• Columna vía: DAVID BUSTOS

Esta situación no tiene precedentes en nuestras vidas. Nunca hemos estado tanto tiempo sin salir de nuestras casas, nunca habíamos pasado tantas horas entre cuatro paredes. Cada persona lo lleva de una manera, está claro. Unos mejor, otros peor. Unos a ratos, otros ni lo piensan. O prefieren no hacerlo. Y no se crean que no son seres inteligentes estos últimos, porque a veces para evitar sufrir, es mejor no pensar. Mucha gente está pasándolo verdaderamente mal. La ansiedad, la maldita ansiedad, se apodera de sus mentes y trata de tambalear su ansiada estabilidad. «¡No pido estar bien, tan sólo quiero estar tranquilo/a!», ¿verdad? Pues sí, esto no es nada fácil. No poder dar un paseo para relajarte, no poder quedar con nadie para desahogarte, no poder avanzar en el tiempo hasta el final de todo esto… En definitiva, no poder quitarte a tu «enemigo» del interior de tu cuerpo de un día a otro

No os sintáis solos cuando desgarréis las sábanas o hundáis vuestros rostros en la almohada en busca de un pensamiento positivo que sirva de caricia o de abrazo. No os sintáis solos cuando andéis de un lado a otro de vuestra habitación en busca de un rayo de luz en plena tempestad. No os sintáis solos cuando miréis el calendario, el móvil o la televisión, y no encontréis esa respuesta que tanto necesitáis: «El día X, podrás hacer eso que tanto deseas». No os sintáis solos, porque no estáis solos. No os sintáis incomprendidos, porque hay gente que os comprende. No os sintáis perdidos, porque siempre habrá un día en el que os encontraréis. No sintáis que algo es imposible, porque todo es posible en esta vida. Todo en la vida se torea. 

A los de la ansiedad, ánimo. Mucho ánimo. Vosotros/as también ganaréis esta batalla.

  • Imagen de portada, vía: ARRIBES TAURINAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!