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Guindi (1/2): «Cuando vi que el toro me pegó la primera cornada no me lo podía creer»

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  • Entrevista vía: DAVID BUSTOS

Pablo Martín «Guindi» ha vuelto a consolidarse un año más en lo más alto del escalafón de toreros a cuerpo limpio. Los graves percances sufridos en el tramo final de una dura temporada, no han empañado un gran año que ha concluido con diecinueve victorias y muchas finales. El cortador de la Pedraja de Portillo, que cayó herido en las plazas de Corrales del Vino y Zaragoza, volvió a dar la cara en los principales certámenes, llegando incluso a proclamarse subcampeón del Campeonato de España en Las Ventas. Más de dos meses después del último percance en La Misericordia, «Guindi» atiende a Arribes Taurinas para hablar de cómo se encuentra y hacer balance de la temporada.

P.  La temporada 2019 ha sido un año en el que los toros han pegado muy fuerte a toreros y recortadores. «Guindi», uno de lo líderes del escalafón de toreros a cuerpo limpio, ha sido uno de los más «castigados» por los percances. En primer lugar, ¿cómo se encuentra actualmente? 

R. Pues ya estoy casi al cien por cien. Gracias a Dios me he recuperado muy bien.

P. ¿Es cierto que después de una cogida, además de la recuperación física, se pierde confianza delante del toro y eso exige una preparación mental más intensa? 

R. Depende mucho de las personas y de las circunstancias, pero yo creo que recuperó bastante rápido la confianza. Es cierto que quita confianza, pero a mi creo que es lo que más ganas me da de volver, ese miedo a no ser el mismo.

P. Ambas cogidas fueron, aparte de fuertes, muy «feas» y en sitios delicados. La primera fue en Corrales del Vino, un pequeño pueblo de Zamora, y la última en Zaragoza, frente a un «tacazo» de Aurelio Hernando en la final del concurso goyesco. Imaginamos que la segunda, por la importancia de la plaza y después de recuperarse del primer percance, sería más difícil de asimilar. ¿No es así? 

R. La de Zaragoza fue muy dura porque no me había dado tiempo a recuperarme bien de la anterior. Me cogió en valladolid y me hizo daño en el brazo. Fui a algunos concursos muy mermado y cuando parecía que estaba mucho mejor llegó la de Corrales a la semana de la de Valladolid. A los 13 días de la cogida de Corrales, decidí cortar porque tenía el Campeonato de España a la semana siguiente y quería ir preparado. Esa semana hice 4 concurso pero fui muy tocado. Tenía fiebre horas antes de reaparecer en Olmedo. Un concurso podía aguantar, pero con dos llegaba reventado, no me tenía ni de pies. Llegué a Zaragoza habiendo pasado tan sólo un mes y me encontraba agusto, aunque con la cornada de Corrales aún abierta, que me curaba todos los días. Cuando vi que el toro me pegó la primera cornada no me lo podía creer… Fue una cogida muy dura, lo pasé muy mal. Encima en Zaragoza otra vez, y sin dejarme recuperar… Cuando me desperté en la UCI lleno de cacharros, pensaba muchas cosas y cuando empezaron a entrar mis padres y compañeros, me derrumbaba. Me llamaban amigos, mi hermana, y estaba destrozado. Con las curas también me venía muy abajo. Cuando veía los destrozos que me había hecho, todos los kilos que perdí, fue muy muy duro.

P. ¿Cómo ha vivido este duro final de temporada, y cómo fue el proceso de recuperación de ambas cogidas? 

R. Ha sido un final de temporada muy duro. Cuando me he levantado, he caído muy rápido. Pero gracias a Dios, me he recuperado muy rápido para poder seguir haciendo vida normal. En las dos cogidas, he vuelto al trabajo en 15 días. Trabajo de albañil, es verdad que muy mermado, pero es el pan de cada día y de lo que vivo. De hecho, pude cortar en la Flecha después de Zaragoza.

P. Sin embargo, como se suele decir, «caer está permitido, pero levantarse es obligatorio«. Y en su caso, en ambas ocasiones, volvió a los ruedos seguramente a contracorriente de las previsiones médicas. Olmedo y La Flecha, esta última en la final del Campeonato Regional de Castilla y León, fueron los lugares elegidos para reaparecer. ¿Cómo vivió esas tardes, en las que volvió a encontrarse con el toro cara a cara? 

R. Creo que el miedo es lo que me da las ganas de volver tan rápido a la cara del toro. El miedo a no volver a ser el mismo. Por supuesto estoy muy agradecido a mi cirujana Marta López, que me ha llevado las cuatro cornadas aunque ella sólo me operó de la de Corrales. También estaré eternamente agradecido a Pilar y Carlos Val-Carreres, que me operaron de las de Zaragoza. Marta me decía que ni se me ocurriera volver, pero yo podía correr bien y no me molestaba. Pero al final Marta me ha entendido y respetado, y me ha revisado las cornadas después de muchos concursos. Fueron concurso normales, con un poco más de miedo de lo normal. No estuve a un gran nivel en ninguna de las dos pero mi objetivo era volver a cortar y me encontré muy bien en las dos. 

«Guindi», al recorte, frente al toro de la final que le hirió de gravedad en Zaragoza. Ainhoa Valladolid (2019).
  • Imagen de portada en Pamplona, vía: RAÚL GARCÍA 

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