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¡Ay, la espada!

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  • Crónica vía: PATRICIA PRUDENCIO

La normalidad regresaba después de la Puerta Grande de David de Miranda. Está siendo una feria alternativa, en la que están triunfando los nombres que más convienen a la Tauromaquia, dando una oportunidad a la diversidad y a la juventud. La terna de la duodécima de la Feria de San Isidro contaba con Octavio Chacón, Javier Cortés y Juan Leal, que se medirían a los astados de la ganadería de Pedraza de Yeltes. Los cuales se emplearon en exceso en el caballo, a excepción del cuarto y el quinto. Algo que después repercutió en la muleta, rajándose rápido y sin interés en la faena. Octavio Chacón quiso pero no pudo, su faena no transmitió en los tendidos de la plaza madrileña, así como tampoco lo hizo la de Javier Cortés. Tampoco fueron ciertos con el estoque. No se vieron faenas lucidas, pues no fueron toros con los que recrearse, nobles, desmedidos, con derrotes al tocar la tela y escasos de fuerza. El que corrió peor suerte fue el francés, Juan Leal, quien resultó cogido por el primero de su lote en el recto. Fue el único que con riesgo y distancias cortas caló en el público venteño. De nuevo las expectativas de la tarde superaron a la realidad. Quizá lo único destacable fueron los primeros tercios, donde los astados aún conservaban sus buenas condiciones, en la muleta las series se contaban y medían al milímetro.

“Dudanana” abría el festejo en el capote de Octavio Chacón, probándole para después templarlo y sacarlo a los medios. Entraba mejor por el izquierdo, colocando la cara. Pitón por el que también se empleó en el caballo. Empezó la faena con las manos juntas pasándolo por alto, sin embargo, no repercutió en el animal, el cual seguiría con tandas templadas por abajo para sacarle de las tablas. El toro humillaba, pero sin terminar de armar su embestida en la franela, algo mejor fue por el pitón derecho. Pitón por el que ligaba y seguía el engaño, acudiendo con prontitud al cite. Poco a poco, cambiaba los terrenos en contra del viento, así que muy despacio fue perdiendo fuerza, algo de lo que ya escaseaba. No era capaz de rematar un muletazo. Se cruzaba y empezaba a torear con la mano izquierda, sin recorrido y claramente mermado, no había más posibilidades en la faena. Dejó buenas embestidas que atendían a la obediencia pero escaso, muy escaso. Cerró de la misma manera que empezó. En el segundo intentó metió la mano con aseo dejando una espada tendida, caída y trasera.

Javier Cortés, el segundo en la terna, paraba a “Portadito”, que embestía con genio empleándose por ambos pitones, humillando y colocando la cara. Empezó la faena alternando muletazos por alto y por bajo buscando las cualidades de la embestida. La altura del astado dificultaba la humillación, había que buscar el punto intermedio, donde llevara la cara por abajo y bien puesta en la muleta. No había una plena ligazón entre los muletazos, por ello intentó llevarlo con los vuelos, fue entonces cuando quedó ensimismado en la franela, sin opciones a que este saliera sin fijeza, todo ello por el pitón izquierdo. En los últimos compases pasaba como si nada, con una embestida que decía muy poco. No terminaba de domeñarlo. Se quedaba corto, sin fuerza, sin una respuesta clara. Solo mostraba su querencia e intención de rajarse. Hasta en dos ocasiones perdió de vista el engaño en la suerte suprema, razón por la que al cuarto intento dejó un acero caído y atravesado.

El diestro francés, Juan Leal, no esperó para frenar al primero de su lote, “Portador”, flexionando la rodilla en busca de la humillación y llevándole muy despacio cuidando la embestida. En el tercio de banderillas, la ovación más clamorosa fue para Marc Leal y Manolo de los Reyes. La faena empezaba con determinación, de rodillas, desde los medios. Tuvo que rectificar, pero seguía la tela por abajo y colocando la cara, dejándole la muleta bien puesta. Continuó en los medios, desafiando al viento, pero el toro respondía con prontitud, siguiendo los engaños con fijeza. Quería muleta, pero por el pitón derecho casi entra en falso. El paso fue clave en la faena, rectificando para volver a guiar su embestida. Pero esta cambió, se colaba y ya no quería engaño, empezaba a medir, sin fuerza. Aún así el galo insistió en jugársela en las distancias cortas y ligando muletazos a cuentagotas, lo que al final le jugó una mala pasada al perderle la cara, le cogió en el área del glúteo. Tensión y masoquismo sobre el pitón derecho. No había sentido para estar más en la cara de un animal desagradecido. Mató sin dudar, hundió el acero, algo trasero, pero fulminante.

«Bello” no quería encelarse a conciencia, aguantando lo justo en el capote de Octavio Chacón, haciendo hilo. El diestro lo tanteó en el inicio de la faena, para probarle. Por lo que le cambió de terrenos y aprovechó la inercia del astado para configurar tandas medidas y ligadas. Estaba ensimismado en la tela, pues Chacón supo dejársela puesta en el morrillo para enlazar un muletazo con otro. Volvió al tercio para seguir toreando, intentado alargar una embestida que se recortaba a pasos agigantados, ya no quería romper en la tela. Descompuesto y modificando su trayectoria había que fijarle muy bien el camino, razón por la que tiraba de él alargando la embestida, sin éxito, estaba más atento al tendido que a la franela. Le metió la mano al segundo intento, en una estocada caída.

Javier Cortés recibió en la franela a “Pórtico”, un astado que salía de los lances de recibo por arriba, sin decir mucho más. El quinto ejemplar entraba en la muleta con genio, así que aprovechó la inercia para empezar a obligar a humillar con pases por abajo. Tomaría de referencia el pitón derecho, donde mostraba una embestida arrolladora. Empezaba a colocar la cara con mayor determinación, siguiendo la franela a buen ritmo por el pitón derecho. Los percances no quedaban atrás, le empujó con los cuartos traseros y cayó al suelo, librándose gracias a la nobleza de “Pórtico”. Su comportamiento era brusco y desmedido, aprovechando el fallo. Salía del muletazo con la cara por encima del embroque sin lucimiento ni transmisión. Media estocada sin desenlace, le obligaron a entrar a matar hasta en tres ocasiones más, dejando la espada, sin más.

Cierra el festejo “Miralto”, al que Chacón le bajó el capote hasta la arena, obligándole a humillar. Le sometió y lo sacó a los medios. Con la montera puesta y cerca de tablas, Chacón empezaba la faena. Por el pitón izquierdo acortaba distancias, con una embestida descompuesta, razón por la que optó por cambiar y empezar a someterle con la mano derecha. Por ese pitón derecho entraba dando más juego, pero sin romper, saliendo de la muleta con la cara alta. No había transmisión, el toro estaba vacío, pero Chacón configuró tandas marcadas por el sitio y el tiempo, marcándole el recorrido. Siempre de frente y en los terrenos que más le convenían al toro sacó una faena limpia pero sin destellos. Pasaba ajeno, obedeciendo en las distancias cortas. Fue una faena con aseo en la que el diestro intentó poner todo lo que “Miralto” no supo. Mató tras el aviso, con un acero tendido, que llevó directo al verduguillo.

Plaza de Toros de Las Ventas (M) en la duodécima de la Feria de San Isidro. Con toros de Pedraza de Yeltes que se empleaban en exceso en el caballo, a excepción del cuarto y el quinto, para después rajarse rápido en la muleta. Dejaron buenas embestidas, de forma puntual. Octavio Chacón: silencio, silencio y silencio tras aviso en el sexto – toro que le correspondía a Juan Leal-. Javier Cortés: silencio tras aviso en ambos. Juan Leal: oreja tras aviso, se marcha herido, sin oportunidad de lidiar el sexto astado.

Parte médico:

“Herida por asta de toro en región peri anal con una trayectoria hacia arriba de 25 cm que contusiona sacro-coxis, con posible fractura del mismo y con orificio de salida en región glútea superior izquierda”. Juan Leal presenta pronóstico grave. Este es el parte firmado por el doctor Máximo García Leirado.

  • Imagen vía: @LasVentas

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