• Crónica vía: DAVID BUSTOS

Fue un «Poeta» distinto. No hablamos de Lorca, Alberti o Bécquer. «Poeta» fue un toro de ensueño, con una embestida de extraordinaria clase y entrega. Un nuevo éxito del gran Domingo Hernández, que allí donde esté, sonreirá orgulloso y satisfecho de ver a sus pupilos triunfar en una plaza como Madrid. El destino le otorgó las manos de un Ginés firme, correcto pero algo por debajo -con la mano izquierda- de él en ciertos instantes. Las embestidas que «Poeta» regaló por el pitón derecho fueron motivo de un orgasmo generalizado en los tendidos. Y por ahí sí, Ginés lo cuajó como acostumbra en sus grandes tardes. Entregado, dispuesto y ligando con un tacto especial cada muletazo. Su versión más clásica, menos «moderna», salió a la luz con un pase de pecho que merecería una obra en el Museo del Prado. Mirando al tendido y con el toro sin hacer un solo gesto de flaqueza. La faena crecía en intensidad y cada tanda hacía más importante a «Poeta». Sin embargo, cuando solo faltaba la rúbrica final con la mano izquierda… El toro comenzó a imponerse en la faena. Al natural no fue el Ginés que conquistó el cielo de Madrid años atrás. Y su brevedad, con esa mano, lo demostró. Una oreja sabía a poco, a pesar de ser merecida. Pero otra en su segundo, habría sido motivo de críticas innecesarias tras una faena con muchos altibajos -tras un gran comienzo de faena por el pitón izquierdo- y un pinchazo previo a la estocada final. El interesante sexto de Garcigrande, con calidad y transmisión hasta venirse abajo, también mereció más rotundidad en el tramo final de su lidia. Unos hablarán de robo por parte del palco, otros de rigor y seriedad. Mis respetos para ambos.

Donde no hay dudas es en la decepción de la afición con el joven Álvaro Lorenzo. Tres tardes y ni una sola oreja. Pero fuera de trofeos, su actitud ha dejado mucho que desear en el ruedo venteño. Y ayer, con el segundo toro -el quinto resultó más deslucido- que se movió y embistió con exigencia, se le vio perdido y sin ideas. Bien es cierto que Castella tampoco consiguió puntuar en la tarde de ayer, pero su lote, el más desfondado y brusco del encierro, no dio ninguna opción de triunfo al francés. 

Plaza de Toros de Las Ventas. 23º festejo de la Feria de San Isidro. Rozando el lleno absoluto en los tendidos. Toros de Garcigrande, Domingo Hernández y Buenavista (remiendo), justos de presencia y de variado comportamiento. Destacó el gran tercero. Sebastián Castella: silencio y pitos. Álvaro Lorenzo: silencio tras aviso y silencio. Ginés Marín: oreja y dos vueltas al ruedo tras petición. 

  • Imagen vía: @LasVentas

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