• Entrevista vía: DAVID BUSTOS

P. Este 2019 la afición le ha podido ver ejecutar las tres suertes: recortes, quiebros y saltos. Sin embargo, le hemos visto disfrutar especialmente en la suerte del quiebro de rodillas. ¿Cuál es su concepto del quiebro? ¿Considera que todas las suertes merecen el mismo trato y valoración? ¿Cree que a día de hoy los jurados las valoran por igual?

R. El concepto del quiebro que he tenido esta temporada era el de coger a los toros de frente y en los medios, con toda la verdad por delante. Pero claro, si ya en el quiebro de rodillas expones mucho, si te echas en los medios cogiéndolo de frente, un pequeño fallo puede ser durísimo. He disfrutado mucho con ellos la verdad. A pesar de saber en todo momento lo que me jugaba, se los he pegado a toros muy complicados como en Mojados o en la propia Zaragoza. En cuanto a qué suerte merece más valoración. Si pensase que unas merecen más valor que otras sin entrar en detalles, sería posicionarme con los concursos divididos por suertes y no con los libres, como son ahora en muchos sitios. En algunos sitios de Castilla se ve la obligación de dar mínimo un corte, como es el caso de la empresa Toro Duero. Yo este año allí he salido perjudicado pues los cortes los he dejado de lado aunque antes disfrutase mucho con ellos. O por ejemplo el caso de San Sebastián de los Reyes, donde la empresa Team Toro dijo que eran obligatorias dos suertes, el quiebro y el corte.

Todo esto, si lo vemos desde el punto de vista del aficionado, cualquiera puede pensar que va en detrimento de la Fiesta porque por ejemplo, obligas a Guindi a dar un quiebro que en teoría no será de diez, en vez de dar uno de sus cortes que la mayoría de veces pasan del nueve. Pero también se puede pensar que eso hace más ameno el espectáculo. En Burgos por ejemplo, el año pasado muchos aficionados me decían que no entendían porque Guindi había pasado a la final si había hecho 3 cortes iguales (descomunales los 3). Yo en este caso comprendo que para el aficionado poco conocedor de las suertes siempre es más llamativo la variedad, o incluso para mí mismo cuando veo a un compañero y no sé exactamente qué va hacer. Esto sucedió con Luisan en la final del Castellano de Oro donde ya había saltado y cortado, y se disponía hacer otra suerte, que yo creía que iba a ser un corte. Pero de repente… Pum. Un pasito hacia adelante descomunal. No me lo esperaba y eso levanta mucho al tendido, ese momento de tensión en el que no sabes por donde va a ir.

Como recortador, creo que yo saldría muy beneficiado en concursos donde hubiese que hacer varias suertes, ya que me veo agusto en varias de ellas. Pero es imposible decir «los quiebros hay que puntuarlos más» o «los saltos hay que puntuarlos más«. Creo que sí que habría que diferenciar muchas cosas dentro de cada uno. Por ejemplo, no es lo mismo un salto a pelo, que si te lo arrastran. O no es lo mismo si se pone una persona detrás, o las distancias con el animal. Por otro lado en los cortes sucede lo mismo. No es lo mismo coger a un animal de un modo u otro, ni es lo mismo cogerlo cerquita que darle terreno. En los quiebros creo que habría que diferenciar también que no es lo mismo pegarle uno en el tercio, que en los medios. No es lo mismo mandar en la suerte, que no mandar aunque te pase más cerca. Y sobre todo, y casi tendría que ponerlo en mayúsculas, no se puede colocar tanto a los toros. Que sí, que me dirán muchos compañeros que es me tiene que salir así para pegárselo de diez. Pero, ¿no somos toreros a cuerpo limpio? ¿Qué es eso de tener que colocar al animal dos, tres o más veces como he podido ver este año? Que luego, si le quitas dos o tres carreras al animal, cuando llegue al último, o a la siguiente suerte, no va en las condiciones que debería. Yo alguna vez he pensado, si una persona se coloca ya sea para cortar, quebrar o saltar, y se quita, ya no puede llegar al diez lo haga como lo haga. Y si se lo tienen que colocar cinco o seis veces… Aquí cada uno lo vemos de manera diferente. Quizás barriendo para casa, los quiebros de rodillas creo que deberían de valorarse un poco más frente a otras suertes. Solo hay que pensar que si te viene el toro, y se te cruza, no te puedes levantar. No puedes dar un paso a un lado y salir corriendo como si quebrases de pie. No puedes irte corriendo como si fueras a cortar. Estando de rodillas lo que le das al toro es el pecho, y una cogida ahí… No hay segundas oportunidades.

«Aguilucho» citando al toro en el concurso de Burgos, con los pies atados. Ainhoa Valladolid.

P. Ya inmersos en el mes de diciembre, el comienzo de la temporada 2020 está más cerca. Atendiendo a cómo se encuentras actualmente del percance de Zaragoza, ¿su objetivo es poder reaparecer en las primeras fechas de la temporada? ¿Cuáles son sus retos de cara al próximo año? 

R. Me quedé con la miel en los labios de reaparecer en La Flecha en la final del Castellano de Oro. Antes de eso tuve momentos de todo tipo. La cabeza en esas circunstancias te hace pensar mucho, valorar tu vida, lo que haces y por qué lo estás haciendo. Esta cogida me ha dado la oportunidad de conocer muchas cosas del mundo del recorte que desde fuera no se ven, como que somos el último mono de la Tauromaquia. Ni siquiera estamos dados de alta en la Seguridad Social, y tampoco tenemos unos seguros en los festejos que nos cubran la rehabilitación para poder volver estar en forma y que no tengamos que desembolsar todo de nuestros bolsillos. No mencionaré el tema económico porque es de risa, pero no se que tendrá este mundo que aún así, sigo teniendo la idea de reaparecer en cuanto me den la oportunidad, y estaré preparado para ello a pesar de que todavía me queden unas cuantas semanas de recuperación.

Los retos de cara al próximo año no me los he planteado. Solo me gustaría volver a plazas donde este año he disfrutado como Zamora, Soria, Vistalegre, Villarcayo o Babilafuente. Además de quitarme la espinita de pisar la plaza de La Flecha y de volver a actuar en Corella, donde di mi peor versión con un toro que no se arrancaba y no pude mostrar lo que tenía dentro. Y bueno, reventar Burgos sería increíble. A muchos les puede extrañar que no haya puesto Zaragoza. No es que la haya cogido manía o que no quiera volver. Pero creo que el poder estar allí lo decidirá mi actuación durante la temporada. Este año me dieron la oportunidad y creo que dejé mi sello en el ruedo. Ojalá este año pueda seguir a ese nivel y me vuelva a ganar la oportunidad de estar allí.

Antes de cerrar la entrevista quiero aprovechar, primero, para agradecerles por hacerme esta entrevista y dar voz a mis palabras. Y segundo, para volver hacer hincapié en el tema de valorar a los recortadores. Señores empresarios, me da igual que sean los de Tauroemocion, Toro Duero, Talento Castellano, Tororecorte, Astauro, Ruedo Arte, Team Toro o Toropasión. ¿No creéis que ha llegado la hora de que nos valoréis como se merece, dándonos unas subvenciones dignas según la plaza en la que actuemos? No se puede cobrar lo mismo en un pueblo de Burgos, como es Lerma, que en la capital del festejo popular, Zaragoza. No se puede comprender que a día de hoy no estemos dados de alta en la Seguridad Social. Banderilleros, Mozos de Espada o el toreo cómico cotizan y tienen unas bases para ello, tienen un paro y unas condiciones laborables dignas. Y nosotros… Una mano delante y otra detrás. Y encima pasándonos los cuernos de los toros por el pecho, a centímetros del corazón. ¡Valoradnos señores empresarios, valoradnos!

P. Agradecemos su sinceridad y amabilidad. Suerte para el próximo año. 

R. Muchas gracias de nuevo y un fuerte abrazo. 

«Aguilucho» al quiebro en su plaza, Burgos. Sergio Reglero.
  • Imagen de portada, vía: RAÚL GARCÍA

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