El torero Pablo Aguado cuajó una inspirada faena al sexto toro de Montalvo en Las Ventas. La lentitud de los muletazos y la emoción de su templado concepto consiguió lo nunca visto: un unánime silencio en los tendidos venteños. Silencios que se convertían al finalizar cada tanda en «olés» de enorme intensidad. La espada le privó de un importante triunfo que le hubiera permitido salir a hombros de la Monumental madrileña.

  • Imagen vía: @LasVentas

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