• Redacción vía: DAVID BUSTOS

Arrancó la corrida de toros en El Espinar (Segovia) con un minuto de silencio en memoria de todos los fallecidos por la pandemia de coronavirus. Paco Ureña, Toñete y Enrique Chapurra, como sobresaliente, completaron el paseíllo en la plaza segoviana. Antes de entregar un reconocimiento a los matadores, sonó el himno de España. 

Sin mucho celo en el capote de Paco Ureña, así salió el primer toro de Zalduendo que protestó también en el único puyazo que se le dio. Misma condición mantuvo en el tercio de banderillas, ofreciendo notables complicaciones e hiriendo a «Azuquita» en uno de las pares de banderillas. Un brindis al cielo precedió a la que sería una importante faena de Paco Ureña. El diestro de Lorca entendió a la perfección al primer toro de su lote, consintiéndole mucho y tapándole los defectos que mostró el animal en los primeros tercios. A mejor fue el de Zalduendo gracias al esquisito trato de Ureña, que logró que el toro acabara humillando sin apenas brusquedad y con cierta clase en sus embestidas. Mucho tuvo que tragar el torero en las primeras tandas por el pitón derecho, para posteriormente romperse a torear entregado al natural. Con el público totalmente metido en la faena, Ureña puso el broche final toreando sin ayuda por ambos pitones. Un pinchazo, media estocada y un golpe de descabello acabaron con el primer toro. Ovación tras aviso.

Manso y rajado resultó el segundo toro de la tarde en El Espinar. El de Zalduendo, que no se terminó de emplear en los primeros tercios, apenas permitió lucirse a Toñete, que decidió abreviar la faena ante las nulas opciones que ofreció el animal. Destacó con la brega Sergio Aguilar. Una estocada casi entera pero algo defectuosa le sirvió al torero. Silencio.

Por verónicas y delantales recibió Paco Ureña al tercer toro de la tarde. Empujó con la cara arriba el de Zalduendo en el peto del caballo, dejando entrever su pobre condición que más tarde se confirmaría en la muleta: ni transmisión, ni entrega, ni raza. Fue a menos el toro que se encontró con un firme Paco Ureña, que selló una faena limpia y llena de voluntad por parte del torero. El público se mostró frío a pesar de la firmeza del torero por ambos pitones y el final por manoletinas. Estocada casi entera que le permitió cortar una oreja con leve petición de la segunda.

De más a menos fue también el cuarto de la tarde en El Espinar. El de Zalduendo que había despertado cierta esperanza tanto en los primeros tercios como en la primera tanda por el pitón derecho, se vino abajo pronto. Toñete, con disposición pero sin terminar de acoplarse al animal, firmó una faena voluntariosa que no terminó de conectar con los tendidos. Se atascó con la espada Toñete. Silencio tras aviso.

Otro toro deslucido fue el quinto de Zalduendo, que cayó en manos de Paco Ureña. El toro, que tuvo cierto genio en los primeros tercios e incluso hizo hilo a los banderilleros en varias ocaciones, no sirvió para que Ureña rematara con rotundidad la primera tarde de su temporada tras el confinamiento. Tan sólo una tanda por el pitón derecho a mitad de la faena sobresalió de una faena correcta, a la que también le faltó –además de un toro con mejor condición- el acierto con los aceros. Ovación con saludos tras aviso.

Faena larga y con actitud de Toñete para cerrar la tarde en El Espinar. El sexto de Zalduendo fue un toro que, aunque se movió y tuvo cierta nobleza, no tuvo la raza necesaria para que aquello tuviera emoción. Faltó transmisión y el final del festejo tuvo un sabor agridulce. Silencio tras aviso.

El Espinar (Segovia). No Hay Billetes dentro del aforo permitido. Toros de Zalduendo, desiguales en presencia y deslucido juego en su conjunto. Paco Ureña: ovación con saludos tras aviso, oreja y ovación con saludos tras aviso; Toñete: silencio, silencio tras aviso y silencio tras aviso.

  • Imagen de portada, vía: ESPECTÁCULOS MARISMA

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