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«Petrolero» reivindica la bravura de los grises en Sevilla

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  • Redacción vía: DAVID BUSTOS

Tras el jolgorio de ayer con Roca Rey, Victorino alargó la «Fiesta» en Sevilla con una corrida importante y encastada; hasta cuatro toros -el quinto, a pesar de su movilidad y nobleza por ambos pitones, pecó de soso; y el sexto se vio perjudicado por los puyazos traseros, haciendo que se apagara pronto- resultaron de interés para el aficionado. Complicados -exigieron notablemente en el último tercio- pero con su fondo de casta. «Victorinos a la antigua». Como gustan. ¡Y un gran «Petrolero» lidiado en cuarto lugar! Precioso de hechuras y muy importante en su comportamiento, con embestidas llenas de codicia y humillación. Entregándose hasta su muerte. Muy bravo. 

Emilio de Justo llegaba a Sevilla con ganas de dejar huella y lo logró por la vía de la verdad. Su intachable actitud frente a un exigente lote le permitió entrar al corazón de Sevilla con fuerza. Despertando ilusión y dejando a los aficionados con ganas de más. A un paso se quedó de cortar una importante oreja al complicado tercero, si la espada llega a entrar… O si el desfondado sexto aguanta un par de tandas… Vaya lío se hubiera formado a orillas del Guadalquivir. Sin embargo, la quietud de su figura y la profundidad de su toreo, especialmente al natural, dejó destellos de calidad incalculable. 

Esfuerzo «y poco más», como se suele decir, mostraron los diestros Antonio Ferrera y Escribano frente a los complicados cárdenos. ¿Dónde quedó ese poderío incuestionable de Ferrera? Muchos echaron en falta más firmeza en la actitud del extremeño, ese poderío incuestionable que más de una vez ha mostrado con este tipo de toros. A «Petrolero», un toro completo y de gran interés, no acabó de poderlo. Mejor con la diestra pero sin la regularidad que merece una oreja de la categoría de Sevilla. De hecho, se mostró más digno con el abre-plaza, una alimaña de la A Coronada que exigió el carnet y un mando exquisito. Su muerte fue un homenaje a la bravura. Por otro lado, a Escribano le tocó hacer frente al peor lote del festejo: el segundo, un toro con sentido y muy peligroso, no le dejó ni asentarse; y al quinto -con opciones de triunfo por la nobleza que derrochó por ambos pitones- le faltó la emoción que tampoco supo encontrar el matador. Sus portagayolas, ya convertidas en tradición, tuvieron su mérito.

Plaza de Toros de La Maestranza. Casi lleno en los tendidos. Toros de Victorino Martín, justos de presencia y de buen juego en su conjunto. Destacó el cuarto toro. Antonio Ferrera: ovación con saludos y oreja; Manuel Escribano: ovación con saludos y división de opiniones; Emilio de Justo: ovación con saludos tras aviso y ovación con saludos.

  • Imagen vía: @maestranzapagés

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