• Artículo vía: DAVID BUSTOS

Leer la prensa o informarse sobre un asunto concreto que ha despertado nuestro interés es un ejercicio de libertad propio de un sistema democrático como el que tenemos en España. El mercado del periodismo, a pesar de no gozar de una independencia absoluta por los intereses personales de carácter empresarial, dispone de una gran variedad de opciones que pueden ser consumidas por el lector. De ahí que existan periódicos de izquierdas y de derechas, o monárquicos y republicanos, por ejemplo. Incluso hay medios que respetan y difunden informaciones sobre la Tauromaquia, mientras que otros la ignoran o la agreden con sus publicaciones. Creo que no hace falta dar nombres para saber a quiénes me estoy refiriendo.

Sin embargo, en ocasiones algunos medios sobrepasan los mínimos de honestidad profesional que merece nuestra profesión, excusándose en «la pluralidad del periodismo y de la opinión pública«. Así es como el conocido diario «El País» ha puesto en riesgo el prestigio de su trayectoriae historia– con actitudes y afirmaciones deleznables en los últimos meses. Ese giro del odio al amor en el trato con el actual presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, fue el principio de un viaje hacia la deriva periodística del medio. Ahora, para «El País» la heterosexualidad es peligrosa y la Navidad, un engaño. Pero, ¿qué será lo siguiente? ¿Qué Colón no descubrió América? ¿Qué «Las Meninas» no es una obra de Velázquez? ¿Qué los ERE de Andalucía nunca existieron? Entrar a leer El País, con todos mis respetos para los grandes periodistas que escriben también en sus páginas, se ha convertido en un ejercicio de valentía para los lectores. Y bueno, para los niños, un «imposible», al menos si quieren mantener la ilusión en esta época navideña y no arruinar su infancia.

  • Imagen de portada, vía: etcétera

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