• Columna vía: DAVID BUSTOS

Esta situación nos está llevando al límite a todos. El Coronavirus, como ya dije en días anteriores, va a ser una prueba de fuego para cada uno de nosotros. Desde el ciudadano de a pie, ahora casero más que callejero, hasta el sistema sanitario que está sufriendo como jamás se recordaba en nuestro país desde que llegó la democracia a nuestras calles. Esta pandemia no es apta para cobardes, y solo será derrotada con valentía y mucho esfuerzo. Sin embargo, una crisis sanitaria tan compleja y dura como esta, no es apta para hipocondríacos. Y os lo digo por experiencia. Ni siquiera estando en casa, confinados y sin ningún tipo de contacto social, la cabeza deja de jugar malas pasadas a estas personas. ¿Cuántas personas se taparán los oídos cuando en la televisión comienzan a relatarse los síntomas del Covid-19 y huyen como una presa ante su depredador para no alimentar pensamientos indebidos? ¿Cuántas tilas necesitaría cada una de estas personas cuando tose, oye toser a sus familiares en casa o nota algo extraño en la garganta? Nada de esto es broma, y ellos también merecen todo nuestro ánimo. De ahí la importancia de saber contar las cosas en televisión con tacto, ante un público tan amplio como sensible debido a la gravedad de la situación.

Muchos ya lo han comentado durante los últimos días y no es ninguna tontería. Nos comemos la cabeza pensando cuando se podrá poner fin al confinamiento y volver a las plazas. Pero es evidente que primero irá una cosa, y luego la otra. Si pensamos con cierta lógica, nos daremos cuenta que, desgraciadamente, hay cosas que llevan su tiempo y no funcionan con prisa. Claro que todos queremos que vuelvan a celebrarse ferias, encierros y festejos taurinos. Ahora bien, más allá del aficionado con mono de toros, ¿no creen que el público general la gran mayoría en muchas plazas podría tener muchas más dudas en su toma de decisión de si ir, o no, a los toros, debido al miedo que seguirá existiendo entre la población después de todo esto? También hay que pensar en ello. Las consecuencias de esta pandemia también son psicológicas, y el miedo puede convertirse en una gran piedra en el camino.

  • Imagen de portada, vía: ARRIBES TAURINAS

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