• Artículo vía: JUANJE HERRERO

Empieza el “invierno” e igual que las aves, los toreros españoles emigran a los países americanos para seguir con su temporada. Una temporada muy esperada por todos los aficionados, donde la efervescencia taurina está a la orden del día, y la pasión por ciertos toreros se obnubilan con los cánones taurinos. 

Países como México, Colombia, Perú, Ecuador o Venezuela sacan pecho orgullosos de ser taurinos y que en sus ciudades se celebren ferias de primer nivel. Aunque la pasión que sienten por las figuras españolas en ocasiones hace denostar el buen hacer, y perjudica directamente a la integridad de la Fiesta.

Las figuras como tales, mandan y ordenan, quitan y ponen, exigen con vehemencia, ímpetu y frenesí, lo que quieren torear, como quieren torear e incluso cuando quieren torear. Hasta ahí, nada diferente de lo que hacen en Europa, pero en casi todas su campaña nunca realizan un esfuerzo por encima de vestirse de luces. La vergüenza torera queda en evidencia cuando se prestan a matar “toritos” que no pasarían el reconocimiento como novillos en muchas ferias, la mayoría astigordos, con una sospecha eterna sobre el afeitado.

Sobrevuela por toda Sudamérica la sospecha del afeitado a los toros de la figuras, los empresarios complacientes y el ganadero transigente consienten todos los caprichos, con tal de tener a esos toreros en sus ferias. Un paripé en toda regla, donde la mayoría de los aficionados lo aceptan sin protestar, encima en ocasiones les aplauden sin parangón. Algo extraño, dinerales a cambio de aire. La comodidad pisotea la integridad sin miramientos.

Es la hora de que los aficionados sudamericanos empiecen a protestar duramente contra las empresas, figuras, ganaderos, presidentes y veterinarios. Puesto que todos orquestan esta farsa que tiene una factura muy alta para la Tauromaquia. El torero se lo lleva muerto y si te he visto, no me acuerdo, duro trance el de hacer una pantomima, con una prensa taurina callada y complaciente que en ocasiones son cómplices de la estafa.

Todos podemos observar cada tarde el trapío y la integridad de míticas plazas como Acho, La México, Manizales o Quito. Mientras la Fiesta agoniza, las figuras sin personalidad ni carisma, hambrientos de dinero, se exhiben orgullosos de faenas de dos orejas a toritos sin trapío.

Despierta Sudamérica, es el momento de ajustar cuentas con la Tauromaquia y la estafa. Es el momento de dejar de dar argumentos a los anti-taurinos por el atropello de las figuras que no quieren arriesgar demasiado. Es el momento de que las figuras den lo mismo que obtienen. El momento ha llegado, y la exigencia tiene que ser un referente.

  • En imagen de portada, El Juli con un toro en Manizales. CORMANIZALES.

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