* Redacción vía: DAVID BUSTOS


Cinqueña y algún toro rozando los seis años, así era la corrida reseñada por Victorino Martín para el último festejo de la Gira de Reconstrucción -organizada por la Fundación Toro de Lidia- en Logroño. Los diestros Octavio Chacón y Rubén Pinar fueron los encargados de trenzar el paseíllo.

Gran ovación se llevó el primer toro de Victorino a su salida por su gran presencia y trapío. Con mucha suavidad lo sacó a los medios Octavio Chacón, mientras el de Victorino embestía arrastrando el hocico en más de un capotazo. No se dejó lucir el toro en los dos puyazos que recibió, puesto que no se paró en ningún momento y eso hizo imposible colocarlo de largo. Algo justo de fuerzas, el de la A Coronada no fue un toro fácil para banderillearlo, ya que echaba la cara arriba en el momento de clavar los pares. No hubo brindis por parte de Chacón, que vio como las primeras tandas con la mano derecha pasaban desapercibidas por la falta de acople entre toro y torero. A pesar de los altibajos de la faena, Chacón intentó corregir los defectos del toro con inteligencia, perdiéndole varios pasos entre cada muletazo y buscando poderle para que se templara más. Le costaba salir de los muletazos al de Victorino, que finalmente pareció pararse más tras una tanda muy exigente, con hasta tres pases de pacho y varios remates por abajo. Mucha suavidad y temple derrochó el toreo al natural de Chacón, que logró mantener la limpieza en cada tanda y que la faena fuera a más. Toro exigente el de Victorino, al que le faltó más entrega y un punto más de humillación en el último tercio. Estocada muy tendida al segundo intento. Ovación con saludos.

Buen aire y mucha seriedad tuvo el segundo toro de Victorino. Después de varias embestidas echando las manos hacia adelante en el capote de Rubén Pinar, el toro fue templándose y protagonizó una buena pelea en varas. Dos puyazos y en ambos se empleó el toro. Mantuvo su buen tranco en banderillas el animal, que desarmó al torero en el inicio de faena por abajo. Incierto e irregulares fueron las embestidas del de Victorino por el pitón izquierdo. A veces iba largo, a veces se quedaba corto. A veces humillaba, pero otras veces protestaba. Algo similar hizo por el pitón derecho, algo que dio más importancia y mérito a la labor de Rubén Pinar. Dispuesto se mostró el torero que buscó tirar de él hacia adelante -llevarlo largo- sin que le tocara los vuelos de la muleta. Cambiando de pitón para evitar que se orientara el toro, Pinar estuvo firme e inteligente con él, sin meterse demasiado en sus terrenos para evitar que se pusiera más brusco. Faena de esfuerzo y disposición. Dos pinchazos y estocada casi entera. Acertó con el descabello. Silencio.

Con los seis años a punto de cumplir salió al ruedo de Logroño el tercer toro de la tarde. Humilló el de Victorino en el capote de Chacón, que apostó por él y lo quiso lucir en varas para disfrute de los aficionados. A pesar de que finalmente no se arrancó desde tan larga distancia, el toro empujó con los riñones en ambos puyazos. No terminó de romper el toro en banderillas. Más ritmo y fondo pareció sacar el de Victorino en las primeras tandas por el pitón derecho, pero le costó mantener luego ese aire y no tuvo tanta regularidad, perdiendo incluso las manos en alguna ocasión. Alternando con frecuencia de pitón, Chacón volvió a plantear una faena llena de limpieza como principal virtud y con un intento continuo de templar las embestidas del toro. Al igual que los anteriores astados, el de Victorino no tuvo tanta humillación como en el capote y eso dificultó el lucimiento. Se movió el toro, entre la incertidumbre de sus embestidas y la dificultad propia de su exigencia. Firme y voluntarioso Chacón. Oreja tras estocada defectuosa.

No terminó de definirse en los primeros tercios el cuarto y último toro de la tarde. Sin embargo, en la muleta el de Victorino tuvo más humillación y profundidad que el resto del encierro. Después de varias tandas muy firmes y logradas con la mano derecha, Rubén Pinar tuvo que solventar las dificultades que ofrecía el toro por el pitón izquierdo, ya que punteaba en el final del muletazo y exigía llevarlo siempre muy metido en los vuelos. Tiró la ayuda el torero, que volvió a la mano derecha y cuajó una tanda sensacional sometiendo al toro antes de ir a por la espada. Buen final por ayudados por alto de Pinar, que no quiso alargar la faena demasiado. No acertó con los aceros. Silencio. 

Logroño. 22 de noviembre de 2020. Gira de Reconstrucción. Aforo limitado.Toros de Victorino Martín, muy serios y de variado juego. Octavio Chacón: ovación con saludos tras aviso y oreja; Rubén Pinar: silencio tras aviso y silencio. 

  • Saludó Ángel Otero en el cuarto toro de la tarde.

* Imagen de portada, vía: @TorosenLogrono


 

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