Inicio Novilladas Valdilecha, un desliz en el Certamen

Valdilecha, un desliz en el Certamen

0

  • Crónica vía: PATRICIA PRUDENCIO

Valdilecha ha albergado la última novillada del Certamen de la Ribera del Tajuña antes de la final. El cartel estaba compuesto por los novilleros Jesús Cuesta (Escuela Taurina de Écija), Álvaro Burdiel (Escuela Taurina José Cubero Yiyo) y Kevin Alcolao (Escuela de Alicante), quienes se midieron a los ejemplares de José Escolar. Fue una tarde larga y difícil en la que los astados fueron diversos en trapío y comportamiento. Salió a relucir el encaste de Albaserrada, aprendían rápido y lo mismo tardaban en salirse de la muleta. Había que llevarles bien metidos en la tela, dándoles salida, evitando que se quedaran encima y se pisaran los terrenos. Los saludos capoteros fueron escasos, no se les dedicaba la suficiente atención en la salida ni se les castigaban con capotazos que les obligaran a humillar. Jesús García probó las dos caras de la Tauromaquia el éxito de una faena rotunda que ya tenía una oreja cortada y la herida por asta de toro que le obligó a pasar por enfermeria, donde fue operado de una cornada de dos trayectorias y dos puntazos en el escroto. Álvaro Burdiel, al igual que el resto de la terna, los lidió con los extremos de la muleta, buscando la salida y alargar la embestida. Kevin Alcolao cerró el festejo dejando al último novillo vivo tras ocho estocadas, el golpe de verduguillo y el tercer aviso.

Sol y moscas, así recibía Valdilecha al primer eral de José Escolar, de poca caja y abierto de cara. Lo frenó Jesús Cuesta para probar su embestida por ambos pitones hasta sacarlo a lo medios. Brindó para después, genuflexo en la muleta pegado a tablas, lo intentara sacar al paso. Lo siguió con la mano derecha con embestidas bajas y continuadas en las que el eral mantenía la fijeza en la muleta. Le faltaba recorrido y la pausa al final del pase, por ello el novillero debía empezar a separar los muletazos, alargándolos. Finalmente le obligó a seguir los vuelos, con cierto ralentí, pero con la cara a media altura por el pitón izquierdo. Lo mantuvo en los medios, pero había que estar muy atento a los cambios de ritmo, en los últimos pases de cada serie, perdía el interés metiéndose por dentro. Nunca con la muleta recta, lo citaba y guiaba con el pico, siendo este el único que le dejaba atrás para tirar de él. No supo ver las distancias, las cuales se iban acortando poco a poco y lo volteó sin consecuencias. Ya no se lucía, eran pases atropellados y de salida escasa. En la suerte suprema la espada entró al segundo intento, aunque no entera.

El segundo ejemplar de Escolar arremetía con genio en el capote de Álvaro Burdiel, que intentaba atarlo en corto, en un saludo breve y sin contenido. Iniciaba la faena genuflexo, sometiéndole por abajo, algo que el novillo protestaba. Tenía genio y estaba encastado. Burdiel intentaba citarle por delante de la cadera, dejándosela muerta y tirando del animal hasta el final. Se quedaba corto y venía cruzado, pasando muy muy justo entre la tela y el cuerpo. El astado salía de los naturales perdido, sin continuidad, solo se volvía para encontrar lo que ya sabía que dejaba atrás. Álvaro empezó a citarle con el pico de la muleta, solo así lo manejaba, dándole salida, evitando que se quedara encima. Perdía la prontitud, sin embargo, el novillero le puso empeño y buscó el lucimiento en un astado difícil y desagradable al que había que llevar muy tapado. Recurrió a los desplantes y a las distancias cortas alargando la faena.
La estocada quedó en lo alto, aunque ligeramente atravesada, sin embargo, le llevó hasta el descabello.

El primer astado del lote de Kevin Alcolao salió despistado, aunque algo buscón. Apretaba hacia las tablas por lo que el novillero no tardaría en sacarlo del tercio y empezar a llevarlo en corto, sin dejar que se le fuera. Reservón y algo parado le costó adentrarse en los primeros compases de la faena de muleta. Cuando respondía al cite con movilidad y recorrido, aunque volviéndose con agresividad, lo que finalmente le acabó provocando una fea voltereta en la que hizo presa, aunque sin herirlo. La embestida no era limpia, saliendo de los muletazos con la cara alta, con miradas hacia el diestro y no a la tela. Terminó por alargar con amplitud su embestida, aprovechando su juego de brazo y muñeca, dándole salida. Sabía lo que dejaba atrás y había que llevarlo muy tapado para evitar repetir percances como el anterior, por lo que encontró el sitio y desarrolló una buena tanda por la mano izquierda en la que el astado obedeció con una humillación limitada. Alcolao le mostraba siempre la tela, sin dejar que se cansara y abandonara la faena. Había que forzarle mucho y cruzarse en la cara para que este respondiera al cite. Pinchó arriba, el acero acabaría entrando al cuarto intento y dos avisos.

Marcaba el ecuador un novillo reservado y curioso que entraba cruzado por el pitón izquierdo arremetiendo sin abrirse contra Jesús Cuesta. Lo recibió en la muleta sin obligarle ni excederse, pasándoselo en largo. La embestida del eral era complicada de llevar, soltando la cara a lo largo del muletazo y sin parar de buscar lo que había detrás de la tela. Lo retuvo en los medios, donde le mostraba la muleta y con un cite abierto y fijador el astado entraba con movimiento. Se quedaba más corto que los anteriores y muy desigual en comportamiento. Había que buscar el recorrido. Cuesta supo mantenerse firme en la cara, a pesar de los extraños que el eral le había hecho poco antes en el capote. Se cruzaba y le aguantaba hasta que se decidía a entrar en la muleta. De nuevo, era un ejemplar para llevar muy tapado, sin dejarlo pensar o que levantara la vista. A media altura configuró tandas ligadas y pulcras en las que evitó y tapó los defectos del animal, toreando en su beneficio. Sin un desenlace entró a matar dejando una espada trasera con la que se echaría. La otra cara del festejo dejaba una fea cornada en la ingle de dos trayectorias y dos puntazos en el escroto.

El quinto, del lote de Álvaro Burdiel, salía en mitad de la incertidumbre, un astado que remataba en tablas, también algo buscón con una embestida defensiva. Protestaba y era incierto hacía dudar a los subalternos que dejaron las banderillas a cuentagotas. Le buscaba al paso y lo recibía genuflexo en la tela. Tanteaba y le daba sitio, citándole con el extremo de la muleta, evitando las distancias cortas, se alejaba. La faena se configuró a base de tandas de tanteo en las que el eral miraba e intentaba aprovechar el más mínimo fallo en busca del cuerpo. No estaba centrado en el engaño, por lo que estaba fuera de cualquier intento del novillero por someterle. Malogró alguna tanda, en las que se paseó mientras se defendía con la cara arriba y soltaba derrotes secos. No obedeció. La estocada lo mató, sin comentarios.

Cerraba el festejo un eral manejable que se dejó llevar por el saludo capotero de Kevin Alcolao, quien en esta ocasión realizó una buena brega en la que educó su embestida. Alcolao brindó a El Fundi para después iniciar la faena genuflexo, al tiempo que lo sacaba al paso, obligándole a humillar desde el inicio. Entraba muy despacio pensando lo que iba a hacer, motivo por el cual había que llevarlo muy metido, sin dejar que se saliera de la faena y pudiera elegir entre cuerpo y muleta. Aprovechó la inercia de las distancias largas al inicio de las tandas para después llevarlo ligado en el resto de muletazos. Lo llevó sometido por abajo con ligazón y movilidad. La embestida, en ocasiones, era dudosa y en los últimos compases empezaba a perder prontitud y obediencia, lo que le llevó al espada a recurrir a la voz y de un toque fijador que lo adentrara en la tela. Cuajó la faena con desparpajo y torería, intentando aprovechar todo lo que le daba el astado. Lo llevó por el izquierdo, pitón por el que mostraba mayor suavidad. Estaba fuera de la faena, pero Kevin siguió en su empeño con un astado abstraído. En la suerte suprema, se tiraba con miedo, además el astado no se cuadraba, lo que dificultaba la suerte. No logró matarlo tras ocho estocadas, el golpe de verduguillo y tres avisos. El eral regresó a corrales.

Valdilecha (M). Ganadería de José Escolar, astados que fueron diversos en trapío y comportamiento. Salió a relucir el encaste de Albaserrada, aprendían rápido, el mismo tiempo que tardaban en salirse de la muleta. Jesús Cuesta: petición y oreja (herido al matar); Álvaro Burdiel: silencio tras aviso y silencio; Kevin Alcolao: silencio tras dos avisos y tres avisos.

-> Incidencias: Jesús Cuesta fue intervenido en la enfermería de la plaza de toros de Valdilecha, de una herida por asta de toro de dos trayectorias y dos puntazos en el escroto. El diestro sufrió una fea herida por asta de toro en la suerte suprema. Hizo por él y los capotes no ayudaron, pues estaba encelado. Se detuvo el festejo de manera preventiva.


 

Valdilecha, un desliz en el Certamen
5 (100%) 1 vote

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here