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Un revolucionario de la Tauromaquia

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  • Crónica vía: DAVID BUSTOS

Ser torero es difícil, pero torear de verdad lo es aún más. El temple, la suavidad y la lentitud. La magia del toreo. La medicina perfecta para cualquier aficionado, y la estocada imparable para derrumbar la zona de confort de las figuras. En un momento donde prima el tremendismo y la espectacularidad, un revolucionario sevillano ha comenzado a navegar a contracorriente. Su barco rebosa torería, clasicismo. Una fuente de afición. Crece y crece cada tarde. Cada muletazo. Es de Sevilla y Madrid se ha rendido a sus pies en pleno San Isidro. El único torero -de las últimas décadas- capaz de poner en completo silencio a Las Ventas. Como si de una tarde maestrante se tratara. Se llama Pablo Aguado y hoy, detuvo los relojes durante la emocionante faena al sexto toro de la tarde. No cortó orejas, la espada se lo impidió, pero su toreo petrificó a la afición de Madrid. Entre impactantes silencios y profundos rugidos se desarrolló la labor muletera de Aguado frente al descastado -a pesar de la nobleza- y soso astado de Montalvo. ¡A un toro «malo» y la que le lió! Tremendo. Recto, elegante. Acompañando la embestida con unas muñecas de seda. Un extraordinario control de los tiempos que le permitió bordar el toreo. Cuatro orejas en Sevilla, dos en Valladolid y a punto de salir a hombros en Madrid con una rotundidad inalcanzable para muchos. El viento y la mala condición del ejemplar provocó que algún muletazo no gozara de una total limpieza. ¿Lo demás? Para enmarcarlo. Y sin un sólo cambiado por la espada, ni una sola manoletina de «efecto fácil» necesito para ello. Ni siquiera con el peligroso y brusco tercero -sobrero- de Algarra, que le volteó con fuerza hasta en dos ocasiones. Su dignidad para estar delante del toro, y la firmeza que mostraron sus muñecas le permitieron estar a la altura de las circunstancias. 

Un arrebatado Ginés -firme y entregado al natural- había sido el encargado de abrir la tarde, entre el viento y las ganas del público de ver rivalidad en un cartel de «futuro». Así fue en los dos primeros toros. La importante oreja que cortó al primero de Montalvo, manso -con un buen pitón izquierdo- pero encastado, hizo que el mexicano Luis David se «picara» con el capote. Bien a la verónica y dispuesto en los quites. Con más fortuna que en el último tercio, eso sí. Una estocada recibiendo maquilló una faena con altibajos frente a un buen toro, que embistió muy templado y con calidad en la muleta. Al quinto, un noble colorado sin transmisión, le cuajó una faena larga y sin conexión con el tendido. Correcto en formas Adame pero sin premio en una tarde en la que Ginés también se quedó a las puertas de redondear su tarde. El cuarto, inválido, no le dio opción. Hoy todos soñarán con él… Aguado de mi corazón.

Plaza de Toros de Las Ventas. Más de 3/4 de entrada. Quinto festejo de San Isidro. Toros de Montalvo, correctos en presentación y de variado comportamiento. Destacó el buen segundo. Ginés Marín: oreja tras aviso y silencio tras aviso. Luis David Adame: vuelta al ruedo tras aviso y silencio. Pablo Aguado: silencio y ovación con saludos.

  • Imagen vía: @LasVentas

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