La corrida de Fuente Ymbro no salió ayer como se esperaba en Las Ventas, pero aún así, dejó su huella con dos toros interesantes por la vía de la casta y la exigencia, como fueron los dos últimos del serio encierro lidiado. El primero le tocó en suerte a Román, que cuajó una meritoria faena basada en la mano derecho, una larga distancia y un final de infarto, sobreponiéndose a una voltereta. Cortó una oreja a pesar de fallar con el acero. Diego San Román completó una voluntariosa y digna confirmación de alternativa, aunque frente al sexto, selló una faena con altibajos y un inicio en el que se vio desbordado por el toro. Completó el cartel un desdibujado Curro Díaz, que fue silenciado con su lote.
La lidia al quinto fue a la contra del toro, nada se hizo como debía hacerse. Pero Román, siempre generoso con los toros, y tras una primera tanda de probatura, se fue a los medios dándole muchísimo distancia. Se arrancó el toro con alegría, embistiendo con exigencia y codicia, aunque con el defecto de puntear en el final de los muletazos. Eso deslució y provocó algunos enganchones, que rápidamente supo corregir Román. Dos tandas de derechazos ligados y de mano baja sirvieron para evidenciar el fondo del animal, muy encastado. Al natural, también de largo, le dio una lograda tanda con limpieza. La única en la faena con la mano izquierda, y que dejó con ganas de ver más por ese pitón al toro. Volvió a la mano derecha, y tragando mucho al toro, continuó cuajándolo en redondo, sometiéndolo y pudiéndolo. Se le coló en un cambio de mano, y fue volteado por el toro. Cerró por bernadinas, de auténtico infarto. Pinchazo y media estocada. Oreja, y fuerte ovación al toro en el arrastre. Encastado, con fondo y transmisión.




