* Crónica vía: DAVID BUSTOS


Hay ovaciones que ponen los pelos de punta, y la de hoy en Jaén a Rafaelillo fue una de ellas. Merecida y unánime. Sincera y cálida. Llena de emotividad. Lleno de torería el saludo de Rafaelillo más allá del tercio. Era su reaparición. Su vuelta a los ruedos tras casi perder la vida en Pamplona. El recibimiento con el capote a «Mistral» tuvo mucho mérito porque el toro de Victorino se quedó siempre muy corto. Sin salirse de los vuelos del capote. Revolviéndose rápido. Y muy eficaz estuvo Rafaelillo resolviendo las dificultades. El de Victorino pasó por el caballo sin terminar de entregarse. Tampoco hizo grandes cosas en banderillas. En la muleta, Rafaelillo quiso apostar por él y la actitud desde el inicio de la faena fue irreprochable. Se dobló con él por abajo, en un trasteo exigente y firme. Seguía quedándose corto el de la A Coronada, y Rafaelillo optó por tandas cortas y muletazos sueltos pero rotundos. El público estuvo metido en todo momento en la faena y el torero dejó grandes muletazos por el pitón derecho. Todo lo hizo el torero. Le desarmó con brusquedad el animal, pero se repuso Rafaelillo. Siguió por el pitón derecho tragándole mucho en la corta distancia y queriéndose incluso gustar con el cuerpo desmayado y algún cambio de mano. También lo probó con la mano izquierda, y el toro parecía ir más largo. Sin embargo, durante el transcurso de las tandas el de Victorino volvía a quedarse corto y el poco recorrido del toro no puso las cosas fáciles a Rafaelillo. Faena de esfuerzo, valor y mérito. Toro complicado y con falta de entrega este primer ejemplar. Falló con los aceros. Ovación con saludos.

Poco o nada hubo que destacar de la faena al segundo toro de la tarde. El segundo de Victorino, que no había dejado malas sensaciones en los primeros tercios, bajó la persiana en el último tercio sin dar apenas opciones de triunfo a Rubén Pinar. Abrevió la faena debido a que el toro se orientó e hizo imposible -se tiraba hacia el torero- cuajarlo tanto por el pitón izquierdo como por el derecho. Anteriormente, Ángel Otero había saludo tras dejar dos grandes pares de banderillas. No estuvo del todo acertado Pinar con la espada. Silencio.

Con una larga cambiada de rodillas en el tercio recibió Alberto Lamelas al tercer toro de Victorino. Siguió con un puñado de verónicas muy logradas y lucidas. El de la A Coronada embistió con codicia y transmisión en el capote del torero. Cumplió en varas y mantuvo la esperanza del público hasta el tercio de muleta. Quiso Lamelas darle distancia al toro para lucirle; sin embargo, se vio obligado a acortar la distancia para que este se arrancara. En la media distancia, el toro se encontró a gusto y embistió con la misma codicia que había mostrado en el capote. Buena fue la primera tanda por el pitón derecho, ligando los muletazos y con el toro embistiendo con mucha importancia. Bien el toro y firme el torero, entendiendo al toro en todo momento y llevándolo largo. Se le metió por dentro en una tanda por el derecho y el toro ahí protestó más. Menos lucimiento tenía también por el izquierdo, quedándose más corto y sin tanta profundidad. Volvió Lamelas a la mano derecha, pero el toro, ya venido a menos, no tuvo la profundidad del inicio. A menos también la faena, a pesar de la disposición del torero para hacerle romper de nuevo. Pinchazo y estocada. Oreja.

Brindó al público Rafaelillo la lidia y muerte del cuarto toro de la tarde en Jaén. Perdió las manos en varias ocasiones el toro de Victorino al arrancar la faena de muleta y Rafaelillo tuvo que «cuidarlo» sin apretarlo en exceso. El público protestaba y Rafaelillo lo intentaba. Le dió su tiempo el torero entre muletazo y muletazo. Le echó la muleta con suavidad pero el toro quiso más que pudo. A pesar de ello, algo pudo sacar Rafaelillo con oficio por el pitón izquierdo. Algo que fue insuficiente para que aquello remontara. Un trasteo por abajo puso fin a una faena sin opciones de Rafaelillo. Estocada entera. Cayó sin puntilla el toro. Oreja.

Con naturalidad y solvencia sacó Pinar a su segundo toro a los medios. Dos tandas hicieron falta para que el público se metiera en la faena. Nobleza, fijeza y clase tenía el de Victorino Martín. Y muy suave y templado lo llevó siempre el torero. El cambio de mano en la tercera tanda, también con la mano derecha, dejó claro lo a gusto que se encontró Pinar con el toro. También le hizo romper por el pitón izquierdo, templando cada embestida y vaciándolas sin echar al toro hacia fuera. Tuvo nobleza y buena condición el toro por ese pitón, a pesar de que a veces salía con la cara más hacia arriba. Intentó Pinar ligar la última tanda con la mano derecha, pero el toro sin tanta prontitud, le obligó a dejar muletazos sueltos. Sin embargo, ahí también se mostró firme el diestro, que hiló varios remates por abajo antes de entrar a matar al toro. «Ordenante» fue un toro interesante, al igual que el tercero, pero este con más fondo y duración. Más completo. Más enclasado. Falló en repetidas ocasiones Pinar con la espada, perdiendo los trofeos. Vuelta al ruedo al toro, aunque las mulillas no fueron conscientes del premio y no se le dio la vuelta. Silencio para el torero.

Voluntarioso y muy dispuesto volvió a recibir Lamelas a su segundo toro con el capote. No tuvo mal aire el toro y el torero lo puso de lejos en el caballo para lucirlo en la larga distancia. Cumplió en varas y el público reclamó sin éxito un segundo puyazo. Gran ovación para el picador. No lo puso nada fácil el sexto toro en banderillas. Emocionante fue el inicio de faena, con el toro pidiendo todo por abajo y Lamelas apretándolo con mucha firmeza. En un descuido, a punto estuvo el toro de llevárselo por delante. Embestía como un tren y le costaba salirse de la muleta al de Victorino, y eso obligó a Lamelas a perderle un paso en cada muletazo. Tandas cortas y con más valor -y esfuerzo- que lucimiento. Lo intentó también al natural el torero, pero el toro reponía y no permitía relajarse ni un instante. Siguió alternando ambos pitones Lamelas, que no perdió la colocación y trago en un arrimón final, lleno de exposición. Valentía y mucha raza la que mostró el torero, que no se amedrentó ante las complicaciones -con mejores inicios que finales- del animal. Meritoria fue la última tanda con la mano izquierda, por encima de la exigencia del cárdeno de Victorino. Pinchazo y estocada muy baja. Sonó un aviso. Vuelta al ruedo.

Plaza de toros de Jaén. Rozando el lleno dentro del aforo permitido. Toros de Victorino Martín, bien presentados y de interesante juego. El quinto, de nombre «Ordenante» y herrado con el número 68, fue premiado con la vuelta al ruedo. Rafaelillo (reaparición): ovación con saludos y oreja; Rubén Pinar: silencio en ambos; Alberto Lamelas: oreja y vuelta al ruedo.

  • Saludó Ángel Otero en banderillas.

* Imagen de portada, vía: TAUROEMOCIÓN


 

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