• Crónica vía: PATRICIA PRUDENCIO

Una corrida mixta, real y de beneficencia. Una tarde completa en la que estaban acartelados el rejoneador Diego Ventura y los matadores El Juli y Diego Urdiales, que se medirían a los ejemplares de Los Espartales –para el toreo a caballo- y de Núñez del Cuvillo y La Reina. También era una tarde difícil, en la que los astados muy variables y desiguales, requerían gran mimo y atención en su lidia. Había que cuidarlos y llevarles sometidos por abajo para obtener una respuesta limpia libre de cabeceos. La transmisión fue remota, pero la hubo en el tercero de Urdiales. En rejones salió un toro manso sin casta que no permitió el lucimiento a Ventura, todo lo pusieron él y sus caballos. En el segundo, sin embargo, mostró mayor variedad en su cuadra, adaptándose a las necesidades del animal. El Juli no tuvo demasiada fortuna, el de Núñez mostraba una aparente lesión que obligó al diestro a torear con lentitud y hacerle una faena con mimo y cuidado en la que aguantó las embestidas. El segundo de su lote, tuvo sus dificultades, de hecho le costó hacerse con sus exigencias. Se adaptó jugando con las distancias, dándole su tiempo, pero todo lo que hizo en la faena lo tiro por tierra con el estoque. Diego Urdiales cuajó unas faenas buenas y bien estructuradas. La espada acabó con la posibilidad de trofeo, en el tercero. En el sexto ligó muletazos de uno en uno, marcándole el ritmo del que el de La Reina carecía, su faena no tuvo la repercusión esperada en los tendidos. Mucha verdad y torería que no terminan de calar en los tendidos de Madrid, las espadas lo impidieron.

Diego Ventura y su estampa con la garrocha iba a esperar en la puerta de chiqueros al primero de Los Espartales, “Malagueño”. Algo paradito lo intentaba encelar en las cortas distancias, ayudado. Lo mismo ocurrió con el rejón de castigo. Prosiguió con Lío para dejar, primero en falso, las banderillas al quiebro. En la suerte, el astado seguía sin seguir la grupa, marcando su querencia a tablas. Salió con “Nazarí” para torearlo de costado, citarle de lejos y cuartearlo para culminar la suerte. Cabalgando sobre “Remate”, con actitud torera dejaría las tres rosas en círculos, llevándolo dentro pero sin evitar que echara la cara arriba. Rejón de muerte meditado y en lo alto, escaso y que le obligarían a descabellar.

Empezaba el toreo a pie, con “Luminoso” de Núñez del Cuvillo y El Juli, quien en una tarea de brega  lo recibió repitiendo. Lo citó genuflexo, para después sacarlo al paso hasta los medios. Así inició la faena. Eligió el pitón derecho, llevando la cara a media altura sin terminar de humillar, pasando sin transmisión. El diestro lo llevó muy despacio para no pronunciar una lesión que ya se veía venir desde el capote. Con la mano izquierda, la embestida cambiaba, bajaba la cara y seguía los vuelos a buen ritmo y ligazón. Volvía a recoger el pitón derecho, por donde colocaba y estructuraba la embestida, ayudado del buen temple y el respeto de sus tiempos. Muy despacio y sin moverse, prácticamente, retomaba un muletazo tras otro sin perder la continuidad. Toreó de cerca, mimando a un animal que seguía la tela, pero no con la misma fijeza. Cerró los últimos compases para colocarle en suerte natural y dejar una estocada, a cámara lenta, certera.

“Esparraguero”, un toro que embestía cruzado, con problemas de visión y repitiendo, volviendo la cara en el capote de Diego Urdiales. Un astado que no calculaba, rematando contra las tablas, haciendo hilo. Razón por la que Pirri saldría herido ya dentro del burladero. El maestro lo esperaba en las tablas para iniciar la faena y sacarlo rápidamente hacía el tercio, donde le torearía en paralelo. Muy rápido y sin tiempo para colocarse, unas veces y otras más calmado y pausado seguía con obediencia la muleta de Urdiales, al dejársela en el morrilo. Con la mano derecha la embestida se llenaba de cabeceos, que poco a poco se fueron templando como buen conocedor del sitio, adaptándose a sus compases. Les costaba adecuarse pero lo terminaba domeñando, dándole recorrido y tirando de él encauzándole en un nuevo muletazo. Terminaba el astado sin la misma intensidad. Seguido de un pase genuflexo, en la suerte suprema todo lo perdió con un acero tendido que lo enhebró y culminó en el descabello.

Los rejones recuperaban su protagonismo, Diego Ventura esperaba a “Jardinero” con su caballo para encelarlo siguiendo la grupa y dejar el rejón de castigo. Un astado con movilidad y celo, con querencia, al  que toreó de costado con “Nazarí” para deslumbrar en la suerte de banderillas. En círculos captaba toda su atención, preparándole para después citarle de frente y dejar en su encuentro la banderilla en lo alto. A lomos de “Fino” le dio la grupa en busca de una embestida certera que le ayudara en las banderillas cortas, sin embargo, pasó en falso varias ocasiones. El animal pedía  distancias cortas y Ventura decidió cambiar a “Fino” por “Bronce” con el que se lució, con reverencias, dejando las banderillas muy ceñidas al quiebro. No era suficiente y sacó a la luz a “Dólar”, demostrando con dominio y sin riendas la ejecución a doble de los palos. Ahora sí, culminaría con “Remate” en el rejón de muerte, dejando en un toro difícil y emplazado, un acero certero y fulminante.

El segundo de El Juli, “Guerrerita”, se mostraba suelto, soltando la cara, pero colocándola respondiendo con celo a la mano baja en los lances de recibo. En la muleta lo llevó genuflexo bajándole, de nuevo, la mano. Aunque cabeceaba sabía colocar la cara, entrando con prontitud al cite y obediencia. Sus salidas no eran tan armoniosas, lo hacía por arriba con feos derrotes volviendo la cara. Tampoco se le podía bajar la mano en exceso, pues perdía las manos. La tanda por el pitón izquierda le dio su sitio para que limpiara su embestida y lo terminara de templar y domeñar. La franela la dejaba puesta, pero no en el morrillo, lo hizo muy lento citándole en diversas distancias. La ligazón ya marcaba una faena con ritmo y continuidad en la que El Juli no podía permitirse errores. Se empezaban a acortar distancias y a aumentar los derrotes secos. Bien llevado con mucha paciencia sacando la calidad en las embestidas de su adversario. En la suerte suprema tiró por tierra todo lo hecho en la faena, no sería  hasta el cuarto intento cuando lograra poner fin al quinto.

Ponía punto y final a la Beneficencia, “Fusilero”, al que Urdiales intentaba encelar en el capote tomando la tela con despaciosidad, no merecía la pena, perdía las manos e iba escaso de fuerza. Asomó el pañuelo verde. Ahora sí cerraba plaza “Clarinete” de La Reina, saliendo suelto, repitiendo “colocando” la cara pero sin humillar en el capote de Urdiales. Empezó la faena probándole y buscando los terrenos más adecuados para el astado. Estaba construyendo su embestida llevándole con la mano baja, ligando de uno en uno los muletazos. Con amplitud y marcándole el recorrido con la ayuda le sometía al ritmo que Urdiales marcaba. El animal no terminaba de romper en la franela, pasaba sin terminar de humillar y buscándole, perdiendo el interés en la tela. Las tandas medidas y cogidas con alfileres intentaban sujetar la embestida “uniforme” y rectilínea de “Clarinete”, no dejando al diestro expresar todo lo que llevaba dentro. A la faena no le faltó temple y empeño, pero ya empezaba a pasarse en el tiempo, jugándosela y entrando en los terrenos del animal. Se tiró de verdad, metiendo bien la mano, dejando el acero algo caído y tendido.

Plaza de Toros de Las Ventas (M). Feria de San Isidro. Toros de Núñez del Cuvillo, Los Espartales y La Reina, cuyos astados fueron muy variables y desiguales, requerían gran mimo y atención en su lidia. Había que cuidarlos y llevarles sometidos por abajo para obtener una respuesta limpia libre de cabeceos. Diego Ventura: ovación y oreja. El Juli: ovación en ambos. Diego Urdiales: saludos tras aviso en ambos.

  • Parte Médico de Víctor Hugo Saugar “Pirri”:

“Herida por asta de toro en región glútea izquierda con una trayectoria ascendente de 35 cm, que produce lesiones en músculos glúteo mayor, glúteo medio, contusiona nervio ciático y rompe fáscia lata, presentando orificio de salida en cresta iliaca antero superior. Es intervenido bajo anestesia general en la enfermería de la plaza y se traslada a Clínica de Fraternidad.

Pronóstico: grave, que impide continuar la lidia.”

  • Galería vía: Mari Carmen Calero

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