* Crónica vía: DAVID BUSTOS


Arrancó la corrida del año en Córdoba con Morante de la Puebla y Juan Ortega en el cartel. Sonó el himno de España antes de iniciarse el paseíllo y se guardó un minuto de silencio por las víctimas de la pandemia de coronavirus al concluirse el mismo. Llenó de No Hay Billetes. Toros de Jandilla. 

Fea salida tuvo el primer toro de Jandilla. Los parones previos a arrancarse al capote de Morante no transmitieron confianza al torero que optó por doblarse con él y llevarle lo más largo que pudo. Poco recorrido y apenas peleó en el caballo. No hubo brindis por parte de Morante que sacó al toro más allá de las dos rayas. El de Jandilla, brusco y reservón, fue un toro que no facilitó el lucimiento en ningún momento. No hubo limpieza, ni profundidad en los muletazos en esa primera parte de la faena. Sin embargo, en el tramo final Morante consiguió cuajar una meritoria tanda por el pitón derecho, ganándole un paso en cada muletazo y obligándole a embestir por abajo sin brusquedad. Firme actuación de Morante. La estocada hizo guardia y falló con el descabello. Silencio.

Suelto y manseando en los primeros tercios salió el segundo toro de Jandilla. No pudo lucirse en el saludo con el capote Juan Ortega que, sin embargo, sí replicó en el quite por verónicas a Morante. Grandes medias dejaron ambos en sus quites aprovechando la calidad del toro. Brindó a Morante entre una cariñosa ovación por parte del público. Le costaba salirse del muletazo al de Jandilla y eso puso en dificultad a Ortega. Dos muletazos con la mano derecha muy templados y un trincherazo hicieron romper al toro por momentos. Lo mejor vendría poco después, al natural. Hilando cada embestida con tanta suavidad como gusto tuvo cada remate por detrás de la cintura. Fueron pocos los naturales en los que hubo una conexión completa entre toro y torero, pero los pocos que hubo fueron extraordinarios. De romperse la camisa. De rugir hasta quedarse sin voz. El toro siempre embistió peor por el pitón derecho y Juan no quiso alargar en exceso la faena. Se le fue muy baja la espada. Ovación con saludos.

Incierto y algo deslucido resultó el tercer toro de la tarde en los primeros compases de su lidia. No dejó lucirse a Morante con el capote, que no quiso quedarse con ese mal sabor de boca en la muleta. Brindó a Cayetana Álvarez de Toledo. Faena de menos a más de Morante, que sacó a relucir su versión más firme y capaz frente a un toro exigente y complicado. Una tanta con la mano izquierda a mitad de faena metió de lleno al respetable en la faena. El toro, muy irregular e incierto, con parones y miradas de esas que te quitan el aliento, acabó rompiendo a embestir con cierta emoción en la muleta de Morante. Entregado y metiéndose en los terrenos del toro, el torero de la Puebla selló varias tandas de mucha firmeza con la mano derecha. Siempre por encima del toro. No acertó con la espada. Ovación con saludos.

Volvió a quedarse Córdoba con las ganas de ver a Juan Ortega romperse a torear con el capote frente al cuarto toro de la tarde. No lo permitió, en la misma línea que el resto de la corrida. Brindó al público y se dobló por abajo con él. Sin embargo, el toro no dejó de ofrecer dificultades desde el inicio de la faena, incluso haciendo hilo al torero. Violento y brusco el de Vegahermosa, obligó a Juan Ortega a abreviar la faena ante la falta de opciones de triunfo. Lo intentó sin éxito Ortega. Falló con los aceros. Silencio.

Complicado de parar con el capote fue el quinto de Jandilla. Bien picado y buena condición le vio Morante que se lució con un vistoso quite por chicuelinas. No se quedó atrás Juan Ortega, también por chicuelinas en su réplica al quite de Morante. Gran rivalidad capotera entre ambos. Soberbio fue el pase de pecho con el que Morante puso fin a la primera tanda, tras brindar su faena a la afición cordobesa. Sacó a los medios al de Jandilla con muletazos suaves y trincherazos, para continuar apostando por el pitón derecho. Ligazón y mucha rotundidad tuvo la labor de Morante desde ese inicio de faena, que se rompió a torear como pocos saben. Suspiros de España acompañó en todo momento la creación de la obra de José Antonio. Una obra que pocos olvidarán, por lo completa y sentida que fue. Además del escenario, claro. Roto toreó también al natural, ‘bailando’ por momentos al son del pasodoble. En la obra de Morante hubo de todo. Hasta un homenaje a Manolete con unas improvisadas ‘manoletinas’. También una tanda a pies juntos, y molinetes. ¡Hasta los desplantes tenían sabor a gloria! Los pases de pecho fueron pinceladas de Goya y el final por ayudados en los medios, el broche perfecto a una faena de privilegiado. La espada le hizo perder los trofeos pero jamás podrá borrar de la mente los recuerdos de la que fue una gran faena ante un buen toro de Jandilla. La vuelta al ruedo con toda la plaza de Córdoba en pie rompiéndose las manos a aplaudir fue la consecuencia de la locura que desató Morante con su último toro. Gran tarde y gran dimensión de Morante.

Algo suelto salió el sexto y último toro de Jandilla en Córdoba. A pesar de ello, Juan Ortega dejó un puñado de verónicas de mucho gusto. También la media. Bueno fue también el quite por delantales de Ortega, pero el toro fue a menos. Nulas opciones de lucimiento le ofreció el tercer toro de su lote en la muleta, que no se entregó y quiso rajarse en todo momento. Lo intentó sin éxito Juan Ortega. Silencio.

Córdoba. 12 de octubre de 2020. Lleno de No Hay Billetes dentro del aforo permitido. Toros de Jandilla y Vegahermosa (4º), bien presentados aunque de deslucido juego. Morante de la Puebla: silencio, ovación con saludos y vuelta al ruedo tras un aviso; Juan Ortega: ovación con saludos, silencio y silencio.

* Imagen de portada, vía: LANCES DE FUTURO


 

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