Lo vivido hoy en la plaza de toros de Valencia ha sido un espectáculo bochornoso. A la altura del bajo nivel -salvo alguna contada excepción- del entramado empresarial taurino. Una vergüenza, vaya. Suspender un festejo, una hora después de la hora prevista, a sabiendas que aquello era imposible, demuestra el poco respeto y consideración hacia la afición. No estaba la plaza llena, lógicamente, pero todo el que estuvo allí en el tendido, pasando frío y sobre la piedra mojada, mereció un mejor trato. No es digno ni normal hacer demorar una decisión que estaba clara a ojos de cualquier ser humano con dos dedos de frente, casi una hora entera. No, no es normal, y mucho menos después de ver que hasta un rato después de las cinco no se comenzó a trabajar para tratar de acondicionar el ruedo. Vamos, se trató -o se quiso aparentar- de alcanzar un milagro que era sencillamente imposible.
Con una decena de cubos de arena no se puede arreglar un ruedo entero. Y tampoco pareció muy inteligente esparcir todo el agua por el ruedo, si ya se sabía que no iba a haber arena suficiente. “Ya no queda más arena”, dijeron casi 45 minutos después de la hora en la que debería haber comenzado el festejo. Tócate las narices. En Valencia. En una feria de primera categoría. En pleno siglo XXI. Pero algunos parecen vivir anclados en el pasado, y sobre todo, en la ley del mínimo esfuerzo. ¿Para qué haber empezado a acondicionar el ruedo una hora antes del comienzo, cuando ya no llovía, verdad? ¿Para qué? Si total, hay un seguro… porque del aplazamiento, tampoco quiso oír hablar la empresa, a pesar de la insistencia de los toreros. Desesperados éstos, se llegó a proponer hasta suprimir el tercio de banderillas para evitar riesgos a las cuadrillas. Lo que hay que oír…
Muchos culpan a la empresa gestora de no poner la lona, pero la realidad es que las lluvias caídas ayer por la tarde durante la novillada, luego por la noche y hoy todo el día han hecho imposible su colocación. No tenía sentido. Pero tampoco tiene lógica que, si se iba a intentar dar el festejo, no se actuará antes de la hora inicialmente prevista. Esa -inexplicable- inacción dice mucho de la que, sin duda, ha sido una mala gestión de la organización. Que los toreros se empañaran en intentarlo, se entiende. Que la empresa no diera ninguna facilidad, no. Qué espectáculo más bochornoso. La tarde acabó en bronca, y con lluvia de almohadillas al ruedo. Si es que aquello se podía considerar ruedo.
Ale! Para casita 🤣 pic.twitter.com/wJhBICNFH9
— 𝑰𝒗𝒂́𝒏 𝑪𝒐𝒍𝒐𝒎𝒆𝒓 (@Ivancolomer) March 14, 2025
