Hambre en Cañaveralejo

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Juan José Monroy

Gotillas calientes lloraban la arena de Cañaveralejo, en los corrales 6 toros de Guachicono habían aguantado hambre desde abril en Jamundí, la ganadería no está en un buen momento. Menos de media plaza estaba sentada en los tendidos cuando Antonio Ferrera, Emilio de Justo y Sebastián Ritter con sus trajes grana y oro, rojo y oro, y nazareno y oro se presentaban ante el respetable caleño. 

Apenas salía Aventurero cuando fue inmediatamente protestado por sus anovilladas hechuras. Aunque tenía buena cara, el toro casi se sostenía solo en huesos, el hambre se veía hasta la fila 29. Con su nueva política de atraer afición por medio de resultados, la presidencia solo ha permitido que se pongan 2 banderillas a los astados violando así el reglamento y por tanto la ley colombiana. Aún así a Ferrera le tocó arrancarle uno a uno y dejándole respirar cada uno de los pocos pases que pudo. Pinchó y fue aplaudido en su primero. En su segundo turno las cosas no cambiaron para Ferrera con Contador, un ojinegro al que no pudo y no le quiso hacer mucho. Un aficionado le gritó “ahora sí a trabajar”, inconforme con su anterior actuación, desde entonces el matador mostró su descontento. No quiso banderillar aún cuando los tendidos le aclamaron que lo hiciera, le pegó pases. Pinchó y mató con una estocada pescuecera. Opiniones divididas.

Soñador salía alegre partiendo plaza cuando de Justo, se prestaba para lo que sería una gran serie de verónicas sacando al cornúpeta a los medios. Brindó al público la faena que sería corta pero exigente con las distancias y los tiempos, Emilio se los dio y pudo arrancarle una no merecida oreja. En su segundo toro, vendría lo que sería la faena de la tarde. Sería un burraco cuesta arríbame que le correspondería a de Justo. Daría 3 vueltas al ruedo enseñando orgullosamente sus pitones que señalaban los cielos que ya estaban despejados para que el cacereño le diera capotazos con una sublime suavidad mientras Comediante embestía con prontitud. Ya en la muleta el matador entendió a la perfección al toro logrando cuajar una faena que para ser a media altura caló en los tendidos de manera extraordinaria. El toro aún tenía el hocico cerrado cuando Emilio de Justo entró a matar, dejó media estocada y 3/4 en su segundo intento. Con todo y eso le fueron concedidas una oreja, vuelta al ruedo al toro y otra segunda oreja sin justificación, solo para general la noticia de “Puerta grande con tres orejas cortadas”.

Al colombiano Sebastián Ritter, le correspondió un toro sin fondo ni transmisión en su primer turno, así que qué Ritter tuve que ponerle el picante que le faltó al astado. Se metió casi entre los pitones del toro a darle pases que eventualmente no pudo ligar pero por su valor fueron agradecidos en los tendidos. El toro cayó con 3/4 de espada. Cortó una oreja. En su segundo turno al  paisa le correspondió un brusco toro que se vino abajo muy pronto. Sebastián entró a matar dos veces, el toro se tardó en doblar. Silencio.

La afición quedó con hambre del verdadero Ferrera que lidia, aunque gracias a Dios entró en sustitución de Morante por supuesto contagio de COVID. También decepcionaron los de Guachicono, era la única cuota de “torismo colombiano” de la Feria.

Plaza de toros de Cañaveralejo. Feria de Cali 2021. Toros de Guachicono en su mayoría con buena cara pero sin rematar, a excepción del quinto. Antonio Ferrera: oreja y opiniones divididas. Emilio de Justo: oreja y dos orejas y vuelta rueda al toro. Sebastián Ritter: oreja y silencio.

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