El Popeye Torero fue todo un éxito de convocatoria y todo un ejemplo de cómo hacer afición entre los más pequeños. La tarde comenzó en el coso de La Merced con seriedad a pesar de anunciarse un espectáculo cómico taurino musical: sonó el himno de España y se recordaron por megafonía las pertinentes medidas anti Covid.

Resultó entrañable de la imagen de muchos abuelos acompañando a sus nietos, gente llegada de toda la provincia e incluso de las provincias limítrofes que ocuparon gran parte del aforo permitido.

El desarrollo del espectáculo fue toda una lección de humor sano, de solidaridad y trabajo en equipo, de reírse con alguien y no reírse de alguien, de torería, de conocer querencias y terrenos por parte de los actuantes.

Hora y media de un espectáculo entrañable con reminiscencias de lo antiguo y sin embargo cargado de modernidad, con guiños a los nuevos héroes infantiles de televisión y resto de pantallas. La verdad de todo lo sucedido la dijo un pequeño de cinco años venido desde un pueblo de la provincia: “Mamá, yo quiero que venga al pueblo el Popeye, yo quiero volver a ver torear”. Esa es la lección del Popeye Torero en Huelva. Eso se llama hacer afición.

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