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Abran Las Ventas y den toros

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  • Editorial vía: ARRIBES TAURINAS

Los paseos taurinos convocados en más de treinta ciudades y municipios de España han sido un verdadero ejemplo de civismo, reivindicación y respeto. Un golpe contundente a la opinión pública que nos creía incapaces de tomar las calles para defender nuestra afición a la Tauromaquia. En ese sentido, reto conseguido, más allá de expectativas personales. Sin embargo, muchos aficionados se preguntan, ¿y ahora qué? Y eso mismo no preguntamos nosotros. ¿Y ahora qué? ¿No creen que es hora de dar toros? ¿No creen que es hora de poner en marcha la temporada respetando las normas dictadas por las autoridades? ¿No creen que es un error, ahora que se puede, quedarse de brazos cruzados mirando hacia otro lado? El pueblo ha pedido toros, así que denles toros. La capital, Madrid, debería de ser un ejemplo para el resto de plazas de España. La Comunidad ya ha dado luz verde a la temporada taurina en la región: un 60% del aforo hasta el 5 de julio, y un 75% a partir del día 6. Unas restricciones que, aunque «jodan» al empresario, no deberían de ser una excusa -mala- para no reabrir Las Ventas este verano. De sobra saben que en verano Las Ventas no se llena al 75% del aforo. De sobra saben que podrían estar dando toros de aquí a unas semanas. Y de sobra saben también que, si no lo hacen finalmente, es porque no quieren.

Los mismos que decían luchar por el futuro de la Tauromaquia antes de la pandemia, ahora callan y se esconden. Mal plan es ese. Los momentos difíciles se superan con valentía, no con cobardía. Si no están a la altura, váyanse. Pero abran Las Ventas y den toros sin esperar a que un rebrote les quite de tal responsabilidad.

  • Imagen de portada, vía: MARÍA ALIENDE

1 Comentario

  1. Yo sigo pensando, y lo manifiesto allá donde hablo o escribo, que la pelota está en el tejado de los toreros, las asociaciones de profesionales y autoridades políticas, que deben ofrecer sus trabajos en condiciones asumibles por los organizadores de corridas, no teniendo honorarios previos, sino en función de la gente que pase por taquillas, incluso preguntando «A QUIEN VIENES A VER», y en función de la asistencia y la voluntad del cliente, cobrar, y que la empresa asuma los gastos mínimos, pero sin arriesgar más allá.

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