• Artículo vía: DAVID BUSTOS

Decenas de miles de aficionados han salido a las calles a lo largo de dos fines de semana para defender la Tauromaquia de ataques, menosprecios y discriminaciones por parte de las instituciones. Una defensa que honra a los aficionados, que engrandece a la Fiesta y que ahora, una vez alzada la voz en las calles con respeto y civismo, debe ser correspondida con actos -y no solo palabras- de quienes pueden y deben poner en acción la temporada. Pasó marzo, abril, mayo… Y todos veían con mucho pesimismo y negatividad el hecho de poder dar algún festejo en lo que resta de año. Nadie pensaba, o muy pocos lo decían, que las autoridades fueran a dar luz verde a poder volver a las plazas y a las calles este verano. Pocos confiaban en que pudiéramos volver a disfrutar de nuestra afición en 2020. Pero ahora todo ha cambiado. La desescalada ha terminado y la situación es muy distinta. La «nueva normalidad» nos está permitiendo recuperar algo de nuestra rutina anterior al coronavirus. También nos va a permitir volver a las plazas. O eso dijeron, porque la cosa pinta fea y no precisamente por los rebrotes, que hay que tenerlos muy en cuenta. 

Una vez levantado el Estado de Alarma en el conjunto del territorio nacional, ahora las competencias pasan a ser de las comunidades autónomas: los aforos, la apertura de ciertos locales y negocios… Y por supuesto, todo lo referido a la celebración de festejos taurinos. Algo que en un principio todos vieron con buenos ojos debido a la falta de compromiso del Gobierno con la Tauromaquia, pero que ahora «no es tan positivo». ¿Por qué? Porque ahora tenemos 17 «nuevas normalidades» en la Tauromaquia, en vez de una para todo el país. Cada comunidad ha dictado sus propias normas para regular la celebración de festejos taurinos durante los próximos meses, teniendo en cuenta que la pandemia sigue acechando nuestro país. Algunas comunidades han coincido en muchas de esas normas o restricciones, por ejemplo en los aforos -varias han establecido el 75% del aforo en las plazas con asientos preasignados-, pero no todas las normas son iguales en las 17 comunidades autónomas, ni todos los territorios han sido igual de permisibles con las restricciones.

La Tauromaquia no necesita esto. La Tauromaquia necesita estar unida más que nunca. En todos los sentidos. También en este, y más con la que está cayendo… Y ya de paso, si se animan a establecer un «mando único» para la Tauromaquia en España, sería bueno elaborar un único reglamento en España. No uno aquí, uno allá, otro más allá…

  • Imagen de portada, vía: MARÍA ALIENDE

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