• Artículo vía: DAVID BUSTOS

Buenas noches Hamilton,

Hace unos días le escuché decir que «en España se enseña a los niños a torturar y a matar toros a los 14 años» y que le parecía «asqueroso que se considere a la Tauromaquia como cultura». No sé muy bien cuál es el interés que tiene por la cultura, pero por su actitud, ignorancia y falta de tolerancia, puedo intuir que es bastante bajo. Cada país tiene culturas distintas, y en su caso, la de Reino Unido es muy distinta a la española. Como le decía, no sé tampoco cuál es el nivel de conocimiento que tiene sobre la cultura española: sobre sus gustos, sobre sus tradiciones, sobre su historia… Pero también intuyo por sus desafortunadas declaraciones, que su conocimiento es bastante pobre. Estoy convencido que sobre coches sabrá mucho. Mucho más que yo, y precisamente por eso, no me atrevo a criticar algo que desconozco. Usted sí, y eso deja mucho que desear. Ya tiene una edad suficiente, señor Hamilton, como para evitar cometer tales actos de inmadurez y de soberbia. No se deje arrastrar -aunque nos tememos que ya es tarde para advertirle de ello, porque sabemos que es vegano, que impulsó una cadena de hamburguesas «veganas», y que es «amiguito» de PETA, una de las organizaciones animalistas más fuertes- por una industria como la animalista que quiere destruir la diversidad cultural del planeta. Que quiere acabar con nuestro modo de vida. Que quiere imponer un nuevo régimen a su gusto y semejanza. Señor Hamilton, el animalismo es un verdadero peligro. Para usted, para nosotros y para la Tierra. Hamilton, no le miento si le digo que nosotros no queremos que usted vaya a los toros, ni tan siquiera que los apoye. Tan sólo le pedimos que nos respete, aunque no sean de su agrado. Tal vez la Fórmula 1 no sea de nuestro gusto, pero la respetamos. Vivimos, o deberíamos vivir, en un mundo libre. Pero el animalismo no respeta la libertad del ser humano. Tampoco la de los animales, aunque traten de disimularlo. Usted, por ejemplo, y por lo que se puede ver en sus redes sociales, no se molesta ni en disimularlo. Tratar a las mascotas -en este caso son perros- como auténticos estúpidos con el objetivo de «humanizarlos» es realmente asqueroso. Esto sí que es asqueroso, señor Hamilton.

  • Imagen de portada, vía: TN.COM
  • Imágenes de la publicación: Instagram (Lewis Hamilton)

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