• Crónica vía: PATRICIA PRUDENCIO

Una tarde más de expectación, los tendidos prácticamente llenos. Después de la resaca de la Puerta Grande de Roca Rey, hoy se depositaban todas las esperanzas en la terna. Una terna compuesta por Sebastián Castella, Emilio de Justo y Ángel Téllez, quien confirmaría la alternativa. Se medirían a los cinco ejemplares de Jandilla y uno de Vegahermosa, los cuales tuvieron un juego variado con algunas oportunidades que los diestros no supieron aprovechar. Había que medir muy bien las fuerzas y controlar sus embestidas ásperas y descompuestas, es cierto que algunos supieron corregirla. A Castella se le fue, hizo su faena e intentó dominar a un toro que no se dejó llevar aunque repetía con fuerzas. Emilio de Justo pase a pase, muy despacio y respetando las demandas de su lote, no consiguió ese punto de transmisión. Por último, el menor de la terna, Ángel Téllez estuvo correcto en su labor, buscó bien las cualidades de sus contrarios, pero no tuvo suerte. No terminaron de romper.

El primero era de confirmación, de la confirmación de Ángel Téllez quien recibía a «Gallego» en el capote, saliendo suelto y sin encelarse en la tela. Simplemente cumplió en varas. Tiraba la cara arriba dificultando el tercio de banderillas. Tras el ritual de confirmación, el diestro lo esperaba en tablas para recibirlo genuflexo en la muleta, templándolo en la embestida y sacarlo del tercio. Buscaba los terrenos, pero el viento no se lo puso fácil. Citando por delante, dándole el pecho, le iba abriendo una embestida que cada vez estaba más mermada, no atendía al cite. Se cruzaba y recuperaba el pitón izquierdo donde entraba, pero salía sin romper con la cara arriba y totalmente descompuesto. Arriesgó y mucho con un toro desagradecido. Cerró faena y en suerte contraria no culminó. Sería en la natural donde hundiera el acero y cayera.

Buscón y renegando salía «Gobernante», el ejemplar que le tocó en suerte a Sebastián Castella, quien lo recibió en el capote sin rematar pero encelado, pues repetía con genio. Es necesario destacar el tercio de banderillas, con un nombre propio, José Chacón. De nuevo, se cumplió con la confirmación, Téllez devolvió los trastos a Castella. El diestro lo recibió genuflexo tanteándole por ambos pitones demostrando poca fuerza pero humillación. A pesar de los intentos del francés, el toro no respondía a las distancias largas, necesitaba de un toreo en corto que lo sometiera y lo llevaran por abajo. De hecho, colocaba la cara llegando a planear en la tela rozando el morrillo por la arena. Pero empezaba a escarbar, no podía perder la franela de vista, solo así, Castella terminaría de domeñarlo. Aún así, supo dosificar las embestidas de un animal, que poco a poco se iba rajando. Razón por la que intentaba tirar de él a través de los vuelos. Cambió la ayuda por la espada y aunque no tenía un pase, él seguía en su empeño, se lo pasaba con riesgo. Un toro que ya perdió el interés, normal, volvió a pasarlo de faena. Dejó media estocada tendida y algo trasera, acompañada del primer aviso.

«Reinete», era el tercero, y Emilio de Justo ejecutó un saludo capotero medido que le sirvió para pulir más salidas por arriba. Merecida fue la ovación para Morenito de Arles. Empezaba la faena y volvía a entrar con fuerza pero saliendo con las manos por arriba, razón por que terminó la tanda genuflexo, obligándole por abajo. Lo sacó del tercio para continuar con la franela, ante un ejemplar de Jandilla que medía y miraba. Muy despacio, dándole espacio y cruzándose empezaba series dotadas de ligazón, tirando de él con los vuelos. Aún así, no había continuidad pero sí temple y una mano baja. Mucho cambiaba el animal por el pitón derecho, donde estuvo a punto de prenderlo, con embestidas más descompuestas y pausadas. Ni antes ni después, consideró que era el momento de matar, no podía excederse con un toro que se rajaría. En la suerte suprema, lo mataría al tercer intento, con una estocada algo delantera y contraria.

Marcaba el ecuador del festejo «Orador». Sebastián Castella lo recibió, pero le costaba encelarse y arremeter en la tela. Fue muy arriesgado el quite del francés por chicuelinas con un toro que apretaba y se quedaba corto. Brindó al público venteño para empezar, como ya todos sabemos, por estatuarios en los medios pasándoselo por la espalda, hasta que le desarmó, pero aguantando el tipo. Entraba con prontitud, movimiento, recorrido, humillación y ligazón en la franela. Caló en los tendidos. Muy torero, estirando el muletazo y dejándolo puesto, había faena. Estiró su embestida y aprovechó la inercia, le faltó la mano baja para terminar de domeñarlo, pues la embestida no terminaba de ser limpia. Tampoco le dejó respirar, mucha tela. Ninguna oportunidad mató trasero y tendido.

«Imperial», el quinto de la tarde, se pensó volver a corrales, pero después se encelo en el capote de Emilio de Justo, quien lo intentó llevar por abajo. Empezó la faena genuflexo, templando por abajo para sacarlo de las tablas. Agresiva y desigual fueron las primeras embestidas de «Imperial», el único de Vegahermosa. En las series el primer pase se ejecutaba en recto, para después intentar meterle en la faena y que repitiera. Se cruzaba y de uno en uno empezaba a ligar las tandas, pero sin transmisión. Por el pitón izquierdo intentaba colocar la cara, quedándose corto. Emilio de Justo recurrió a la paciencia y volvió sobre la mano derecha, pero no había nada que sacar del quinto ejemplar. Concluyó con un estoconazo en lo alto.

Cerraba el festejo «Pensionista» de Ángel Téllez con un saludo capotero bien llevado en el que captó la atención de sexto. Destacado y de infarto fue el quite del menor de la terna por saltilleras. Inició la faena de rodillas, fue un intento fallido, apunto estuvo de prenderle. Se repuso y lo tanteo, demasiado riesgo en los medios. Ahora lo tomaba cerca del tercio, para ejecutar series ligadas con pases acompañados de una leve pausa que después proseguía. Se quedó parado, cuando entraba lo hacia con obediencia, pero sin regularidad quedándose corto y midiendo. No valían los despistes, el astado sabía aprovecharlos, sabía donde había cuerpo. No quedaba nada, no había de donde sacar para la faena soñada. Mucho riesgo y sin transmisión, fue un animal desagradecido, daba igual que le hicieras bien las cosas. Siempre dando el pecho, intentado engancharle desde delante, pero sin éxito. Se paseaba por la muleta, totalmente ajeno. Le pedían que terminara, no había razón para alargar la faena. Mató con aseo pero dejando el acero caído.

Plaza de Toros de Las Ventas (M) décima de la Feria de San Isidro. Con los ejemplares de Jandilla y Vegahermosa, que tuvieron un juego variado con algunas oportunidades que los diestros no pudieron aprovechar. Sebastián Castella: palmas tras aviso y aviso con silencio. Emilio de Justo: silencio y silencio. Ángel Téllez: silencio tras confirmar alternativa y ovación tras aviso.

  • Imagen vía: @LasVentas

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