* Crónica vía: DAVID BUSTOS


Cerró la feria de San Isidro la corrida de Adolfo Martín, la única de Albaserrada en todo el ciclo ferial. Con una entrada muy floja en los tendidos, salió el primer toro. Asaltillado y aplaudido de salida. Cumplió en el caballo, con dos buenos puyazos por parte del picador, y en la muleta no dejó ni respirar a Juan del Álamo. Con las ideas claras y dejando un puñado de naturales muy meritorios, del Álamo plantó cara a las complicaciones del «adolfo». Se quedaba corto y se revolvía en busca de lo que se dejaba detrás en cada muletazo. Varios sustos le dio a del Álamo por el pitón derecho, el más complicado. Mucha disposición del torero salmantino, que fue robándole muletazos con valor y mucha inteligencia. Estocada entera pero tendida. Vuelta al ruedo tras petición de oreja.

Duro hasta su muerte fue el segundo toro de Adolfo Martín. Este sí que no regaló nada. Ni una mirada con buenas intenciones. Hasta dos sustos le dio a Román, uno de ellos levantándole los dos pies del suelo -del glúteo- y otro descalzándole. Pero en vez de echar la pata hacia atrás, el torero valenciano la echó hacia delante y estuvo hecho un tío. Dándole el pecho. Cruzándose y citándolo al pitón contratio. Tragándole y consintiéndole mucho. De infarto la faena. Muy importante todo lo que hizo Román, puesto que todo lo hizo a contracorriente. Falló con la espada y todo quedó en una ovación con saludos tras aviso.

El tercero no tuvo ni un ápice de emoción. No transmitió nada. Embistió como si no tuviera nada dentro y salía con la cara completamente arriba de los muletazos. Estuvo con él José Garrido. Bien. Correcto. Por encima del toro pero pagando las consecuencias de la gran sosería del ejemplar de Adolfo Martín. No acertó con los aceros. Silencio.

Gran ovación se llevó de salida «Madroñito». El toro de Adolfo metió la cara y se deslizó muy bien en el capote de Juan del Álamo. Buen saludo por verónicas del salmantino, que lució al toro en el caballo y le puso hasta en dos ocasiones al caballo. El segundo, desde una larga distancia. Gran tercio de varas y bien el de Adolfo empujando en el peto, a pesar de la mala lidia que no ayudó en nada al toro. Se vino abajo en la muleta el toro y embistió a la defensiva por ambos pitones. Muy complicado. Nada pudo hacer Juan del Álamo, que abrevió ante las complicaciones del animal. Le faltó pelear más con el toro. Silencio.

Otra buena faena dejó Román frente al incierto pero noble quinto de Adolfo. Le costó mucho romper al toro, muy reservón hasta prácticamente la última tanda, donde si regaló varias embestidas enclasadas por el pitón izquierdo. Hasta esa tanda final, el de Adolfo Martín fue un toro al que Román consintió mucho entre las dificultades y la nobleza de sus embestidas. Bien el valenciano, muy firme, dispuesto y colocado en todo momento en el sitio. Gran tarde sin aceros de Román, al que le faltó confianza con la espada y perdió un posible trofeo. Ovación con saludos tras aviso.

Voluntarioso y torero estuvo José Garrido con el capote. Con la muleta dijo menos, o mejor dicho, lo que dijo, lo dijo tarde. Apretó y se acopló con el soso cierra-plaza al que le faltó raza y transmisión en el final de faena, con el público más ausente que metido en la tarde. A pesar de ello, le robó una tanda muy lograda. Buena disposición de Garrido en sus dos faenas. Falló con la espada. Silencio tras aviso.

Palacio de Vistalegre (Madrid). Menos de 1/4 dentro del aforo permitido. Último festejo de la Feria de San Isidro. Toros de Adolfo Martín, bien presentados, complicados y deslucidos en líneas generales. Juan del Álamo: vuelta al ruedo y silencio; Román: ovación con saludos tras aviso en ambos; José Garrido: silencio y silencio tras aviso.


 

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