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Román, ganas y algo más

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  • Crónica vía: DAVID BUSTOS

«Échale huevos» se oía durante la faena que ponía fin a la desapacible tarde venteña. Frases que duelen cuando el destinatario es un hombre que se juega la vida frente a un toro bravo. Gritos que no haría falta oír si la disposición de los mismos disipara -de manera frecuente- cualquier duda acerca de su actitudes. ¿Cualquiera se lo grita a Román, verdad? A ese no. Ese le puso cojones y algo más que eso. Echó la pata hacia adelante con el brusco y complicado sobrero de Torrealta, y oye, que ni los derrotes hacia el pecho le hicieron amedrentarse. Al revés, se creció y le cuajó un par de tandas de mucho mérito por el derecho. La última, exponiendo ‘tela’ hasta en el de pecho, desató la ovación del respetable. Instantes después, esos aplausos se convertían en «uffs». La emoción. Y las manos a la cabeza con las manoletinas. Una vuelta al ruedo hizo justicia -la estocada se fue algo baja- con la valentía heroica del valenciano. Un ejemplo de ganas, a pesar de que su segundo no le dio ninguna opción de «tocar pelo».

Todo lo contrario a un Joselito Adame apático, desaparecido en combate. Por no hacer, no quiso ni colocar en condiciones a los toros en el caballo. La pitada al concluir su segunda faena -frente a un toro noble y que exigía un trato suave- fue el mejor reflejo del estado de su relación con Madrid: completamente rota. Tantas tardes acartelado sin argumentos pesan y la paciencia de la gente, a veces, tiene un límite. Y desde su faena al desfondado primero, la frialdad de Madrid con el mexicano fue evidente

Sin ideas se mostró también Álvaro Lorenzo con un sobrero de Montealto manso -y protestón- pero con movilidad y ciertas opciones. Le quiso torear «bonito» y los enganchones le obligaron a abreviar sin ningún tipo de lucimiento. Y cuando todos esperaban un sexto que contribuyera al declive de la tarde, salió el más noble y enclasado del festejo. Con mejor inicio que final, puesto que se terminó apagando en la distancia corta. Antes, un templado Lorenzo había sellado un buen inicio de faena que cerró con un soberbio remate por abajo. Entre un «ir y venir» de muletazos profundos y otros sin limpieza se manejó la faena del joven torero. El final por bernadinas y una estocada en el sitio «lavó su imagen y le permitió saludar una ovación.

Plaza de Toros de Las Ventas. Cuarto festejo de la Feria de San Isidro. En torno a 3/4 de entrada. Toros de El Tajo y La Reina (y dos sobreros, de Torrealta y Montealto), deslucidos y sin fondo. Joselito Adame: silencio y pitos; Román Collado: vuelta al ruedo tras petición y silencio; Álvaro Lorenzo: silencio y ovación con saludos. 

  • Imagen vía: @LasVentas

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