aceros. A la salida del sexto y último del festejo comenzó un fuerte aguacero, tremenda tormenta y granizo. Un mar el albero de Las Ventas. Aquello estaba impracticable pero los toreros son héroes. Y allí estaban ellos, jugándose la vida frente a un toro. La mayoría de público había abandonado el coso, solo quedaban llenas las gradas y andanadas. Y algún aficionado valiente en los tendidos, aunque estos, eran ríos de agua sobre la piedra. Toñete brindaba al público y que digno estuvo ese «tío» bajo la tempestad. Quiso torear relajado, entregado. No fue la faena más lucida pero sí de las más meritorias. Muchos cuestionarán la oreja, con argumentos razonables seguramente, pero no es momento de mirar los trofeos -cortó una oreja-, era la hora de ponerse de pies y mostrar el orgullo que debemos sentir por poder disfrutar de estos «súperhombres», si me permite Nieztsche llamarles así. El toreo es grandeza y hoy el prestigioso ruedo de Las Ventas lo presenció una vez más… Sin olvidar las felicitaciones al ganadero por la más que interesante novillada, la cual ofreció claras opciones de triunfo incluido ese sexto novillo al que le faltó algo de emoción pero derrochó nobleza en sus embestidas.

Plaza de Toros de Las Ventas (M). 14ª de la Feria de San Isidro 2018. Más de 2/4 de entrada. Novillos de Conde de Mayalde: correctos de presencia e interesante juego. Pablo Atienza: silencio en ambos. Alfonso Cadaval: ovación con saludos y silencio. Toñete: ovación con saludos y oreja. 

  • Crónica vía: DAVID BUSTOS / Fotografía vía: LAS VENTAS (@LasVentas)

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!