* Crónica vía: DAVID BUSTOS


«Oficial» abrió oficialmente la primera corrida de toros de 2021 en España. La naturalidad de Pablo Aguado recibió capote en mano al primero de los ‘jandillas’. Toreó a la verónica con suavidad, enroscándose las embestidas del noble ejemplar y rematando con una media llena de torería. Cumplió en varas el toro, que recibió un único puyazo debido a que no le sobraban las fuerzas. Se dobló Aguado en el tercio para recibirlo con la muleta, y le sacó más allá de la segunda raya con la intención de lograr una mayor fijeza del animal. Incierto e irregulares fueron los primeras embestidas por el pitón derecho de «Oficial». Tanto que desarmó hasta en dos ocasiones al torero en la primera parte de la faena. Por el pitón derecho no terminaba de entregarse el toro; por lo que el diestro optó por cambiar de mano. Al natural y por el pitón izquierdo el toro iba más largo, y a partir de ahí la faena empezó a «remontar». Eso sí, con detalles y muletazos aislados, ya que el toro nunca terminaba de definirse. Una lograda tanda de nuevo con la mano derecha y un final con ayudados por alto cerraron una faena con altibajos. No terminaron de entenderse toro y torero, y la clase del de Jandilla no fue suficiente para que aquello tuviera más emoción. Gran estocada al primer intento. Cayó sin puntilla. Silencio tras petición.

Antonio Chacón despertó una calurosa ovación de los aficionados en Ubrique tras banderillear con solvencia al segundo de Jandilla. No dudo en brindar al público el torero Rafa Serna. Más brusco que el anterior ejemplar, Serna sorprendió con una primera tanda muy firme con la mano derecha. Le vino bien al toro esa mano baja, ya que cuando le llevó a media altura fue cuando más protestó el animal. Menos agradecido fue el de Jandilla por el pitón izquierdo, quedándose más corto y protestando en los finales del muletazo. De más a menos fue el toro, obligando al torero a acortar las distancias y a perder ligazón. A pesar de ello, la buena actitud y las buenas formas de Serna le permitieron imponerse a las dificultades del astado. Sin ayuda y cambiando de mano entre muletazos puso fin a la faena. Estocada entera pero contraria. Oreja.

Por chicuelinas al paso colocó Pablo Aguado al tercero de la tarde. Se gustó con el capote el sevillano que no había podido redondear su recibo capotero por una voltereta del toro que lo deslució. Muy templado también fue el quite por chicuelinas tras sacarlo del caballo. Soberbio y muy eficaz fue el tercio de banderillas de Iván García, que dejó dos grandes pares que le permitieron saludar una ovación. Brindis al público de Aguado, que inició la faena totalmente entregado. Por abajo y con mucha limpieza lo saco al tercio. Dos remates fueron el aperitivo de una gran tanda por el pitón derecho. Mentón en el pecho y rectitud en la figura, Aguado «bailó» al compás de las nobles embestidas del de Jandilla. Sin acelerarse, ejecutó un cambio de mano muy lento, antes de abrochar la tanda con un pase de pecho lleno de torería. Rugía la plaza de Ubrique mientras Aguado paraba los relojes con una extraordinaria tanda al natural. Uno a uno. Sin tirones. Al compás. Vaciando cada embestida por detrás de la cintura. De fuera hacia dentro. De verdad. Con el toro también entregado. Un punto más de intensidad le dio Aguado a la última tanda, aprovechando la buena condición del astado. La calidad del toro y la naturalidad del torero, que emergieron en una misma obra para deleite del público. A pies juntos, sin enganchones y con un temple excepcional en cada muletazo, cerró la faena Aguado. Buen toro «Jaramago» y gran faena del torero sevillano, que toreó a placer especialmente con la mano izquierda. Al natural. Como los grandes toreros. Como en las grandes tardes. Media estocada y un golpe de descabello. Dos orejas y vuelta al ruedo para el toro. Un animal que tuvo fondo, bravura, calidad… La obra de arte perfecta. 

Algunos aficionados pidieron la devolución del cuarto y último toro de la tarde en Ubrique puesto que parecía lastimado. Sin embargo, el presidente decidió mantenerlo y no devolverlo. La condición del toro obligó a Serna a «cuidarlo» al máximo. A no bajarle la mano, a no darle toques bruscos. Dándole tiempo entre tanda y tanda fue desarrollando la faena el diestro que, a pesar de no poder lucir las tandas, se mostró voluntarioso y con actitud. Un querer y no poder fue lo que le ocurrió al último toro de Jandilla. Tenía buena condición pero poca fuerza. Muletazos sueltos de buen trazo con la mano izquierda se vieron en el tramo final de la faena. De menos a más fue su actuación, que estuvo llena de mérito e inteligencia por las pocas opciones del toro y por su poco rodaje. Buenas sensaciones dejó, a pesar del fallo con los aceros. Silencio.

Ubrique (Cádiz). 13 de marzo de 2021. Aforo limitado. Toros de Jandilla, justos de presencia y variado juego. El tercero, de nombre «Jaramago» y herrado con el número 132, fue premiado con la vuelta al ruedo. Pablo Aguado: silencio tras petición y dos orejas; Rafa Serna: oreja y silencio. 

* Saludaron en banderillas Antonio Chacón e Iván García.

* Imagen de portada, vía: Emilio José Barea


 

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