La ganadería de San Isidro pertenece a Raúl Tenorio y se localiza en el término municipal de Villarejo de Salvanés, un pueblo de unos 7000 habitantes situado al sureste de la Comunidad de Madrid. La finca más concretamente la encontramos en una de las partes del Monte Llanillos y Tío Isidro, por lo que esta recibió el nombre de Navarredonda de los Llanillos.

En la zona encontramos las condiciones propicias para la cría de este tipo de ganado, con la flora autóctona como los olivos, encinas, etc.

Su origen lo encontramos en el año 1927 en manos de don Bernardino Giménez, dicha ganadería avanzó hasta llegar a las de sus últimos herederos quienes decidieron dividirla en tres partes.

Una de las partes fue Valdemoro, la otra Herederos de don Bernardino Sanz Giménez y la principal y protagonista para San Isidro es la rama de Giménez Indarte que continuará hasta incorporar en 1970 reses de Manuel Arranz, para posteriormente realizar el mismo proceso con la ganadería de El Torero y por último añadir la sangre del marqués de Domecq. Durante la década de 1980 y 1990 era una de las ganaderías más importantes, lidiando tardes en Sevilla, Valencia o Barcelona, entre otras.

Sería en junio 2015 cuando Raúl Tenorio comprara la parte de Giménez Indarte, para después cambiarle el nombre y darla a conocer como San Isidro. La ganadería conserva la herencia de sus antecesores, así como la sangre que fue agregada desde 1970 a 1990, que se ve reflejada en el comportamiento de machos y hembras.

Después de pasar todo el verano buscando una finca la localizó en Villarejo de Salvanés, cuyo propietario en un principio se mostraba reacio a ceder su finca, pero finalmente se la vendería. Navarredonda de los Llanillos fue adquirida en el mismo año que la ganadería, pero meses después, en diciembre.

La Ganadería de San Isidro cuenta con una plaza de tientas inaugurada el 10 de abril de 2016 por el maestro Rafael de Julia, quien vino acompañado por alumnos de la Escuela Taurina de Madrid. Todo ello conforma un ambiente integrado en la naturaleza.

Los animales disponen de amplios corrales, donde todo es automático, la zona más llana se divide en cercados más pequeños que permiten manejar a los reseñados para las novilladas, los toros para las calles y los becerros recién destetados. Pero también encontramos cercados con el terreno algo más quebrado que ayuda a que los animales puedan ejercitarse continuamente.

Además como ya hemos dicho antes, el vallado de los corrales se encontraban en una situación precaria, por lo que levantaron un nuevo vallado de madera, respetando el medio ambiente, de mayor seguridad y más cómodo para el manejo. De hecho ahora están comunicados por un corredero que les permite ejercitarse para que  lleguen en condiciones óptimas y puedan aguantar la lidia. Al mismo tiempo estos están conectados con el cajón de curas, es decir, la zona de saneamiento y si avanzamos algo más nos encontramos con el área en la que se encargan de destetar y quitar a los becerros, todo ello de acuerdo al calendario encargado de marcar las fechas, que normalmente suelen coincidir todos los años en la última semana de mayo y la primera de junio. Esta era una de las partes de la finca, pues esta se encuentra divida en dos partes por el camino principal que la cruza, en la otra mitad encontramos a las vacas con el semental encargado de que la ganadería siga su curso.

El comportamiento de los animales de San Isidro, de acuerdo con la herencia de sangre recibida en décadas anteriores, se puede apreciar en la forma en la que humillan, con amplio recorrido siguiendo los engaños. Sus ejemplares no son muy pesados, a pesar de que puedan llegar a alcanzar una media de 500-520 kg en novilladas picadas y 560kg en corridas. Es cierto que tienden a desarrollar mucha cara lo que a veces provoca que los novilleros sientan mayor respeto y no puedan dar el 100%, pero estas características no restan  otras cualidades de los novillos los cuales tienden a ser encastados por abajo, facilitando la plasticidad en la faena.

Los caracteres principales son fijeza, obediencia, prontitud, recorrido, templanza, movilidad, casta, buscando profundizar en la humillación. Estos caracteres son los que ahora mismo la ganadería busca fijar y reforzar en sus astados, por ello a través de la participación en diversos certámenes y novilladas van mejorando y mostrando la calidad de sus reses, o como bien dice Raúl “a través de los festejos menores damos a conocer la ganadería para potenciar lo bueno”.  Razón por la que este año tras las buenas sensaciones que dejó en los anteriores reaparecerá en plazas como la de Villarejo de Salvanés a través del Certamen de La Ribera del Tajuña o Velilla de San Antonio.

Los novillos son seleccionados a conciencia meses antes por el ganadero, quien siempre se muestra preocupado por el comportamiento que estos puedan desarrollar en la plaza, pues busca la calidad y el buen trapío. Ya que a lo largo de nuestra visita nos confesó que gracias a su labor como ganadero, ahora  puede buscar en sus animales los matices que antes disfrutaba como aficionado.

Por último, en relación con los festejos Raúl manifiesta la necesidad de llegar a un acuerdo entre ganaderos y fijar el precio de sus animales para la lidia, al igual que otros profesionales del mundo del toro fijan sus honorarios mínimos para poder ser contratados.

Desde Arribes Taurinas le deseamos mucha suerte en sus próximos compromisos que  tiene previstos para la temporada. Además, quisiera agradecer públicamente la atención y el trato recibido durante la visita a Navarredonda de los Llanillos, lugar en el que como bien me dijo Raúl se disfruta del toro en el campo, que es donde luce en pleno esplendor.

  • Reportaje vía: PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

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