* Artículo vía: DAVID BUSTOS


– ¡Mayday, mayday! ¡Saquen los tanques que vienen los madrileños!

– ¿Cómo?

– Sí, mire, le cuento. Los madrileños son unos seres raros, pero mu´ raros, que tienen todo lo malo que se puede tener en este planeta. Pero todo, ¡eh! ¿Recuerda la teoría de los pangolines, el mercado de Wuhan y todas esas movidas `súper´ creíbles que nos contaron desde China sobre el coronavirus? Pues bien, no eran verdad. ¿Y sabe por qué? Porque el coronavirus salió de Madrid: unos apuntan a la Puerta del Sol, otras a la plaza de Las Ventas y otros ¡hablan hasta de Franco! 

– Pero… ¿Franco murió hace más de cuarenta años, no? 

– ¡Da igual! ¡Los de la papeleta verde son sus herederos! 

– ¿Pero…? 

– ¡Da igual le he dicho! ¡Lo que diga yo es verdad y punto! Aquí, o pensamos todos igual, o quien piense distinto, lo pagará.

– Pero… ¿Quién defiende eso? ¿Los de la papelera verde, los que dice que son herederos de Franco? 

– Lo digo yo, y si lo digo yo, es verdad. ¿Lo entiende? ¿Acaso no ha visto también esas imágenes de plazas de toros abarrotadas en plena pandemia? ¿Y especialmente en Madrid? 

– Pero… desde que empezó la pandemia no ha habido ni un sólo festejo taurino en Madrid. Y en España, no se ha contabilizado ningún rebrote en ese tipo de espectáculos.

– ¡Mentira! ¡Ellos también tienen la culpa! ¿No les ve guardando minutos de silencio en memoria de las víctimas, respetando el himno y con alguna pulsera con la bandera del país? ¡En pleno siglo XXI no se puede consentir eso!

– Pero… 

– ¡Pero nada! ¡No hay peros que valgan! Madrid tiene la culpa de todo. Los madrileños son un peligro para el país y hay que sacar los tanques, si hace falta. 

– Usted, me va a disculpar, pero ¿por qué un madrileño es un peligro que salga de su comunidad y no un navarro? ¡Los navarros también contagian! ¡Y los de Aragón! ¡Y los catalanes! El virus no entiende de territorios, decía usted hace unos meses.

– ¡Pero los navarros son rojos! ¡Y los de Aragón! ¡Y a los catalanes les necesitamos para los presupuestos!

– Comprendo… ¿El virus es azul, entonces? ¿O verde? ¿O naranja a ratos?

– ¡Lo dicen los expertos! 

– ¿Hay expertos? 

– ¡Sí, claro! ¿Se cree usted que yo no soy experto? 

– Pero… 

– ¡Estado de Alarma en Madrid, ya! 

– Pero… ¿no cree que los madrileños se pueden enfadar más allá de la presidenta? 

– ¡No! Les decimos que venimos a salvarles y ya. ¡Somos sus salvadores! ¡Nos votarán! 

– Salvarles… ¿De quién? ¿Del infierno? ¡Pero Madrid está mejorando Pedro! ¡Y la justicia les ha dado la razón a ellos!

– ¡Por eso hay que hacer algo ya! ¡No quiero perder! ¡No podemos perder! 

– Pero Pedro, a veces hay que saber perder… 

– ¡Jamás! 

– Pero…

Y sí, Pedro lo hizo. El Gobierno activó el Estado de Alarma en Madrid sin acuerdo ni consenso. A la fuerza. Pisoteando la autonomía de Madrid y castigando, sin necesidad, a los madrileños. Como lleva haciendo con el mundo del toro desde que su Gobierno se puso en marcha. Pero cosas de la vida, días después, en Córdoba, Morante bordaba el toreo. ¡Eso sí que es mirar por los ciudadanos! Pero no se enteraría Pedro. Como de tantas otras cosas. Aún duele pensar que la foto de las banderas era el anticipo de lo que vendría después: una estocada a traición a Madrid. A la capital de España. 

* Imagen de portada, vía: OK DIARIO 


 

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