• Editorial vía: ARRIBES TAURINAS

«El respeto es una calle de dos vías, si lo quieres recibir, lo tienes que dar«, decía R.G. Risch, con más razón que un santo, si me permiten la expresión. ¿Acaso no es satisfactorio y agradable para cualquiera sentirse respetado por el otro? Por nuestros amigos, por nuestra familia, por nuestra pareja o por cualquier persona que veamos por la calle. Hay muchas cosas en la vida que nos hacen felices, pero todas ellas, sin respeto, son como papel mojado. Y en esto del toro, no piensen que es distinto. Es más de lo mismo. Claro que hay afición, claro que hay amor por el toro. Pero si no sabemos convivir entre nosotros, ni la afición ni el amor sirven de nada. Y el que lo paga, es el que menos culpa tiene: el toro. Él es el que merece más respeto, y muchas veces es al que menos se le tiene. Esto es algo que duele. Duele ver a recortadores y maletillas enfrentados cada mañana en la plaza. Duele ver como aficionados, porque no olviden que todos somos aficionados, se pelean y se culpan unos a los otros. Duele ver como, mientras otros intentan comernos el terreno y luchan por conseguir nuestro final, nosotros perdemos el tiempo en disputas innecesarias. Duele que se pierda el respeto a quien entrega su vida con toda la sinceridad del mundo. Duele, claro que duele. Abran los ojos y dejen a un lado los enfrentamientos. Apuesten por la convivencia. Apuesten por el toro

  • Imagen de portada de la capea de hoy en San Sebastián de los Reyes, vía: DAVID BUSTOS

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