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Entre la luna y la lluvia, la torería de Juan Mora

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  • Crónica vía: DAVID BUSTOS

Los problemas técnicos del día anterior hicieron sobrevalorar las dudas en el Puerto de la Calderilla sobre cuál sería la reacción de la afición. Sobre si el aficionado sería capaz de dar segundas oportunidades. Se impuso la luna en el cielo salmantino y duda resuelta: más de mil personas conectadas para ver el segundo y último tentadero con toros de El Pilar. No digo dos, porque fueron cuatro finalmente. Tres para Juan Mora y un novillo para su sobrino, el novillero Alejandro Mora. Casualmente, este se las vio con el animal más exigente de la noche. Un utrero que tuvo exigencia y pidió el carnet. Diría que incluso por momentos ganó la partida. Pero no es momento de resultados, sino de esfuerzo. Alejandro le puso ganas y a pesar de las dificultades ahí siguió intentándolo. De valorar.

El diluvio no tardó en llegar hasta la plaza de tientas de El Pilar. Y bajo la lluvia, entre la luna y la lluvia, la torería de Juan Mora. Poco o nada pudo hacer con los dos primeros ejemplares. El segundo de pañuelo verde, inválido de los cuartos traseros. Por eso no resistió el maestro a quitarse la espinita con otro más de «regalo». Salió el cuarto animal minutos antes de las doce de la noche y Juan Mora regaló alguna verónica marca de la casa. No le importó las pocas fuerzas del toro. Tan sólo con la calidad del pitón derecho, el torero se rompió a torear sobre su cintura. Haciéndolo todo suave, todo en torero. Los trincherazos crujían bajo el silencio de la noche. Los derechazos desnudaban su alma torera. Ya en el inicio del tentadero, un cambio de mano había despertado los olés desde el sofá. También alguna trincherilla. Tan características de su toreo. De su personalidad.

«Intentamos aportar algo diferente en una situación de tragedia absoluta», comentaban desde la ganadería de El Pilar una vez concluido el tentadero y la retransmisión. Y eso es lo importante, aportar y no entorpecer. Más allá de problemas técnicos, también presentes hoy durante la lidia del primer toro, la iniciativa ha dado que hablar. Para bien o para mal. Que cada uno juzgue. Pero El Pilar movió ficha y el gesto es de valientes. 


 

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