* Crónica vía: DAVID BUSTOS


Arrancó la corrida en Jaén con buen ambiente en los tendidos y un emotivo homenaje a Enrique Ponce por sus treinta años de alternativa. Un minuto de silencio, ya tradicional en estos difíciles tiempos de pandemia, seguido del himno de España, precedieron a la salida del primer ejemplar. 

Comenzó la lidia del primer toro con un buen puyazo. Sin embargo, no quiso entregarse el de Victoriano en los primeros compases de la faena de muleta. Las embestidas a media altura y con un aire de sosería restaron importancia a la labor voluntariosa de Ponce con la mano derecha. Sin duda, el pitón de mayores opciones, ya que por el izquierdo siempre se metía por dentro y tendía a protestar. Le sacó Ponce más allá del tercio, casi hasta los medios, y el toro en esos terrenos embistió mejor, aunque no terminó nunca de humillar. No fue fácil el toro y la faena tuvo muchos altibajos. Falló con los aceros y sonó un aviso. Ovación con saludos tras aviso. 

Un auténtico caos fue el tercio de varas del segundo de la tarde. Ni torero ni cuadrilla consiguieron hacerse con un toro que salió suelto y que no quiso emplearse en el peto del caballo. La faena de Curro Díaz fue de menos a más, aunque el final de la misma no tuvo la rotundidad que sí que logró el torero en algunos momentos de su labor con la muleta. El toro, complicado y falto de empuje, sacó cierta nobleza cuando los muletazos fueron limpios y más largos. También más medidos, porque Curro apostó durante gran parte de la faena por muletazos de uno en uno, y haciéndolo todo él, provocando cada embestida y exprimiendo al máximo el fondo del toro. Una tanda al natural llena de largura y profundidad, y otra por el pitón derecho perdiéndole un paso y cerrándola con un templado cambio de mano fue lo más destacado de una meritoria faena. Falló con la espada y perdió un posible trofeo. Ovación con saludos.

No dejó lucirse con el capote a Juan Ortega el tercer toro de la tarde. Tampoco se lo permitió a los banderilleros. El de Victoriano soltaba mucho la cara y ese defecto también lo acusó en la muleta. Brindó Juan Ortega a Enrique Ponce, para posteriormente decidir abreviar ante las nulas opciones de su oponente. Le probó por ambos pitones y cerró con un trasteo por abajo para poner fin a la faena. Estocada entera al segundo intento. Ovación con saludos.

Fuertes protestas se despertaron en los tendidos al ver la poca fuerza del cuarto toro de Victoriano, tras salir del peto del caballo. Sin embargo, el Presidente no devolvió al ejemplar y en el primer pase de muleta de Ponce, el animal se cayó. El resto de la faena estuvo marcada y condicionada en todo momento por la condición del toro que, aunque resultó noble, no tuvo ningún tipo de poder ni de emoción. A pesar de ello, Ponce lo ‘cuidó’ en cada muletazo, toreó a media altura y alargó la faena más de lo que cualquiera pudiera haber imaginado al ver la poca fuerza del de Victoriano. Mérito del torero, que no tiró la toalla y mostró disposición hasta el final. Buen final de faena con remates muy templados y las tradicionales ‘poncinas’ marca de la casa. El toro buscó las tablas en ese tramo final. Se le fue baja la espada al segundo intento. Oreja tras aviso

Muy templado se le vio a Curro Díaz desde el inicio de la faena al quinto de la tarde. El de Victoriano, que tuvo mejores inicios que finales, le permitió al torero con su nobleza cuajar varias tandas muy logradas y templadas con la mano derecha. Peor condición mostró el animal por el pitón izquierdo, pitón por el que tuvo menos entrega y la faena fue a menos. Curro se mostró por encima del toro y no alargó demasiado a pesar de la movilidad de su oponente. Estocada entera de tardío efecto. Dos orejas.

Jaén rugió al son de la verónica de Juan Ortega frente al sexto de Victoriano del Río. Un par de ellas fueron de libro y la media al ralentí. Soberbio fue también el quite por chicuelinas de Ortega, tan templado como acertada estuvo su cuadrilla en banderillas. Mucha torería y sabor a clasicismo tuvo el inicio de faena por ayudados por alto. Molinete a pies juntos incluido y el toro respondiendo. El público puesto en pie y Ortega acariciando la embestida larga, profunda y sentida del de Victoriano por el pitón derecho. Pronto fue también el toro por el pitón izquierdo, aprovechado por el diestro para dejar muletazos llenos de naturalidad y buen gusto. Gran toro este sí de Victoriano, que fue bravo y tuvo la emoción que le faltó al resto del encierro. Los aficionados metidos de lleno en la faena y Ortega rompiéndose a torear por ambos pitones con tandas cortas pero muy templadas. Toreando despacio y sellando remates de una excelsa calidad. Como los pases de pecho. Sin un ápice de brusquedad. La espada no entró al primer intento, pero sí lo hizo al segundo. Dos orejas de ley y vuelta al ruedo al toro. Un toro bravo de Victoriano del Río.

Jaén. 17 de octubre de 2020. Rozando el lleno dentro del aforo permitido. Toros de Victoriano del Río, de deslucido juego salvo el sexto, de nombre «Basurilla» y herrado con el número 153,  que fue premiado con la vuelta al ruedo. Enrique Ponce: ovación con saludos tras aviso y oreja; Curro Díaz: ovación con saludos y dos orejas; Juan Ortega: ovación con saludos y dos orejas. 

  • Juan Carlos García, Andrés Revuelta, Perico y Óscar Castellanos saludaron en sus respectivos toros.

* Imagen de portada, vía: @CosoLaAlameda


 

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