• Crónica e imagen vía: DAVID BUSTOS

Torrejón de Ardoz volvió a vivir un encierro de locura. La larga recta del recorrido fue testigo -el domingo- de la dureza e importancia que significa ponerse delante de un toro. De seis en este caso. Los de Benítez Cubero y Pallarés protagonizaron un encierro muy rápido y con mucho peligro. Uno de los toros se abrió a un lado de la calle a mitad de la recta y casi se lleva por delante a varios corredores que trataban de subirse al vallado. Sin embargo, pocos segundos después, un corredor fue cogido -trató de quitarse en el último momento- de manera dramática por uno de los toros. El animal lo levantó de la pierna y la caída fue espeluznante. El joven cayó de cara al asfalto, y el miedo se apoderó de Torrejón. Afortunadamente, los servicios sanitarios se lo llevaron con rapidez y el ambiente comenzó a calmarse. Los dos toros de capea, soltados por las calles tras enchiquerar la corrida de rejones, pusieron fin con una suelta rápida y limpia a los encierros de las fiestas patronales de Torrejón de Ardoz. La posterior suelta de reses volvió a contar con la lidia de dos toros -el primero con cierta clase y nobleza; el segundo, falto de fondo y duración- y dos vacas. La segunda de ellas resultó noble y manejable. 

Toros de Benítez Cubero para el tercer encierro en Torrejón de Ardoz


 

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