• Crónica vía: DAVID BUSTOS

Un murmullo silencioso y a la vez intenso amenizaba la procesión otoñal del aficionado taurino madrileño hacia su ‘casa’. El aroma era distinto, nada que ver con el ambiente familiar del verano venteño. Unos volvían fieles una semana más a su asiento empedrado. Otros lo hacían tras varios meses de descanso. Y alguno, quizás, por primera vez. Decían los fanáticos del tiempo que venía calor para el fin de semana y no, no se equivocaban. Parecía San Isidro y la entrada para nada decepcionante. Todo lo contrario. El Rafi debutaba y abría plaza, y ojo con la papeleta que tenía el francés: en frente el triunfador de San Isidro, Fernando Plaza, y por si fuera poco, también compartiendo cartel con el ganador de las nocturnas, Tomás Rufo.

«Tramposo» no hizo honor a su nombre. El primero de Gallardo, con la presencia justa y el fondo necesario para armar un lío, ofreció argumentos más que solventes para haber entendido lo que el animal pedía: distancia, tiempo y limpieza. Rafi se olvidó del primer requisito y todo fue en cadena. O sin cadenas, y cuesta abajo. Porque el novillo protestaba en la corta distancia y el lucimiento de la faena, si en algún momento hubo, desapareció. La fiesta la animaron Rufo y Plaza en un momento. En un reñido duelo de quites a cara de perro, si me permiten la expresión. El primero en tomarse la revancha fue el de Talavera, que cortó una oreja de ley al buen segundo de Fuente Ymbro. Fue a más el novillo tras un inicio por estatuarios de Rufo. Pero no se piensen que la faena se fue por ese camino. Nada de tremendismo. Todo fue por la vía del temple y la profundidad. Al natural, soberbio. Muy despacio. Largo y con el novillo entregado. Durmiendo su embestida en la muleta. «¡Ahí hay torero!», se oía en el tendido. Pues sí, y qué torero. El final de faena, de excelente trazo y belleza por abajo, hizo olvidar los pocos enganchones que vimos. Un ‘run-run’ esperaba el segundo asalto. El turno de Plaza. Pero pronto «Ojinegro» hizo que se esfumara toda la esperanza de golpe. Su cara alta al final del muletazo y la ausencia total de emoción en sus embestidas hizo que se pasará rápido de página.

«Zalgardo» fue un novillo manso y sin ningún atisbo de entrega. El cuarto de Gallardo no quiso pelea y en banderillas recorrió de sol a sombra el albero venteño. El enfrentamiento con el público del picador Jean Nicola Bertoli hizo que la gente se mostrará fría con El Rafi. El de Nimes no pasó de correcto en la tarde de su presentación en la capital, y el acero, además, voló bajo en su segundo novillo. Muchos años han pasado desde la última vez que un novillero salió a hombros en Madrid. Desde la época novilleril de Roca Rey en el año 2015. Hoy, por fin, se rompieron las estadísticas. Una oreja, con fuerte petición de la segunda en el quinto, le abrió de par en par la Puerta Grande de Las Ventas a Tomás Rufo. Aquí no hay torero, ¡aquí hay un torerazo! La tanda inicial –tras brindar el novillo a Florito– con la mano derecha, con un extraordinario cambio de mano, hicieron crujir a Madrid. La primera parte de la faena fue cumbre, iba camino de las dos orejas y cada muletazo era un examen final. De los de septiembre. Vital. El novillo de Fuente Ymbro fue un gran ejemplar, algunos hasta le pidieron la vuelta al ruedo y argumentos dio para ello. Fue encastado, noble y exigente. El novillo perfecto para encumbrarse en Madrid. El destino les quiso unir. Rufo estuvo muy templado con la mano izquierda, pero por ese pitón el novillo, ya en el tramo final, trasmitía menos. El de luces quiso seguir al natural y la faena se frenó. En intensidad pero no en emoción. Una última tanda con la mano derecha y un final por ayudados dieron paso a la estocada final. La Monumental venteña empujando con su fuerza la espada. Y sí, le valió. Para que el toro cayera y para salir a hombros por la calle Alcalá. ¡Madrid disparó a Tomás Rufo hacia su cielo! Antes, Fernando Plaza se había jugado los muslos y el pecho con el complicado sexto. Qué gran tarde y buena novillada de Fuente Ymbro, una vez más.

Plaza de Toros de Las Ventas. Primer festejo de la Feria de Otoño. Casi 3/4 de entrada. Novillos de Fuente Ymbro, correctos en presentación y de variado comportamiento. Destacó el gran quinto, al que se le pidió la vuelta al ruedo. El Rafi: silencio en ambos; Tomás Rufo: oreja y oreja con fuerte petición de la segunda. Fernando Plaza: silencio y ovación con saludos tras aviso. 

  • Rafael González y Fernando Sánchez saludaron tras parear al quinto de la tarde.

  • Imagen vía: PLAZA 1

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