* Editorial vía: DAVID BUSTOS


Los encierros deben volver ya a las calles y a los pueblos. No se puede esperar más. En un momento como el actual en el que la actividad económica en España comienza a reactivarse como consecuencia del avance de la campaña de vacunación, los festejos populares merecen y deben volver también a su hábitat natural: las calles. No podemos quedarnos anclados y conformarnos solamente con celebrar festejos en las plazas, exigiendo al aficionado pagar una entrada y convirtiendo así una expresión del pueblo como es la tauromaquia popular en un espectáculo para unos pocos «privilegiados». No podemos consentirlo. Debemos exigir que se trabaje desde el más inmediato presente para facilitar lo antes posible unas condiciones mínimas y apropiadas para poder reactivar los encierros y los bous al carrer desde este mismo verano. ¿O acaso estamos dispuestos a sacrificar otro verano más -comprensible fue la ausencia de encierros el pasado año, con una situación epidemiológica mucho peor que la actual- sin encierros y sin bous al carrer en las calles? Repito, en las calles. No queremos la nueva normalidad, debemos recuperar la antigua normalidad. Con trabajo, con esfuerzo y, sobre todo, con determinación. Pero con la seguridad de que si se trabaja, se puede conseguir. ¿Es coherente que hayamos visto celebrar competiciones como el Tour de Francia en 2020 con público en las carreteras y al mismo tiempo se impida a los aficionados taurinos presenciar un encierro desde una talanquera, un balcón o una grada? ¿Es coherente que se esté planteando eliminar la obligatoriedad de las mascarillas salvo en lugares cerrados o en interiores, mientras ni siquiera se permite a los aficionados taurinos asistir a disfrutar de un encierro o correr en él con el uso de mascarillas si es necesario? ¿Es coherente que sigamos teniendo las mismas previsiones respecto a los encierros de cara al próximo verano, cuando se prevé lograr la inmunidad de rebaño en España gracias a la vacunación, que el pasado año, que ni siquiera teníamos una vacuna disponible y desconocíamos muchas cosas del virus? Nada de esto tiene coherencia. Nada. Y claro que desde el sector taurino entendemos que las aglomeraciones no son favorables para controlar la pandemia y que se deben de evitar. Pero precisamente por eso queremos que se trabaje para lograr un equilibrio en las restricciones que permita, por una parte, celebrar estos encierros, y a la vez, que evite situaciones de peligro para los aficionados, participantes y corredores en el marco de la pandemia. Sanse ya ha movido ficha. Está dispuesta a celebrar encierros. Y desde aquí, aplaudimos su actitud. Creemos que marca un camino y da ejemplo. Pero Sanse no puede ser un oasis en medio del desierto. Quien haya presenciado un encierro o un bous al carrer en cualquier pueblo sabrá que un festejo así supone un revulsivo para estas localidades y municipios. Una vez superemos el problema sanitario, debemos resolver el problema económico. Y los encierros, además de saciar una afición, también pueden y deben ayudar a ello. No se olviden de los pueblos. Los encierros deben volver ya a ellos. No caigamos en la pasividad y alcemos la voz. 

El Tour de Francia, sí; los encierros, no


 

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