ARRIBES TAURINAS

Álvaro Martínez Conradi, ganadero de La Quinta, protagonista en el Club Cocherito de Bilbao

Imagen: Club Cocherito de Bilbao

Álvaro Martínez Conradi, propietario de la ganadería La Quinta, hierro insignia del encaste Santa Coloma, ha sido protagonista del último coloquio del Club Cocherito de Bilbao, un encuentro celebrado el pasado jueves en la capital vizcaína, que fue conducido por Javier Molero, expresidente de la entidad anfitriona, y presentado por Rafael Ferrer, vicepresidente de la misma. Martínez Conradi, que junto a su padre y su hermano ha conseguido mantener las señas de identidad del toro de Buendía, ha hablado, entre otros temas, de la evolución registrada en el encaste y su adaptación a las exigencias de la lidia actual; de las peculiaridades y del buen momento que vive su ganadería; de la situación del sector y de las próximas ferias en las que estará presente.

La camada principal de La Quinta se encuentra actualmente en la finca “Fuente La Higuera”, en el municipio de Palma del Río, Córdoba, en las proximidades de la provincia de Sevilla. Este año, toros de su ganadería serán lidiados en ocho o nueve corridas, prácticamente el mismo número que en la temporada anterior. Las primeras en Arlés, Sevilla y Madrid.

Balance de las últimas temporadas

Considera el ganadero que la pasada temporada ha sido buena para La Quinta, con una continuidad en la trayectoria ascendente desde los años 2018 y 2019 y que tuvo en 2022, superado el periodo de la pandemia, “el mejor año de nuestra historia”. Preguntado por los motivos que hicieron especial ese último año, el ganadero comparte la opinión de que, sin duda, el hecho de que sus toros fueran lidiados por grandes figuras potenció esa circunstancia. Dice que La Quinta pasa por un gran momento, con la suerte de que gran cantidad de toreros apuestan por ella y la ensalzan. “Por supuesto, El Juli es una pieza clave en la historia de La Quinta, desde hace muchísimos años. Aquí, precisamente —en referencia a Bilbao— toreó una gran corrida en el año 2008, en una tarde importante para él y para nosotros. Es un gran conocedor y defensor de este encaste y de esta ganadería”.

Álvaro Martínez Conradi califica 2023 como un año bueno. “Si empezamos por el final —dice— la corrida de Albacete fue excepcional”. Dos toros de La Quinta tuvieron como premio la vuelta al ruedo y su corrida fue distinguida como la mejor de la feria. También destaca la corrida celebrada en Nimes, segunda de la feria de la vendimia, un mano a mano entre Emilio de Justo y Daniel Luque, y la histórica tarde en el coso de Mont de Marsan, con Clemente (“un torero francés que tiene mucho que decir”) y, nuevamente, Daniel Luque y Emilio de Justo, que cuajó una de las faenas de su carrera. Sobre la corrida de Dax, segunda de abono de la feria de agosto, la define como más intermedia. Con anterioridad, toros de La Quinta fueron lidiados en Santander, en la corrida que cerró la Feria de Santiago, en la que Domingo López Chaves salió a hombros en su despedida del ruedo de Cuatro Caminos.

En opinión de Martínez Conradi, tanto la plaza de Santander, hacia la que siente una afinidad especial, como la de Bilbao, siempre han apreciado el encaste Santa Coloma, con toros de hechuras muy armónicas, que ha sido respetado por la afición por su carácter y la forma de embestir de sus toros. No obstante, reconoce que, contradictoriamente, es habitual escuchar opiniones en el sentido de que el público del norte quiere “un toro grande”.

Sobre el regreso a Bilbao

Considera el ganadero que las Corridas Generales de Bilbao equivalen al examen del verano, en las que todas las ganaderías quieren estar, para lo que se necesita presentar un toro serio y que transmita emoción. Bilbao, dice, es una plaza agradecida, en la que La Quinta ha estado presente desde 2007, año en el que lidió toros sin que destacara, aún, con un nombre importante. Como señala Martínez Conradi, La Quinta lleva diez años sin estar presente en esa plaza, por distintas circunstancias. “Yo creo que para el año 2025 —dice— podremos sacar una corrida importante; volver nos haría una ilusión especial”.

Preguntado por el cartel de su preferencia para ese futuro regreso a Bilbao, el ganadero destaca que, ahora mismo, hay un matador, Daniel Luque, que sobresale en el conocimiento y forma de entender al toro y de conectar con el público. “¿Por qué no un mano a mano con Roca Rey, máxima figura del momento, que tiene la capacidad de triunfar con nuestros toros, como ha hecho en Arlés o en Santander, y que aportaría un plus de diferencia al espectáculo? Somos ganaderos —añade— que intentamos criar toros bravos y que den espectáculo para triunfar”. Apunta, sobre este mismo asunto, que la relación con la familia Chopera es muy buena y que siempre ha estado abierta a su regreso. “Durante los dos o tres últimos años no ha podido ser porque cuando hemos hablado ya estaban encajadas las corridas”.

Nobleza y casta

La bravura, la nobleza y la casta del toro fueron temas que también se abordaron en el coloquio del Club Cocherito. El ganadero sevillano dijo sobre este aspecto que, si asemejamos la nobleza a que el toro sea obediente, siga la muleta, tenga recorrido y clase, buen estilo en la forma de colocar la cara… sin duda es una condición que tiene que estar presente. “Si el toro solo tiene bravura y la utiliza para acometer de una manera violenta, bruta, seguramente todos nos aburriríamos en la plaza. El toro de hoy —añadió— necesita de muchísimos matices de buena condición para que el espectáculo sea llamativo”. Además de la propias virtudes del animal, el ganadero puso el acento en la condición del torero para potenciarlas y que se pueda valorar realmente lo que representa su figura: la de un héroe que se pone delante de un toro. “Más que en los porcentajes de bravura y nobleza del animal, yo me fijo en el conjunto de su embestida. Hay toros que no son muy llamativos porque carecen de una bravura espectacular pero pueden tener una forma especial de embestir que llega al público. Y, muchas veces —afirmó— eso hace que se creen las grandes faenas que provocan que el aficionado se levante de su asiento”.

Nuevos útiles

En relación a los útiles innovadores de la tauromaquia (nuevas puyas, banderillas, estribos o estoques, entre otros), destinados a mejorar la lidia en su conjunto y en cuyo desarrollo se trabaja en el sector desde hace varios años, Martínez Conradi se define partidario de la evolución en el tercio de varas, específicamente, “porque así ha sido a lo largo de la historia”. Antes, dice, se picaba sin peto; después, se puso un caballo percherón, idóneo para la función que hay que desempeñar y para una mayor seguridad del picador; y, sin embargo, las puyas se han modificado muy poco, concluye. Considera que el paso siguiente debiera ser la implantación de una puya más liviana, con la que se consiga que el toro se desangre menos. En su opinión, actualmente, el toro se emplea mucho más que hace cincuenta años, cuando llegaba al caballo, lo rozaba y se iba y se necesitaba una vara de gran tamaño para pudiera llevar el puyazo. Hoy, en términos generales, indica que el toro se emplea, se queda ahí y, en muchos casos, se rompe, se hace daño con esa puya; cuanta más bravura tiene el toro, más se rompe en el peto, según constata el ganadero.

Durante el tiempo de la pandemia, según dice Martínez Conradi, todos los que han toreado en La Quinta lo han hecho con las nuevas puyas, con un resultado que califica de fantástico. Aboga, en este sentido, por la evolución hacia una puya más liviana, con la que el picador esté seguro y firme y que permita que el toro, si es necesario y está dando espectáculo, se pueda poner varias veces ante el caballo. Esta opción, dice, es mejor para la fiesta al mejorar el espectáculo.

Afeitado de los toros, fundas y consanguinidad

Otros temas abordados en el coloquio fueron el recurrente asunto del afeitado de los toros, que no fue soslayado por el ganadero; el uso de fundas para la protección de las cornamentas (alternativa para su camada que fue adoptada, precisamente, en Bilbao) y el problema de la consanguinidad, uno de los que más ha preocupado en La Quinta. “Fue nuestra gran obsesión a finales de la década de los años 90”. Señala, en este sentido, que les limitaba hasta el extremo de impedir la evolución y el crecimiento y que trabajaron con intensidad para abrir la ganadería genéticamente con sementales de otras familias.

113 años de vinculación a Bilbao y a la fiesta de los toros

El Club Cocherito de Bilbao es una asociación sin ánimo de lucro, declarada de interés público por el Gobierno Vasco y distinguida por el Ayuntamiento de Bilbao con la medalla de oro de la Villa por las actividades culturales, sociales y benéficas que promueve. Decano de los clubes taurinos de España, se fundó en el año 1910 en honor del diestro Cástor Jaureguibeitia Ibarra. Desde sus orígenes, ha estado implicado en la vida de la ciudad y mantiene un compromiso firme con los principios y valores que le caracterizan, entre los que destacan la promoción de la tauromaquia, la amistad y la solidaridad. Es, de hecho, una parte indisoluble de la vida pública de Bilbao y de Bizkaia y un referente entre el conjunto de asociaciones del ámbito taurino, con las que mantiene fuertes lazos de unión.

El pasado mes de noviembre, la Asociación Taurina Parlamentaria (ATP) —integrada por diputados y senadores nacionales, parlamentarios autonómicos y europarlamentarios— premiaba al Club Cocherito de Bilbao “por la importante labor y servicio que presta en la difusión de la fiesta de los toros, dando una cobertura especial a los coloquios taurinos que organiza durante todo el año” y por la “infinidad de actividades culturales en apoyo de la fiesta en sus ya 113 años de historia”.

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