• Artículo vía: JUANJE HERRERO

La Tauromaquia tiene un tesoro, pero como no es material, poca gente repara en ello. Cuando hablamos de tesoros, la misma palabra inspira a imaginarnos riqueza, caudal, fortuna, pero este tesoro, por desgracia, está arruinando y quitando la afición a muchos ganaderos. Un patrimonio genético, único e irrepetible pasta en nuestra cabaña brava, sin que los aficionados, empresarios y toreros le den la importancia que merece.

Mucho tiempo ha pasado desde que las castas fundamentales de la Tauromaquia dieron lugar a los encastes actuales. Con el tiempo muchas ganaderías fueron marginadas, ninguneadas y maltratadas por el sistema. Casi todas ellas salieron poco a poco del circuito de las ferias y fueron cayendo en el olvido. Una triste pérdida para la variedad y personalidad.

Parece mentira, que una cabaña brava tan nutrida y rica en diferentes matices, comportamientos, capas y tipos haya acabado tan perjudicada por culpa de las figuras actuales. Algunos podrán decir misa, pero las figuras del escalafón del siglo XXI son responsables directos de que muchas de las ganaderías emblemáticas hayan desaparecido y otras estén en serio peligro.

Le llaman gesta cada vez que una figura se apunta a un encaste minoritario, cuando normalmente las figuras de verdad lo tendrían que hacer por valentía, coraje, superioridad, respeto y obligación con su profesión. Todos los grandes toreros de la historia han toreado todo tipo de ganaderías, de encastes, todos ellos estaban comprometidos con su profesión y el campo bravo.

Muchas ganaderías están en auténtico peligro de extinción, que probablemente si nadie lo remedia, desaparecerán en pocos años. Emblemáticos encastes como Clairac, Urcola, Coquilla, Hidalgo-Barquero, Conde de la Corte, Contreras, Benítez Cubero, Gamero Cívico, Pedrajas, Martínez o el Vazqueño, están en serios problemas para sobrevivir ante la falta de oportunidades de un circuito cada vez más endogámico.

Necesitamos el compromiso de todos, para que la Fiesta vuelva a ser un abanico de personalidades, castas y comportamientos, que enriquecen la Tauromaquia, y llevan emoción al tendido. La responsabilidad es de todos, pero las figuras deben marcar el camino, como líderes del escalafón.


 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!