• Crónica vía: DAVID BUSTOS

Valdemorillo es el plato fuerte de un fin de semana cargado de toros en la zona centro del país. Después del «aperitivo» de los dos encierros en Ajalvir, Valdemorillo se afronta con más responsabilidad si cabe. A pesar de ser en el inicio de la temporada, sus encierros siempre quedan en el recuerdo durante el resto del año. Afortunadamente, el primero de los encierros en este 2020 se celebró en día laborable. En viernes, un día perfecto para correr «en familia». Mañana ya llegará la masificación de «corredores» y el peligro será aún mayor. La primera de las carreras se desarrolló con los seis toros a lidiar en el concurso de recortadores de por la tarde. ¡O eso dicen! Porque toro, lo que viene siendo toro, poco se pudo ver… Muy hermanados con los bueyes completaron el recorrido los seis ejemplares. A pesar de ello, el ritmo de la manada fue bueno y algo se pudo ver. Sin embargo, en las carreras con los dos toros de capea, la explosividad fue mayor. El primero, por detrás de los bueyes, y el segundo por delante. Alguna carrera destacable en la recta previa a la bajada pudimos ver… Cortas pero intensas.

La capea posterior al encierro, sin vaca para los más jóvenes en esta ocasión, contó con la lidia de dos astados que, aunque tuvieron movilidad y nobleza, no acabaron de romper. El primero, que acusó más la falta de fijeza y resultó suelto, además de ir a menos, fue el más deslucido de la mañana. El segundo, de menos trapío, tuvo mejor condición y en la muleta embistió con cierta calidad. El respeto fue el mismo de todos los años… Se pueden imaginar.

  • Imagen de portada de uno de los toros de capea en Valdemorillo, vía: RAÚL GARCÍA

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