• Artículo vía: DAVID BUSTOS

La vuelta a la «nueva normalidad» se ha convertido en una lotería. Apuestas por aquí, apuestas por allá. Esta plaza sí, esta no. Esta feria sí, esta no. Pero pocos hablan del regreso del festejo popular. Pocos se atreven a incluir este tipo de festejos -un grueso importante de la actividad taurina en España cada temporada- en la reactivación del sector taurino una vez concluido el proceso de desescalada coincidiendo con el inicio del verano. ¿Por qué sucede esto? ¿Acaso se está menospreciando la importancia del festejo popular o su capacidad para adaptarse a los cambios? ¿No se estarán olvidando muchos profesionales que, además de corridas de toros, novilladas y festejos de rejones, hay más festejos y gente que vive del toro? ¿Por qué casi no se le da voz al festejo popular en momentos tan críticos como la actual crisis sanitaria? El festejo popular merece ser escuchado: empresas taurinas, recortadores, ayuntamientos, asociaciones, peñas, federaciones, ganaderos… El festejo popular no es más importante o mejor que el toreo. Pero tampoco es menos. Se trata de ser todos iguales. «Trata al otro, como te gustaría que te tratasen a ti». No hay más palabras, señoría.

Cierto es que hay una enorme incertidumbre con las restricciones (especialmente en el tema de los aforos), la situación sanitaria o las fechas, pero no es menos cierto que el festejo popular podría retomar su actividad progresivamente en cuanto se dé luz verde a la reactivación de la actividad taurina. ¿Por qué podría organizarse una corrida de toros, por ejemplo con el 50% del aforo, y no un concurso de recortadores con esas mismas restricciones? ¿O una suelta de reses, con entrada pagada y no gratuita, en una plaza de toros, bajo esas mismas medidas? Los festejos más perjudicados dentro de la Tauromaquia Popular son los encierros, y eso es evidente. Pero, ¿por qué podría llenarse una playa, con el número de personas que las autoridades establezcan y la seguridad necesaria para vigilar que se cumple la distancia de seguridad y evitar aglomeraciones, y no un recorrido de un encierro con su vallado limitando el espacio? Es difícil, sí. Pero no imposible. Hay que ponerle ganas, sí, pero como todo en la vida. Permítanme el atrevimiento de aportar una idea, sabiendo que no llegará a buen puerto por la falta de implicación de las autoridades hacia el festejo popular. Piensen en un encierro, que finalice con una suelta de reses en la plaza de toros con las restricciones de aforo que se exijan. Se controla el número de corredores que pueden entrar adentro del recorrido y se controla que no se formen aglomeraciones dentro del recorrido antes y después del encierro. ¿Las talanqueras? Se habilita una sí, una no (o incluso más distancia) para que «x» número de personas vean el encierro desde el vallado, pero se evita que se junten en talanqueras pegadas, y los corredores podrían subirse en las vacías con mayor facilidad en caso de urgencia durante la carrera.

Claro que todo es un deseo difícil de llevar a cabo, pero ya ven que hay ideas que podrían al menos plantearse o trabajar sobre ellas. En los festejos populares que se celebran en la calle es más complejo de lograr esa distancia social, por ejemplo en los Bous al Carrer, donde la única manera de conseguirlo quizás sería limitar el número de aficionados, recortadores y rodadores que pudieran estar dentro del recorrido establecido para la suelta, así como el tema de las talanqueras que, sin duda, es una cuestión complicada. Por ello, las sueltas en plazas y recintos taurinos podrían ser una solución temporal a esta situación. A buen seguro que, aunque algunos olvidan el festejo popular a la hora de plantear soluciones, también hay otros que trabajan sobre ello.

  • Imagen de portada, vía: ALBERTO YUSTE

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