• Entrevista vía: DAVID BUSTOS

El recortador Jonathan Castaño, natural de Medina del Campo, ha sido un ejemplo de superación constante durante el ya finalizado año 2019. Dos cogidas, una en San Martín de la Vega y otra en Benavente, le obligaron a sobreponerse con valentía y mucho esfuerzo para continuar afrontando todos los compromisos de la temporada taurina. A pesar de ello, en cada concurso, trató de dar lo mejor de sí y nunca tiró la toalla. Hoy, Arribes Taurinas ha tenido la oportunidad de conversar con él sobre todo lo vivido. 

P. Con el nuevo año descorchado recientemente, es necesario comenzar esta entrevista preguntando lo que mucha gente querrá saber. Tras todo lo vivido en el 2019, ¿cómo se encuentra actualmente, y cómo afronta este 2020?

R. Afronto el año con muchas ganas. Me encuentro muy bien, estoy haciendo mucho deporte y muchas capeas para estar donde quiero estar.

P. Cada temporada es un mundo. A veces los años son buenos, otros malos… Y creo que no me equivoco si digo que este 2019 para Jonathan Castaño ha sido una temporada dura. ¿Es así? ¿Por qué?

R. Para mí ha sido una temporada muy dura. Después de acabar la temporada anterior muy bien, esta empezó fatal con una cornada, y a lo largo de ella con varias palizas y otra cornada. Además, personalmente también ha sido una temporada dura, y si la cabeza no está bien, no te deja ser tu mismo.

P. Como bien decía en la anterior pregunta, el 2019 ha sido un año duro en el que el toro ha pegado fuerte, y en su caso, podemos decir que desgraciadamente también ha sufrido la cruz de la moneda esta temporada. Dos cogidas, una en San Martín de la Vega ejerciendo las labores de pastor en el encierro, y otra en Benavente, donde sufrió una fuerte paliza. Respecto al primero de los percances, allá por el mes de abril, ¿cómo sucedió todo? El hecho de que fuera al inicio de temporada, ¿hizo que fuera más duro recuperar la confianza delante del toro, de cara a los próximos compromisos? 

R. Pues la cornada de San Martín De la Vega, como tú bien dices, fue haciendo labores de pastor en un encierro. Fue una cogida rara porque yo estaba ya para saltar al callejón y el toro echó la cara arriba, y en el aire me metió una cornada muy certera de 10-12-14 centímetros. Tuve mucha suerte porque me rompió los dos esfínteres pero el recto me lo libró. No me afectó a la confianza porque no me cogió en el embroque pero siempre cuesta volver.

P. Después de volver a la competición, llegó el percance en Benavente. Sin embargo, la fuerte paliza no le impidió reaparecer en Zaratán en menos de 48 horas. En una publicación de Instagram, afirmaba que «tocaba tirar de raza y volverse a poner en la cara del toro para no dejar pensar a la cabeza«. ¿Cómo es posible que una persona, tras sufrir una paliza de un toro, sea capaz de volverse a poner delante de él y jugarse la vida unos días después? Cuando logran hacer hazañas como ésta, ¿realmente se sienten valorados o ven recompensado todo el esfuerzo? 

R. La paliza de Benavente me reventó. Me metió una cornada envainada en el pecho que me decían que era un puntazo, pero según fueron pasando los días yo me lo veía peor. Fui a Zaratán con muchos dolores e infiltrado porque no podía levantar el brazo derecho. Y la verdad es que estuve muy agusto, y me vi muy bien. Fue algo importante para mi porque es cuando llegaba todo lo duro de la temporada. Pero al día siguiente me tocó ir al hospital para que me abrieran, ya que tenía una cornada interna de 16 centímetros entre pecho derecho y axila derecha. Fue duro entrar otra vez al quirófano y estar unos días parados.

P. A pesar de lo duro que ha resultado esta temporada, siempre que ha salido al ruedo ha dado la cara, intentando responder a las expectativas del público. De hecho, este año volvió a clasificarse para la gran final de la Liga del Corte Puro en Valladolid. Quizás, el certamen que más ilusión hace a cualquier cortador castellano. ¿Cuál es el balance que hace de su paso por la Liga en 2019? 

R. Para mí la Liga del Corte Puro es una competición que Toropasión cuida y mima cada año, y a la que nos gusta ir para poder llegar a Valladolid. Llegar a Valladolid después de dos cogidas era lo que me propuse y lo cumplí. En Benavente casi me quedo fuera pasando el último clasificado, pero luego hice muy buenas semifinales en Arévalo y Cantalejo, y me clasifique muy bien. Ya en Valladolid es distinto. Vas a darlo todo y unos años te sale bien, y otros mal, pero creo que estuve a la altura en Valladolid.

P. La tarde de Almoguera, en el final de temporada, imaginamos que fue un plus de satisfacción para acabar el año. Logró el tercer puesto en un concurso en el que volvimos a verle disfrutar en la cara del toro. ¿Cómo vivió esa tarde? 

R. Venía de hacer unos últimos concursos buenos y yo sabía que era el último en España, por lo que quería acabar el año haciendo final, y lo conseguí. Me tocó un toro increible de la ganadería El Uno, al que pude hacer lo que más me gusta, cortar en el tercio. En el último corte le di mucha ventaja y me partió la camiseta. Luego en la final tocó otro toro increible de la misma ganadería, al que podríamos seguir cortando ahora mismo de lo buen animal que era.

P. Recientemente saltaba la polémica a raíz de una entrevista publicada en nuestro medio, en la que se defendía que no se podía valorar de la misma manera el hecho de concursar en una plaza de primera, o en una de tercera, por ejemplo. Realmente, a nivel de preparación y de entrega, más allá del tema económico, ¿cada plaza es igual, o existe una presión mayor en determinados cosos y concursos? ¿Cree que se debería de valorar más, en todos los sentidos, sus actuaciones cuando son en plazas de relevancia y de mayor categoría? 

R. Nosotros tenemos marcadas plazas importantes donde sabes que tienes que estar bien aunque el toro no acompañe. Creo que sí está valorado porque Valencia, Castellón, Zaragoza, Madrid, Pamplona, Medina del Campo o Valladolid son plazas en los que los premios son mayores.

P. Independiente de supersticiones, si tuviera que pedir un deseo para el nuevo año taurino, ¿qué sería?

R. Mi deseo sería que hubiera pocas cornadas y que nunca se acabe el mundo del toro, porque forma parte de la historia de España.

P. Muchas gracias por atendernos. Suerte para el 2020.

R. Muchas gracias a vosotros. 

Jonathan Castaño, al corte, en la final de la Liga del Corte Puro. Miguel Benito (2019).
  • Imagen de portada, vía: SERGIO REGLERO

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