* Redacción vía: DAVID BUSTOS


Cuarenta y cinco minutos después de la hora prevista, dio comienzo la novillada en la plaza de toros de Herrera del Duque. La lluvia puso en peligro su celebración pero los novilleros Rafael González y Tomás Rufo quisieron echar el festejo para adelante y estoquear el encierro de Luis Algarra. El estado del ruedo se vio afectado por las fuertes lluvias, a pesar de la colocación de una lona protectora.

Variado fue el saludo capotero de Rafael González al primer novillo de la tarde. De rodillas en el tercio le recibió Rafael, para posteriormente concluir con varias chicuelinas y un remate lleno de torería. Movilidad y buen aire mostró el animal en los primeros tercios. Rafael no dejó pasar la oportunidad del quite y se fue por saltilleras a los medios. Sorprendió el de Luis Algarra a Rafael mientras brindaba al público; sin embargo, el novillero improvisó el inicio de su faena –montera en mano– y metió al público de lleno con un inicio cambiándoselo por la espalda. Buena condición –mucha clase y nobleza– tuvo el novillo, especialmente por el pitón derecho, que exigió desde el principio llevarlo sometido por abajo y ligar los muletazos sin parones. Cuando ligó las tandas Rafael, llegaron los momentos más lucidos y destacables de su labor en el último tercio. En el tramo final, con el novillero más metido en los terrenos del toro y apostando por la corta distancia, Rafael sacó su versión más capaz tragando delante del novillo –punteaba al tocar la muleta– y toreando por circulares. Le desmontó el astado en un descuido y eso pareció deslucir el final de la faena. Cerró por manoletinas Rafael, que dejó una buena estocada. Oreja.

Por verónicas recibió Tomás Rufo al primero de su lote, y también por verónicas se lució en el quite, pero el incierto novillo de Luis Algarra no permitió el lucimiento en su totalidad. Como una clara declaración de intenciones, Rufo se echó de rodillas para iniciar la faena. Un cambio de mano, todavía de rodillas en el mojado albero de Herrera del Duque, enloqueció a los pocos aficionados que había en el tendido. La faena, que fue de menos a más, estuvo condicionada desde el inicio por la falta de empuje del novillo. Condición que supo entender Rufo, que tiró de él en cada muletazo para lograr mayor lucimiento. Firme con la mano derecha, inteligente también al natural, el novillero fue acortando terrenos para acabar de someter y poder a su noble aunque incierto oponente. Muy entregado –y por encima del animal– estuvo Rufo, que cerró la faena por luquesinas con el novillo de Luis Algarra ya rajado en tablas. Estocada efectiva pero caída. Oreja.

No hizo grandes cosas el tercer novillo de Luis Algarra en los primeros tercios, y apenas pudo gustarse con el capote Rafael González. Por estatuarios arrancó el novillero la faena, y mucha largura tuvo el pase de pecho final ya en los medios. El novillo, como defecto, tendía a salirse hacia afuera en los finales de cada muletazo. Por eso Rafael apostó por no dejarle tiempo para pensar y ligar por abajo las tandas. Cuando le sometió, el de Algarra respondió con nobleza y ritmo. Esa primera tanda con la mano derecha sirvió a Rafael para ‘calentar’ el ambiente. Mismo objetivo y mismo resultado obtuvo con la segunda tanda, esta vez de rodillas. Sin llevarlo tan largo y cogiéndolo más en corto. Cogió intensidad la faena, mientras el de Algarra se dejaba torear –tuvo calidad– también por el pitón izquierdo. De nuevo, Rafael con mucha raza y valor se metió en los terrenos del toro y plantó cara al noble novillo que hizo de tercero. Un susto –toreando en redondo– en el tramo final provocó que la gente se volcara más aún con el novillero, que mató bien y el novillo cayó sin puntilla. Dos orejas para Rafael González, que dio la vuelta al ruedo con un torniquete en la pierna por una más que visible herida por asta de toro.

Nobleza pero poca fuerza mostró el cuarto de Luis Algarra en los primeros tercios. Con el mismo gusto que lo recibió a la verónica Tomás Rufo, comenzó la faena el novillero con ayudados por alto y también genuflexo toreando por abajo. La primera tanda por el pitón derecho fue una auténtica exhibición de toreo vertical y relajado. Sin forzar la figura. Acariciendo cada embestida. Con mejores inicios que finales, y sin terminar de entregarse el de Algarra, Rufo lo sometió dándole más distancia y tratando de llevarlo más largo en las tandas posteriores. No rehuyó el novillero de su naturalidad, y con el novillo venido algo a menos, Rufo volvió a torear con la figura desmayada, dejando algún cambio de mano sensacional y unas bernardinas de cierre muy ajustadas. Estocada tendida y trasera tras un pinchazo. Oreja.

Herrera del Duque. 14 de noviembre de 2020. Gira de Reconstrucción. Aforo limitado. Novillos de Luis Algarra, bien presentados y con opciones en su conjunto. Rafael González: oreja y dos orejas; Tomás Rufo: oreja y oreja. 


 

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