Antonio Ferrera indultó un buen toro de la ganadería de Garcigrande en su «reaparición» a los ruedos en Olivenza, tras la cornada de Bogotá. «Atajante» fue una auténtica máquina de embestir en el último tercio, con clase y mucha nobleza. También codicia. Fue un buen toro y Ferrera lo lució más aún hasta que el público desató la locura pidiendo el indulto, finalmente concedido por el presidente, de dicho ejemplar. Además, Ferrera también ofreció una clase magistral de toreo con el capote: delantales, galleo por chicuelinas, verónicas muy ceñidas… Al quinto –con peligro sordo a punto estuvo de desorejarlo también; sin embargo, todo quedó en una oreja con petición de la segunda tras una estocada andando que puso en pie al respetable. Ponce, que cortó una oreja a su segundo, y El Juli, que fue ovacionado frente al tercero bis, se mostraron por encima de sus lotes: justos de fuerza y más deslucidos.

Olivenza (Badajoz). Lleno en los tendidos. Toros de Domingo Hernández y Garcigrande, de variado juego. El segundo, de nombre «Atajante» y herrado con el número 134, fue indultado. Enrique Ponce: ovación con saludos y oreja; Antonio Ferrera: dos orejas y rabo simbólicos, y oreja con petición de la segunda; El Juli: ovación con saludos y palmas. 

  • Imagen de portada, vía: @FITauromaquia

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