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Un puñado de verónicas a favor de la libertad

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  • Crónica vía: DAVID BUSTOS

Disculpadme. Sé que él hoy no debería de ser el protagonista de la «película». Sé que el mayor mérito lo tienen los veinticinco jóvenes que protagonizaron este «histórico» tentadero en la Venta del Batán. El primero tras tantos años de censura y de una democracia pisoteada por los irresponsables representantes políticos que gobernaron, hasta hace unos meses, la capital de nuestro país. Pero esta mañana, en esa peculiar plaza de «El Batán», y bajo la mirada de decenas de aficionados en sus tendidos, se dieron un puñado de verónicas a favor de la libertad. El toreo por verónicas del matador Juan Ortega fue más rotundo que cualquier ley o sentencia. Los «olés», más desgarradores que «El Grito» de Munch. Y los lances, más naturales que las famosas bailarinas que obsesionaron a Degas en París. El toreo de Juan Ortega es paz. Fue paz y a la vez guerra. La guerra de un artista contra la adversidad, en busca de la perfección. Algunos dirán que la perfección tampoco existe en el toreo. Pero créanme, después de ver la enorme exigencia que Martín Arranz impuso a los novilleros en el marco de la dirección artística del tentadero, más de uno tratará de acercarse lo más posible a ella. Por su bien, y porque escuchando es como mejor se aprende.

En el tentadero hubo de todo. Hasta tiempo para homenajear a «El Yiyo» con unas palabras de su hermano José Cubero y del maestro Joselito. Los «chavales» mostraron carencias y virtudes. Unos más que otros. ¡Algunos hasta tuvieron actitud! Qué es lo que hace falta en el escalafón novilleril. Muchas veces nos lamentamos, con razón, de que no hay tantas oportunidades para los novilleros. Pero si cuando las hay, nadie busca reventar aquello y destacar sobre el resto, sabiendo que además de compañeros, son competencia, estamos perdidos. Controlar la técnica es necesario, al igual que los tiempos, los toques, los terrenos… Todo es necesario, por su puesto. Ahora bien, como bien recordaba desde el tendido Joselito, «torear no solo es dar pases, hay que ser torero antes y después de estar frente al animal«. Y pocas veces vemos eso. Pequeños detalles que son grandes diferencias. La clave del éxito. Sin embargo, no todo fue negativo. Ni mucho menos. Hoy quedaron varios nombres de novilleros marcados en la sabia libreta de los aficionados, y mañana, todos estos jóvenes, tendrán una nueva oportunidad en la Venta del Batán

  • Respecto al apartado ganadero, destacaron la primera, tercera, sexta y séptima vaca. Esta última tuvo una gran calidad y clase hasta que se rajó. Bien presentadas.

  • Imagen vía: @CRodVilla

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