Con la Plaza Mayor de Medinaceli (Soria) hasta la bandera recibieron los aficionados a «Barquillero», de Juan Barriopedro, el toro reseñado para una tradición con tanta historia e importancia como es el Toro Jubilo. Tras un año de parón por la pandemia, ver iluminada la Plaza Mayor con las cinco hogueras y las dos bolas del toro supo a gloria. A libertad. A normalidad. Los mozos se vieron en apuros para sujetar al toro en el pilón por la fuerza con la que salió el toro de los corrales. Afortunadamente, no hubo que lamentar percances en esos primeros instantes y, tras más de veinte minutos, el barro cubrió el cuerpo del animal y el fuego en las bolas imponía respeto. Raúl Najera fue el valiente que cortó la soga y «Barquillero» comenzó a correr por la Plaza Mayor.

Pocos se atrevieron a citarle en los primeros instantes de su suelta, pero «Barquillero» no dejó de moverse como si marcar territorio fuera su objetivo. Sin rematar en el vallado. Con el fuego muy vivo en ambas bolas. Poco a poco se fueron animando algunos jóvenes y los quiebros fueron sucediéndose entre la nobleza del toro y el valor de los valientes que se atravieron a ponerse delante de él. Uno a punto estuvo de ser cogido por «Barquillero», viéndose obligado a tirar incluso la chaqueta al suelo. El fuego en las bolas permanecía intacto y muy vivo a pesar de los quiebros, puesto que el toro nunca tendió a hacer hilo ni a rematar en las talanqueras.

Cumplida la media hora de la suelta, «Barquillero» comenzó a protestar y a sucudir las bolas contra el albero. Sin embargo, de pronto, el toro se arrancó hacia el vallado y un mozo que quedó atrapado en la zona de arriba de la talanquera pudo sufrir quemaduras como consecuencia de los derrotes del toro con las bolas y el fuego. Por momentos parecía el toro venirse a menos pero la prontitud de sus arrancadas en los cites y la nobleza de sus embestidas en los quiebros confirmaron el buen fondo del toro. Treinta y siete minutos después, la bola izquierda se apagó por completo mientras la derecha seguía encendida pero perdiendo fuerza progresivamente. Poco después, y tras varios «amagos», la segunda bola pareció apagarse definitivamente a los cuarenta y ocho minutos. Uno de los tiempo récord de esta maravillosa tradición. Los fuegos artificiales anunciaban el final de la suelta de «Barquillero», que esperaba para entrar a los corrales, cuando de repente volvió a encenderse la bola derecha. Inédito. Nadie daba crédito. El fuego se apagaba y se encendía intermitentemente como si «Barquillero» hiciera magia con él en Medinaceli. Arremetió contra el cabestro a su salida y finalmente terminó entrando tras él con la bola todavía encendida. Probablemente convirtiéndose en el primer toro de la historia de esta maravillosa tradición en volver a los corrales con una bola encendida. ¡Una hora después! El Toro Jubilo 2021, «Barquillero» de nombre, quedará siempre en la mente de todos los allí presentes y, por supuesto, en la historia del Toro Jubilo.

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