• Crónica vía: DAVID BUSTOS

En Morón todos se fueron al sol. A lo mejor pensando aquello que se decía en marzo de que al coronavirus lo iba a matar el calor. Pero ni al virus le ha matado el calor, ni el virus ha acabado con la tauromaquia como deseaban algunos. Con ‘El Primi’ a porta gayola dio comienzo una nueva edición del Ciclo de Novilladas de las Escuelas Andaluzas. En abierto. Por y para toda Andalucía. Y precisamente con el objetivo de «conquistar» a toda esa gente, se fue ‘El Primi’ de rodillas a la puerta de chiqueros. Con unas ideas muy distintas salió de toriles ‘Botellero’, el primero de los ejemplares. El de Chamaco no fue el típico novillo ‘facilón’, ni mucho menos. Y ‘El Primi’ lo pasó realmente mal en algunos momentos, especialmente con el capote y también durante las primeras tandas de la faena de muleta. El primer novillo fue un animal complicado, incierto y con mucha brusquedad en sus embestidas. Una brusquedad que exigía mando y no permitía dudas. De ahí que el inicio de faena de ‘El Primi’ resultara deslucido con tanto enganchón. Algo mejor estuvo luego con la mano derecha. ‘Tragó’ delante del novillo y logró imponerse en algún muletazo. Pero todo fue en pequeñas dosis. Sin llenar el tarro de la rotundidad. Un tarro que tampoco llenó ni la espada ni el descabello. Fue silenciado.

Muy distintas fueron las embestidas –con ritmo, clase y trasmisión– y el tranco del segundo de la tarde que le correspondió en suerte a Alfonso Alonso. El novillero acertó planteando un inicio de faena doblándose con el animal. Hacía falta templar al novillo para ligarle los muletazos con limpieza, y Alonso lo logró acoplándose a él con mucha inteligencia y firmeza. Mucho mérito tuvo también la actuación de Alonso con la mano izquierda. Era exigente en bravo el de Chamaco y a pesar del poco rodaje del joven espada, el novillero sorprendió por sus buenas formas y por la rotundidad que se echó en falta en su compañero anterior. No acertó con la espada al primer intento, pero ese falló pasó desapercibido logrando cortar la primera oreja de la tarde. El novillo, de nombre ‘Bilbadoso’, fue ovacionado en el arrastre.

De rodillas con el capote, y de rodillas también con la muleta. Así comenzó su actuación Manuel Osuna frente al tercer ejemplar de la ganadería de Chamaco. Pronto se arrancó la banda de música y con ella Osuna se vino arriba dejando detalles muy ‘toreros’ durante la faena. El novillo tuvo una embestida noble pero se desentendía –fue a menos y le faltó empuje– de la muleta con facilidad. Eso hizo que Osuna tuviera que hacer un plus de esfuerzo para llegar a conectar –faltó algo de ritmo y regularidad a la faena– con los tendidos de Morón. Alargó su labor el novillero entre recursos, pases por la espalda y remates llenos de torería. Un aceptable manejo de la espada le hizo merecedor de las dos orejas.

‘Verosillo’ fue un novillo muy bien hecho y de Interesante comportamiento en el ruedo de Morón de la Frontera. El cuarto de Chamaco embistió con prontitud, humillación y fijeza en la muleta de Francisco Delgado. Le costó mucho al novillero estar a la altura del animal, que pedía distancia y más largura en los muletazos. La faena de Delgado fue un querer –torear templado- y no poder. O mejor dicho, no conseguirlo. En la recta final de la faena optó por las cercanías y el novillo le dio un susto sin consecuencias. No acertó con los aceros. Ovación con saludos.

La sorpresa llegó en el quinto de la tarde, y no por el novillo, sino por el novillero. La difícil facilidad que transmitió toreando Joselito Sánchez hizo enloquecer a los aficionados presentes en los tendidos. Joselito se sintió toreando y así lo expresó con la muleta frente a un noble novillo de Chamaco. Lo hizo todo natural, sincero. Joselito cuajó al novillo sin brusquedad, haciendo todo despacio. Templó cada embestida y la faena fue adquiriendo cotas altas hasta parar el tiempo por momentos. Recordó a la tarde de Aguado con los ‘jandillas’ en Sevilla, si me permiten la atrevida comparación y las diferencias lógicas de la edad. Toreó sobre su cintura, hundiendo el mentón en el pecho. Ligó cada muletazo con una naturalidad nada habitual para su edad. Joselito toreó en mayúsculas y los tendidos gritaron al unísono antes de que el animal cayera al albero: «¡Torero, torero!». Pues sí, hay que seguir a este futuro torero. Cortó dos orejas de ley.

‘El Melli’ salió a por todas frente al sexto y último de Chamaco. De rodillas en el tercio le recibió con mucha voluntad y valor. Mismo valor que se vio en el inicio de faena, también de rodillas en los medios. Sonó la música desde la primera tanda y motivos había para ello. El sexto novillo fue un gran animal. Tuvo una calidad extraordinaria, además de mucha movilidad y un gran fondo que le permitió aguantar una faena exigente de ‘El Melli’. El novillero mostró una firmeza y una capacidad ‘sobrada’ que se vio reflejada en la rotundidad –actuación muy completa– de su faena. Toreo en redondo, circulares, mucha ligazón… ‘El Melli’ cumplió con nota y así se cerró la tarde. Cortó una oreja que pudieron ser dos si acierta con la espada.

  • Imagen de portada, vía: AAET PEDRO ROMERO

Un comentario en «La naturalidad de Joselito Sánchez destaca en Morón de la Frontera»

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