• Entrevista vía: DAVID BUSTOS

El mundo del recorte no es un mundo fácil. La temporada, especialmente en el verano, supone una exigencia muy grande para los recortadores. Miles de kilómetros, dos o tres concursos en el mismo día, la presión de estar a la altura sea la plaza que sea… «El Peta», posicionado en lo más alto del escalafón, y actual campeón de España, reconoce la dureza que conlleva todo: «Los recortadores no salimos a los toros por dinero, salimos porque tenemos una afición y una pasión por el toro descomunal. Realmente la preparación mental es más importante, y más difícil, que la preparación física. Hay días, por ejemplo en agosto, que hacemos concursos durante muchos días seguidos, y eso supone un desgaste muy grande. Que no te coja un toro, la cantidad de kilómetros, el hecho de descansar mal, la presión de estar bien y de dar caña para no pasar al banquillo… La gente no tiene ni idea de lo que vivimos en verano. ¿Realmente creéis que si no tuviéramos esa pasión haríamos todas estas cosas? Es imposible»A pesar de todo el sufrimiento que hay detrás de cada recortador, y de la importancia que tiene jugarse la vida delante de un toro, a veces se critica que un concurso pueda valer diez, doce o quince euros: «Cada uno hace con su dinero hace lo que quiere. A mi que haya gente que se queje por pagar diez euros por un concurso de recortes me parece una barbaridad, cuando luego vamos a un teatro y nos cuesta setenta u ochenta euros la entrada más barata. Y aquí te cuesta diez euros ver un espectáculo real, con un animal que cuesta un dineral mantenerlo y que puede acabar con la vida de cualquiera, que lo que ves en este espectáculo no está preparado… Quejarse de eso me parece una barbaridad, pero cada uno hace con su dinero lo que quiere», explica El Peta. 

Las cogidas también suponen un desgaste importante en la carrera de un recortador, al igual que sucede con los matadores. En el caso de El Peta, fue una lesión de hombro –consecuencia de una serie de percances– la que le ha generado más problemas: «Hace unos años llevaba la cuenta del número de cogidas, pero ya sinceramente no porque me han cogido muchísimos toros. Tuve una época que me libré mucho, luego volví a recaer pero ahora llevo un tiempo en el que me he librado y espero que siga siendo así. Cornadas tengo nueve pero para todas las cogidas que he tenido, no tengo casi cornadas. He tenido mucha suerte porque que un toro te meta el pitón en el cuello y que aquello sea limpio, eso es suerte y nada más. Pero lo del hombro casi nadie lo sabía. Me empezó a dar problemas en el año 2015 pero eso fue yendo a más y llegó un momento en el que se me juntó todo. La cornada del cuello en Torrejón me afectó muchísimo porque no me gustaban las cornadas de espejo. Me costó mucho asimilar la cornada, la zona era delicada y me dio muchos problemas la cicatriz», reconoce. Pero como él mismo comenta, el hombro fue un duro bache en el camino: «En el 2017 el hombro ya me daba mucha guerra pero al mes de la cornada de Torrejón, me pegó otro golpazo fuerte y se me apagó el chip. Llegó un momento en el que el hombro se me salía de cualquier manera. Era imposible hacer mi vida así y mi error fue seguir. Tuve la oportunidad de parar la temporada y operarme, pero no lo hice. En invierno me operé el hombro y yo pensaba que iba a ser como una cornada, pero me di cuenta de que no. Le echaba muchas horas pero vi que eso no funcionaba. No tenía tampoco la movilidad que debía tener… Fue la peor temporada de mi vida. Me cambió hasta la forma de ser cuando iba a los concursos. Yo, acostumbrado a estar en lo alto, a pasar a ser un relleno, es lo peor que hay. Fue durísimo». 

A pesar de la dureza de ese año 2018, El Peta logró meterse en el duelo final del Campeonato de España en Las Ventas. Finalmente no pudo lograr la victoria, un triunfo que llegaría un año después –su tercer Campeonato de España, con dedicatoria especial para dos grandes amigos y la culminación de la promesa de entregarles el trofeo de ganador– en ese mismo albero: «Tuve la suerte de colocarme en la final del Campeonato de España, pero en ese momento, si llego a ganar, me quito de los recortes. Estoy seguro. A lo mejor hubiera vuelto luego, o no. No lo sé. Pero eso fíjate, me ayudó a seguir adelante y a seguir preparándome durante el invierno. Y a pesar de todo, empecé el 2019 con muchas dudas. Vistalegre se me dio bien, Valencia no se dio mal tampoco y me metí en la final, gané Castellón y ni me lo creía. Eso me animó a ir poco a poco recuperando confianza y la verdad que el 2019 se dio bien», afirma El Peta. Sin embargo, más allá de títulos y de números, el 2019 fue una victoria a nivel personal, contra su propia cabeza: «Yo hubo un momento en el que competía contra uno mismo. Por eso después de haberlo pasado tan mal, volver a estar ahí arriba, lograr ganar dieciocho concursos, y entre ellos Castellón, Bilbao y dos veces Madrid… Esa es mi mayor victoria», concluye.

El Peta (1/2): «Empezar la temporada con dos concursos ganados es el comienzo soñado para cualquier recortador»

  • Imagen de portada, vía: AINHOA VALLADOLID

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