• Crónica e imagen vía: PATRICIA PRUDENCIO

El Certamen La Ribera del Tajuña arrancaba con el primer festejo en Valdelaguna con motivo de sus fiestas patronales. El cartel lo componían Sergio Nunes ( José Cubero Yiyo), Mario Arruza (Citar de Anchuelo) y Fernando González (Fundación El Juli), que se medirían a los astados de Juan Pedro Domecq de juego diverso, complicados, muy cuajados. Muchos se rajaron, querían tablas en un tira y afloja en el que siempre llevaba ventaja el astado. Otros, sin embargo, se mantuvieron con empeño en la tela repitiendo con garbo y gracia. Muchas ganas y valor, pero sin demasiado lucimiento.

Abría el festejo un eral de Juan Pedro Domecq con genio, rematando y encelado a medias en la tela. Lo recibió con una larga cambiada de rodillas para seguir con un recibo ligado y bien llevado. El tercio de banderillas estuvo llevado por Nunes y González, bien ejecutado. Comenzaba la faena pegado a tablas, por abajo, dándole tiempo y espacio. Le buscaba, pero le costaba obedecer al cite, había que llevarlo en paralelo, sin tablas. Tampoco se le debía quitar la muleta del morrillo ni dejarle en exceso, pues se rajaba. En los medios acometía tocando la tela con cabeceos y sin uniformidad. Por el derecho se quedaba corto y encima, rompiendo la ligazón. No hubo pulcritud, aunque sí algún muletazo salvable. En los últimos compases solo había medias arrancadas pero nada para lucir ni transmitir. Lo cuadró en suerte natural dejando una estocada certera al segundo intento.

El segundo del festejo, abierto de cara, salía con genio rematando, encelado en el capote de Arruza y respondiendo con buena embestida por ambos pitones. Brindó en los medios y comenzó la faena de rodillas alternando con muletazo por la espalda. Pero lo cambió de terrenos para llevarlo por el pitón derecho, el aire no ayudaba, con pases lentos. La faena tomaba vuelo, pero había que tirar de él y sacarlo de la querencia, con un toque fijador, obligándole por abajo y guiandolo hasta el siguiente muletazo. No le tocó la tela, le citaba dando el pecho, por delante de la cadera, dándole recorrido y dejando siempre los vuelos en la cara. El animal entraba sin entrega, pues se rajó hace tiempo. Supo hacer una faena justa, sin excesos, sujetando lo que tenía entre manos. Mató tras un desenlace largo con bernardinas de rodillas. El estoque cayó tendido y caído.

Fernando González recibió con tres largas faroladas de rodillas para después rematarlo en los medios. Volvía a repetirse un tercio de banderillas compartido en el que González y Nunes protagonizaron palos en el sitio y pasados con transmisión pero protestado por el eral. Por abajo y genuflexo lo probó para iniciar la faena. Siguió en los medios, por abajo y tanteando, no se decidía a empezar. Buscaba las distancias largas, aprovechando la inercia y llevándole con los extremos, tirando de él. Le marcaba el recorrido, le daba salida, sin embargo, había que dejársela en el morrillo, pues buscaba las tablas sin interés en la muleta. Lo acabó toreando en la querencia, a cambio de unas tandas ligadas en las que se dejó llevar. Cerró el último tercio con un toro rajado al que había que fijar con voz y toque brusco. Le envainó hasta en dos ocasiones. En la suerte suprema dejó una estocada trasera, tendida y baja.

Marcaba el ecuador un jabonero al que Nunes recibió de rodillas sometiéndolo por abajo. Repetía con genio en el capote. Las banderillas las protagonizó en solitario con pares reunidos en la cara. De rodillas y en los medios le daba los primeros muletazos a un astado que entraba con garbo al cite. Miraba, había que buscarle bien las distancias estructurando tandas ordenadas y a buen ritmo. Planeaba en la tela bajando la cara, solo que a veces desviaba su recorrido encontrando el cuerpo. Era bueno en la franela, pero no le valía todo, a veces se quedaba corto y había que alargar su embestida. Tampoco podía dejarle pensar ni elegir, pues tenía claro lo que dejaba atrás. Las ganas se adueñaron del espada, sin embargo, lo emborrachó de muleta sin darle sitio. No terminaba de convencer. La espada cayó defectuosa.

El quinto no mostraba demasiado interés en el capote, lo frenó Arruza pero salía suelto. Iniciaba la faena buscándole y obligándole por abajo genuflexo. Llevaba la cara a media altura, pronto y escaso de recorrido. Por el piton derecho dotó la tanda de profundidad con muletazos largos, amplios en los que le daba salida y a la vez lo recogía para adentrarme en un nuevo pase. Las distancias largas no eran para este novillo, en las medias a un ritmo constante logró tandas bien estructuradas. Lo tenía sujeto citándole y dejándole la tela en el morrillo. Arruza hacía faenas medidas y milimetradas, lo justo para que el astado respondiera sin rajarse. El broche final vino acompañado por bernardinas y una estocada contraria y delantera.

Cerraba el festejo un eral de buenas hechuras al que González recibió con una larga cambiada de rodillas que repitió con garbo y fijeza en la tela. Las banderillas serían ejecutadas por el espada, con palo variados y algunos mejores que otros. La última faena se inició en tablas, probándolo genuflexo, pero el toro se rajaba, demasiado desgaste en las banderillas le pasó factura. Le abría y buscaba la amplitud en el muletazo, siempre en sus terrenos, en la querencia. Entraba con fuerza pero sin la entrega necesaria, en las tablas no había lucimiento. Lo intentó sujetar en los medios, pero había que estar muy encima, sin separarle la muleta del hocico. Estaba abstraído de la faena, solo dejaba ver su empeño en las tablas. El último tercio fue un tira y afloja entre el sometimiento y la querencia, donde el astado llevaba ventaja. Entraba con cabeceos bruscos sin empeño ni romper en el engaño. Cerró con un desenlace en los terrenos que el animal marcaba, no sin dos serios percances que pasaron sin consecuencias. La estocada quedó ligeramente caída pero eficaz.

Plaza de toros de Valdelaguna (M) primera del Certamen de La Ribera del Tajuña, motivo a la virgen del Carmen. Erales de Juan Pedro Domecq de juego diverso, complicados y muy cuajados. Sergio Nunes: ovación y silencio. Mario Arruza: oreja y silencio. Fernando González: silencio y oreja (pasó por enfermería, sin consecuencias).


 

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