Lo que se perdió Sevilla: una gran faena de Morante y el clasicismo de Urdiales

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Corrida de toros en Sevilla – Feria de Abril 2022:

* Toros de Vegahermosa y Jandilla para Morante de la Puebla, Diego Urdiales y José Mari Manzanares.

-> Primer toro: herrado con el número 11   / «Hilador»

Asentado en el albero, Morante se estiró a la verónica para recetar al toro de Vegahermosa un saludo extraordinario con el capote. Vaciando las embestidas con la suerte cargada y una limpieza exquisita. Con los olés rompiendo el silencio de Sevilla. Tendía a salir algo suelto el animal pero Morante siempre fue a buscarlo y una gran media en los medios abrochó el ramillete de verónicas. Se ‘sintió’ tanto el torero de La Puebla que en un nuevo remate a una mano, con una rodilla sobre el albero, estuvo a punto de ser cogido por el toro. Un galleo por chicuelinas para colocar al toro en el caballo y un quite de improvisación y lleno de torería -un pase de pecho inicial con el capote aún recogido en su brazo precedió a las verónicas y a un par de chicuelinas muy templadas- despertó un run-run en los tendidos. Inició la faena Morante intercalando muletazos por bajo, otros por alto y un pase de pecho muy ‘torero’ para rematar la primera serie. En la segunda tanda, dos muletazos con la mano derecha muy largos y profundos hicieron hervir a La Maestranza. La rotundidad despertó la emoción. Y los siguientes muletazos, con un banderilla en la otra mano, estuvieron llenos de torería y mucho gusto. Bajó la intensidad de la faena debido a la poca fuerza del toro de Vegahermosa, que perdía las manos con cierta frecuencia, y Morante cambió a la mano izquierda. Los enganchones empañaron en esos primeros compases el toreo al natural, pero muletazo a muletazo, le robó cuatro o cinco sensacionales. De los que hacen sonar la música, como así fue. Aunque llegó tarde. El temple y el empaque de Morante con la mano derecha y unos ayudados por alto cerraron una faena con muchos detalles y muletazos de gran trazo e importancia. Siempre por encima del toro, justo de fuerzas pero con mucha nobleza y calidad. Queriendo más que pudiendo. Media estocada efectiva. Ovación con saludos tras petición y un aviso.

-> Segundo toro: herrado con el número 48   / «Simpatío»

Voluntad y disposición tuvo Diego Urdiales recibiendo con un largo recibo capotero por verónicas al segundo toro de Jandilla. Flojeó el animal tras pasar por el caballo y esa pobre condición despertó algunas protestas. El astado llegó a la muleta sin fondo y resultando completamente inválido. Sin opciones Diego Urdiales, que abrevió la faena tras probarle por ambos pitones. Silencio.

-> Tercer toro: herrado con el número 38   / «Tántalo»

Se gustó Manzanares en el toreo a la verónica recibiendo al tercer toro de la tarde, y volvió a hacerlo en el quite por chicuelinas. Ajustado y rematando por abajo. No estuvo del todo acertado Morante que intentó dejar un quite por verónicas -rematando hacia arriba- sin demasiado lucimiento. Tuvo cierta chispa y un punto de exigencia el toro de Jandilla en banderillas, y se lució la cuadrilla antes de que Manzanares cogiera la muleta. Con paciencia y firmeza fue Manzanares pudiendo al interesante tercero. Las primeras tandas con la mano derecha tuvieron importancia y mucho mérito, evitando enganchones a pesar de la exigencia del astado. Transmitió el de Jandilla en esos primeros compases; sin embargo, una vez le cambió al pitón izquierdo, el toro perdió emoción y empuje. Manzanares trató de templarlo con la mano izquierda, sin brusquedad y dándole tiempo, pero la faena perdió fuelle. Ni con la mano derecha volvió a remontar aquello. El torero decidió no alargar más y una gran estocada hizo caer al toro sin puntilla. Ovación con saludos.

-> Cuarto toro: herrado con el número 58   / «Tallista»

Pareció tener la vista cruzada el cuarto toro y ordenó Morante a su banderillero probarlo con el capote para ver su reacción en esos primeros capotazos. No pudo lucirse Morante con el capote y tampoco su cuadrilla consciente del problema de visión del animal. Le trasteó Morante con la muleta, pero frente a un toro que no ve bien, poco o nada se puede hacer. Mal el presidente por no verlo y por no haberlo devuelto. Hasta el propio Morante se lo recriminó al irse a por la espada. Silencio.

-> Quinto toro: herrado con el número 50   / «Señoría»

De manera extraordinaria toreó Urdiales a la verónica al quinto toro de Jandilla. Lo fijó en el capote, para luego salirse hasta el tercio toreándolo y templándolo con mucha firmeza y torería. Siguió muy frío el público en los tendidos, mientras Urdiales les regalaba un puñado de siete u ocho derechazos sensacionales. De los que difícilmente se olvidan. De los que difícilmente se ven. Ante un toro que también pecó de falta de raza y fondo. De casta. Deslucido el toro y muy firme Urdiales a pesar de que Sevilla, hoy, parecido estar ausente de lo que ocurría en el ruedo. Estocada entera, algo contraria. Ovación con saludos.

-> Sexto toro: herrado con el número 146   / «Zafia»

Toreó Manzanares al sexto toro de Jandilla muy despacio con el capote. Como pocas veces le hemos visto. Con un temple fuera de lo habitual. La última media paró los relojes de una fría Maestranza. Buen tercio de banderillas, en cuanto a la ejecución de los puyazos y a la pelea del toro de Jandilla. Sin duda, el mejor presentado de la tarde. Y el que con mejores expectativas llegó a la muleta tras una lidia extraordinaria de Duarte. Mambrú y Blázquez saludaron en banderillas, y anteriormente el picador, Paco de María, se fue bajo una fuerte ovación del público de Sevilla. Las dos primeras tandas con la mano derecha sirvieron para meter al toro en la muleta, que inició la faena embistiendo de manera más descompuesta y rebrincada. Sin embargo, la firmeza de Manzanares corrigió pronto esos defectos y la plaza comenzó a rugir con los derechazos de José Mari y un cambio de mano extraordinario. Prontitud, transmisión, codicia, entrega… El gran sexto devolvió la emoción al ruedo de La Maestranza. Dos tandas de una enorme intensidad y unas embestidas de entrega absoluta hicieron pensar que aquello podía ser de lío gordo. Y el toro, sin duda, lo era. Pero faltó más rotundidad al natural y la faena de Manzanares comenzó a perder importancia… Quedó la sensación de que el toro era para mucho más. Y aunque el toro amagó con rajarse al final, la calidad -y cierta profundidad- que tuvo el toro por el pitón izquierdo y la enorme codicia y transmisión por el derecho fueron motivos más que suficientes para haberle cortado las dos orejas. Media estocada recibiendo le permitió cortar una oreja, que supo a poco. Rotunda ovación al -buen- toro de Jandilla en el arrastre.

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